5.9 PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA
Se dice que todo problema aparece a raíz de una dificultad; ésta se origina a partir de una necesidad, en la cual aparecen dificultades sin resolver. De ahí, la necesidad de hacer un planteamiento adecuado del problema a fin de no confundir efectos secundarios del problema con la realidad que se investiga. Por tanto, el planteamiento establece la dirección del estudio para lograr ciertos objetivos, de manera que los datos pertinentes se recolectan teniendo en mente esos objetivos a fin de darles el significado que corresponde.
En relación con el planteamiento del problema conviene hacer distinción entre:
- Problemas.
- Problemas de investigación.
- Problemas de la investigación.
- Problemas del investigador.
- Problema por investigar.
Debe haber objetividad ante la dificultad como actitud básica del investigador; un problema de investigación no debe ser afectado por la subjetividad del investigador; la investigación no pretende resolver problemas personales, a no ser que éstos sean el objeto de la investigación.
El planteamiento del problema pone de manifiesto tres aspectos que deben tenerse en cuenta desde un principio:
Descripción del problema
- Descripción del problema.
- Elementos del problema.
- Formulación del problema.
No se pueden plantear problemas de investigación a espaldas de la realidad que se investiga. Un problema investigable es un punto de conflicto conectado con una situación de dificultad en la que hay una duda por resolver y pueden preverse dos o más soluciones.
La descripción del problema es la ambientación de la realidad del problema, en relación con el medio dentro del cual aparece. Implica conocimiento más o menos adecuado a la realidad. La descripción presenta todos aquellos puntos que unen circunstancias - problema en relación con la investigación. Cuando se describe un problema se hace ambientación de todas aquellas características que presentan incidencia en el tratamiento del problema.
El reconocimiento de una situación problemática proporciona un punto de partida, pero antes es necesario aislar, pensar y aclarar los hechos que originan el problema. El investigador debe determinar límites razonables, para lo cual puede descomponer la pregunta original en varios interrogantes secundarios.
Cuando el investigador describe su problema presenta los antecedentes del estudio, las teorías en las que se basó y los supuestos básicos en los que se apoya el enunciado del problema. Debe aclarar en particular qué personas, situaciones, materiales, factores y causas serán consideradas o no. Un enunciado completo del problema incluye todos los hechos, relaciones y explicaciones que sean importantes en la investigación. Hay que encuadrarlo en un enunciado descriptivo o en una pregunta que indique con claridad qué información ha de obtener el investigador para resolver el problema.
El flujo del planteamiento del problema pone de manifiesto la necesidad que existe de conectar una dificultad específica con una serie de dificultades. Para determinar una dificultad específica en su localización espacio-temporal dentro de la complejidad de una situación problemática, se debe ir seleccionando los diversos aspectos que inciden en ella; es decir, individualizar los puntos de conflicto en la forma más correcta posible. (Ver figura 1 3).
Figura 12. Descripción del problema.
Ante una dificultad problemática de posible investigación, hay que ser plenamente objetivo; es necesario tomarse el tiempo suficiente para entender y comprender la complejