Capitulo 3

 

3.5 PRINCIPALES CARACTERISTICAS DE LA CIENCIA FÁCTICA

El conocimiento científico es fáctico

Parte de los hechos, los respeta hasta cierto punto, y siempre vuelve a ellos. La ciencia intenta describir los hechos tal como son, independientemente de su valor emocional o comercial: la ciencia no poetisa los hechos ni los vende. En todos los campos, la ciencia comienza estableciendo los hechos; esto requiere curiosidad impersonal, desconfianza por la opinión prevaleciente, y sensibilidad a la novedad. Los enunciados fácticos confirmados se llaman usualmente "datos empíricos"; se obtienen con ayuda de teorías y son a su vez la materia prima de la elaboración teórica. Pero la recolección de datos y su posterior disposición en tablas no es la finalidad principal de la investigación.

El conocimiento científico trasciende los hechos

Descarta hechos, produce nuevos hechos y los explica. El sentido común se apoya en los hechos a menudo se limita al hecho aislado, sin tratar de correlacionarlo con otros o de explicarlo. Pero la investigación científica no se limita a los hechos observados: los científicos exprimen la realidad a fin de ir mas allá de las apariencias; rechazan el grueso de los hechos percibidos, por ser un montón de accidentes; seleccionan los que consideran relevantes y, en lo posible los reproducen. Los científicos usualmente no aceptan los hechos a menos que puedan verificar su autenticidad, para lo cual no tanto los contrastan con otros, sino muestran que son compatibles con lo que se sabe. Los científicos no consideran su propia experiencia individual como un tribunal inapelable, pero se apoyan si en la experiencia colectiva y en la teoría. El conocimiento científico racionaliza la experiencia en lugar de limitarse a describirla; la ciencia da cuenta de los hechos, no inventariándolos sino explicándolos por medio de "hipótesis". El científico conjetura lo que hay tras los hechos observados y continuamente elabora conceptos tales como los de átomo, campo, masa, energía, adaptación, selección, clase social etc. que carecen de correlato empírico, aún cuando presumiblemente se refieren a cosas, cualidades o relaciones existentes objetivamente.

La ciencia es analítica

La investigación científica aborda problemas circunscriptos, uno a uno, y trata de descomponerlo todo en elementos. La investigación científica no se plantea cuestiones tales como "¿Cómo es el universo en su conjunto?" o "¿Cómo es posible el conocimiento?" Trata, si, de entender toda situación total en términos de sus componentes; descubre dichos elementos y sus interconexiones. Los problemas de la ciencia son parciales, y así mismo sus soluciones; mas aún, al comienzo los problemas son estrechos o, cuando sea necesario es preciso estrecharlos.

La investigación comienza descomponiendo sus objetos a fin de descubrir el mecanismo interno de los fenómenos observados; pero no todo termina cuando se ha investigado la naturaleza de sus partes; el próximo paso es el examen de la interdependencia de aquellas, y la etapa final es la tentativa de reconstruir el todo en términos de sus partes interconectadas. El análisis no acarrea el descuido de la totalidad; es la única manera conocida de descubrir como emergen, subsisten y se desintegran los todos. La ciencia no ignora la síntesis, pero si rechaza la pretensión irracionalista de que las síntesis pueden ser aprehendidas de una vez, sin previo análisis.

La investigación científica es especializada

Una consecuencia del enfoque analítico de los problemas es la especialización; esto explica la multiplicidad de técnicas y la relativa independencia en los sectores de la ciencia. La especialización no ha impedido, sin embargo la formación de campos interdisciplinarios tales como la biofísica, la bioquímica, la psicofisiología, la psicología social, la cibernética o la investigación operacional. Con todo, la especialización tiende a estrechar la visión de cada científico, pero como remedio eficaz contra esta unilateralidad está su formación filosófica.

El conocimiento científico es claro y preciso

Sus problemas son diferenciables, sus resultados son claros. El conocimiento ordinario es usualmente vago e inexacto; en la vida diaria nos preocupamos poco por dar definiciones precisas, descripciones exactas, o mediciones afinadas. La ciencia torna preciso lo que el sentido común conoce de manera nebulosa; pero la ciencia es mucho mas que sentido común organizado: aunque proviene de éste, la ciencia constituye una rebelión contra su vaguedad y superficialidad. El conocimiento científico nunca está libre de error pero posee una técnica para encontrar errores y para sacar provecho de ellos.

La claridad y precisión se obtienen en la ciencia de las siguientes maneras:

  1. Los problemas se deben formular claramente, aunque, a menudo, lo más difícil es distinguir cuáles son los problemas.

  2. La ciencia parte de nociones que parecen claras al neófito; pero las complica, purifica y eventualmente las rechaza.

  3. La ciencia define la mayoría de sus conceptos y aunque esas definiciones son convencionales, no se las elige caprichosamente: deben ser convenientes y fértiles.

  4. La ciencia crea lenguajes artificiales inventando símbolos (palabras, signos matemáticos, etc) a los que se les atribuye significados determinados mediante reglas de designación.

  5. La ciencia procura siempre medir y registrar los fenómenos. Los números y formas geométricas son importantes en el registro, la descripción y la inteligencia de los sucesos y procesos, y tales datos debieran disponerse en tablas o resumirse en fórmulas matemáticas. Sin embargo, la formulación matemática no es condición indispensable para que el conocimiento sea científico: lo que lo caracteriza es la exactitud en un sentido general antes que la exactitud numérica o métrica, la cual es inútil si media la vaguedad conceptual

El conocimiento científico es comunicable

No es inefable sino expresable, privado sino público, comunica información a quien quiera que haya sido adiestrado para entenderla. Pero hay, sin embargo, sentimientos oscuros y nociones difusas, incluso en el desarrollo de la ciencia, que es preciso aclarar antes de poder subestimar su adecuación ya que el lenguaje de la ciencia es informativo y no expresivo o imperativo. La comunicabilidad es posible gracias a la precisión; y es necesaria para la verificación de los datos empíricos y de las hipótesis. Aún cuando por razones comerciales o políticas, se mantengan en secreto durante un tiempo algunos trozos del saber, deben ser comunicables en principio para que puedan ser considerados científicos. Los científicos consideran el secreto en materia científica como enemigo del progreso de la ciencia; el secreto científico es en efecto, el más eficaz originador del estancamiento en la cultura, en la tecnología y en la economía, así como una fuente de corrupción moral.

El conocimiento científico es verificable

Debe aprobar el examen de la experiencia. A fin de explicar los fenómenos, el científico inventa conjeturas fundadas de alguna manera en el saber adquirido. Sus posiciones pueden ser cautas o audaces, simples o complejas, pero en todo caso deben ser puestas a prueba. La experimentación puede calar más profundamente que la observación, porque efectúa cambios en lugar de limitarse a registrar variaciones. Sin embargo la ciencia fáctica no es necesariamente experimental, y, en particular, no es agotada por las ciencias del laboratorio, tales como la física.

Las técnicas de verificación evolucionan en el curso del tiempo; sin embargo, siempre ponen a prueba consecuencias particulares de hipótesis generales. Siempre se reducen a mostrar que hay, o que no hay, algún fundamento para creer que las suposiciones en cuestión corresponden a los hechos observados o a los valores medidos.

La investigación científica es metódica

No es errática sino planeada. Los investigadores no tantean en la oscuridad: saben lo que buscan y cómo encontrarlo. El planeamiento de la investigación no excluye sin embargo el azar; sólo que, al hacer un lugar a los acontecimientos imprevistos, es posible aprovechar la interferencia del azar y la novedad inesperada. Mas aún, a veces el investigador produce el azar deliberadamente en procura de la uniformidad de una muestra y para impedir una preferencia inconsciente en la elección de sus miembros. La ciencia fáctica emplea el método experimental concebido en un sentido amplio. Este método consiste en el test empírico de conclusiones particulares extraídas de hipótesis generales Tales como "los gases se dilatan cuando se los calienta" o "los hombres se rebelan cuando se los oprime"). Este tipo de verificación requiere la manipulación, la observación y el registro de fenómenos, y también el control de las variables o factores relevantes. Los datos aislados y crudos son inútiles y no dignos de confianza; es preciso elaborarlos, organizarlos y confrontarlos con las conclusiones teóricas. La ciencia es, pues, esclava de sus propios métodos y técnicas mientras éstos tienen éxito; pero es libre de multiplicar y de modificar, en todo momento sus reglas, en aras de mayor racionalidad y objetividad.

El conocimiento científico es sistemático

Una ciencia no es un agregado de informaciones inconexas, sino un sistema de ideas conectadas lógicamente entre si y como tal es un sistema teórico. El fundamento de una teoría dada no es un conjunto de hechos, sino mas bien un conjunto de hipótesis de cierto grado de generalidad. Las conclusiones y los teoremas (estos últimos producto de una demostración matemática) pueden extraerse de las hipótesis, sea en forma natural o con ayuda de técnicas especiales que involucran operaciones matemáticas.

El conocimiento científico es general

Ubica los hechos singulares en pautas generales, los enunciados particulares en esquemas amplios. El científico se ocupa del hecho singular en la medida en que todo hecho pertenece a una clase o es expresión empírica de una ley. No es que la ciencia ignore la cosa individual o el hecho irrepetible; lo que ignora es el hecho aislado; por esto la ciencia no se sirve de los datos empíricos como tales pues estos son mudos mientras no se los manipula y convierte en piezas de estructuras teóricas. Efectivamente, uno de los principios ontológicos que subyacen a la investigación científica es que la variedad y aún la unicidad en algunos aspectos son compatibles con la uniformidad y la generalidad en otros. Al químico, por ejemplo, no le interesa ésta o aquella hoguera, sino el proceso de la combustión en general. El científico intenta exponer los universales que se esconden en el seno de los propios singulares.

El conocimiento científico es legal

Busca leyes y las aplica; el conocimiento científico inserta los hechos singulares en pautas generales llamadas "leyes naturales o leyes sociales". Tras el desorden y la fluidez de las apariencias, la ciencia fáctica descubre las pautas regulares de la estructura y del proceso del ser y del devenir. En la medida en que la ciencia es legal, es esencialista: intenta llegar a la raíz de las cosas; encuentra la esencia en las variables relevantes y en las relaciones invariantes entre ellas. De esta manera, hay leyes mediante las cuales se explican otras: las leyes de la física son la base para las leyes de las combinaciones químicas; las leyes de la fisiología explican ciertos fenómenos psíquicos y las leyes de la economía pertenecen a los fundamentos de la sociología. Es decir, las leyes se organizan en una estructura de niveles. Sin embargo, las leyes no se encuentran por mera observación y simple registro, sino sometiendo a prueba hipótesis: los enunciados de leyes no son, en efecto, sino hipótesis confirmadas.

La ciencia es explicativa

Intenta explicar los hechos en términos de leyes, y las leyes en términos de principios. Los científicos no se conforman con descripciones detalladas y además de inquirir como son las cosas, procuran responder a por qué ocurren los hechos como ocurren y no de otra manera. La ciencia deduce proposiciones relativas a hechos singulares a partir de leyes generales, y deduce las leyes a partir de enunciados aún mas generales (principios). Explicar no es solo señalar la causa y en la actualidad se reconoce que la explicación causal es tan solo un tipo de explicación científica. Hay diversos tipos de leyes científicas y por consiguiente, variedad de tipos de investigación científica: morfológicas, dinámicas, de composición, de asociación, de tendencias globales, dialécticas, etc. La historia de la ciencia enseña que las explicaciones científicas se corrigen o descartan sin cesar, que no son finales pero sí perfectibles.

El conocimiento científico es predictivo

Trasciende la masa de los hechos de experiencia, imaginando cómo puede haber sido el pasado y cómo podrá ser el futuro. La predicción es una manera eficaz de poner a prueba las hipótesis, pero también es la clave del control y aún de la modificación del curso de los acontecimientos. En contraste con la profecía, la predicción científica se funda sobre leyes y sobre informaciones específicas fidedignas, relativas al estado de cosas actual o pasado. Ejemplos: "Ocurrirá E" (profecía); "Ocurrirá E 1 siempre que suceda C 1, pues siempre que sucede C es seguido por o está asociado con E" (predicción científica). C y E designan clases de sucesos, en tanto que C 1 y E 1 denotan los hechos específicos que se predicen sobre la base del o los enunciados que conectan a C con E en general. Puesto que la predicción científica depende de leyes y de ítems de información específica, puede fracasar por inexactitud de los enunciados de las leyes o por imprecisión de la información disponible. Una fuente importante de fallas en la predicción es el conjunto de suposiciones acerca de la naturaleza del objeto (sistema físico, organismo vivo, grupo social etc).

