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ESTADO DEL ARTE

Una reciente base de datos (GGDC 2007 h ttp://www.ggdc.net ) evidencia que los trabajadores en los países latinoamericanos han trabajado un número relativamente más alto de horas por año [1] , después de los países en desarrollo del Noreste Asiático, comparado con otras regiones en el mundo en los últimos 50 años. El Global Entrepreneurship Monitor (GEM www.gemconsortium.org) en su Informe del 2005 señala a Latinoamérica como la región - de nuevo después del Noreste Asiático- con mayor actividad empresarial en el mundo. Pero a su vez, las empresas en esta región muestran niveles bajos de productividad e innovación, y las actividades productivas continúan concentrándose en "maquilas", la provisión de recursos naturales, y los servicios y actividades comerciales de remuneración baja. La incisiva pregunta que Hirschman (1958) planteó hace ya cincuenta años sigue vigente hoy: ¿cómo canalizar todo este potencial trabajador empresarial latinoamericano, entre otras fuerzas de desarrollo latentes, hacia las actividades más complejas, productivas e innovadoras?

Durante los 1980s y 1990s los objetivos de contar con una disciplina y estabilidad de macroeconómicas dominaron la política económica en América Latina. El crecimiento más esencial, o si se quiere más "orgánico", basado en el ascenso y sostenimiento de empresas nuevas y competitivas, ha empezado a tener, hasta ahora, un lugar central la política económica de la región. En América Latina, junto con Africa y Medio Este, según GEM, se encuentra el número más alto de empresas basadas en la necesidad (i.e. "neccesity based entrepreneurship" [i] ) a nivel global. En efecto, mientras que en el mundo desarrollado, en promedio, solamente un (1) empresario de cada diez (10) está basado en la necesidad, en América Latina, este mismo tipo de empresas es 4 veces mayor (!); es decir, para cada 10 empresarios en LA, aproximadamente, 4 surgen de la necesidad. Por tanto, hacer empresa en Latinoamérica, por su propia naturaleza, tiene connotaciones diferentes al resto del mundo. Desgraciadamente, el tipo de empresario implícito en la visión más convencional de la política económica está todavía arraigada en el empresario basado en la oportunidad [ii] y con una fuente de financiamiento más de tipo formal, de acuerdo con Torres (2005), que en la inversión informal y en empresas basadas en la necesidad.

El pensamiento neoliberal ha sido la doctrina económica dominante en los  últimos 25 años y ha imperado en la política económica de los países en vías de desarrollo como Colombia.  Existen varios estudios (Chang 2002 y 2003, Chang y Grabel 2004, Revéiz 2004, Laguado 2004), que han demostrado los efectos sobre los países en desarrollo de la implementación de las políticas de privatización de las empresas estatales, desregulación de la industria y el sector financiero, flexibilidad de los mercados laborales, una rígida política macroeconómica anti-inflacionaria y el libre flujo internacional de bienes y capitales. 

Las políticas llamadas neoliberales implantadas durante los años 90s no contribuyeron a cambiar esta realidad latinoamericana (salvo en la excepción de Chile) tal como nos lo habían prometido sus precursores. No se indujo el pregonado crecimiento económico por medio del desarrollo de una economía de mercado; el trabajo formal decayó mientras que la informalidad creció; la industria no cumplió con su papel de absorción de  la mano de obra ni redujo la pobreza.

La política económica de los últimos años se ha enfocado en los mercados pero descuidando el papel que pueden jugar las firmas como agente de desarrollo en los países menos industrializados. La política económica de los últimos años ha estado enfocada en la institución del mercado y políticas de “talla única” para todos las firmas y agentes de mercado. Esta política se ha promovido desde diferentes visiones de la economía y en gran medida desconoce los altos costos de transacción intrínsecos en los países en desarrollo tales como la incertidumbre, la necesidad de los procesos de aprendizaje y de innovación y las instituciones que co-evolucionan junto con dichos procesos. Los mercados, por sí solos, no lidian adecuadamente con estos problemas. La creación, expansión y desarrollo de las firmas o empresas son respuestas organizacionales e institucionales que hacen parte del sistema de regulación que, precisamente, intentan superar este tipo de situaciones de una mejor manera.

 

Actualización 17/FEB/2006 | Fuente normal (por defecto)Fuente grandeFuente extragrande | Expandir Diseño (Apto para resoluciones 1024x768 o superior) | xhtml | css | 508 | table-less | Ayuda | Contáctenos | webmaster
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