La ciencia es abierta

No reconoce barreras a priori que limiten el conocimiento. Si un conocimiento fáctico no es refutable en principio, entonces no pertenece a la ciencia sino a algún otro campo. Las nociones acerca de nuestro medio natural o social no son finales: están todas en movimiento, todas son falibles. Siempre es concebible que pueda surgir una nueva situación (nuevas informaciones o nuevas teorías) en que nuestras ideas, por firmemente establecidas que parezcan, resulten inadecuadas en algún sentido. La ciencia carece de axiomas evidentes; incluso los principios más generales y seguros son postulados que pueden ser corregidos o reemplazados. A consecuencia del carácter hipotético de los enunciados de leyes, y de la naturaleza perfectible de los datos empíricos, la ciencia no es un sistema dogmático y cerrado sino controvertido y abierto; es decir la ciencia es abierta como sistema porque es falible y, por consiguiente, capaz de progresar. En cambio, puede argüirse que la ciencia es metodológicamente cerrada, no en el sentido de que las reglas del método científico sean inamovibles, sino en el sentido de que es autocorrectiva: el requisito de la verificabilidad de las hipótesis científicas basta para asegurar el progreso científico. Un sistema cerrado de conocimiento fáctico, que excluya toda ulterior investigación, puede llamarse sabiduría pero no es más que un detritus de la ciencia. El sabio moderno a diferencia del antiguo, no es tanto un acumulador de conocimientos como sí un generador de problemas. Por consiguiente, prefiere los últimos números de las revistas especializadas a los manuales, aún cuando éstos últimos sean depósitos de verdad más completos y fidedignos que aquellas.

La ciencia es útil

Porque busca la verdad, la ciencia es eficaz en la provisión de herramientas para el bien y para el mal. El conocimiento ordinario se ocupa usualmente de lograr resultados capaces de ser aplicados en forma inmediata; sin embargo, no es suficientemente verdadero, con lo cual no puede ser suficientemente eficaz. Cuando se dispone de un conocimiento adecuado de las cosas es posible manipularlas con éxito. La utilidad de la ciencia es una consecuencia de su objetividad: sin proponérselo, a la larga o a la corta la investigación provee resultados aplicables. La sociedad moderna paga la investigación porque ha aprendido que la investigación rinde. El científico no puede dejar de producir conocimientos aplicables; los técnicos emplean el conocimiento con fines prácticos, y los políticos son los responsables de que la ciencia y la tecnología se empleen en beneficio de la humanidad.

La técnica moderna es - crecientemente aunque no exclusivamente - ciencia aplicada. La mayor parte de las ramas ingenieriles son física y química aplicadas, la medicina es biología aplicada, la psiquiatría es sicología y neurología aplicadas; y llegará el día en que la política se convierta en sociología aplicada.

La tecnología no es únicamente el resultado de aplicar el conocimiento científico a los problemas prácticos: la tecnología viva es, en esencia, el enfoque científico de los problemas prácticos, o sea, el tratamiento de éstos sobre un fondo de conocimiento científico y con ayuda del método científico. Todo avance tecnológico plantea problemas científicos, cuya solución puede ser la invención de nuevas teorías o de nuevas técnicas de investigación que conduzcan a mejor conocimiento y dominio del asunto.

La continuación de la civilización moderna depende, en gran medida, del ciclo del conocimiento: la tecnología moderna utiliza la ciencia, y la ciencia moderna depende a su vez de una industria altamente tecnificada. Pero la ciencia es útil en mas de una manera. Además de constituir el fundamento de la tecnología, la ciencia es útil en la medida en que se la emplea en la edificación de concepciones del mundo que concuerdan con los hechos, y en la medida en que crea el hábito de adoptar una actitud de libre y valiente examen, en que acostumbra a la gente a poner a prueba sus afirmaciones y a argumentar correctamente.

En resumen, la ciencia es valiosa para domar la naturaleza y remodelar la sociedad; es valiosa en si misma, como clave para la inteligencia del mundo y del yo; y es eficaz en el enriquecimiento, la disciplina y la liberación de la mente.

 



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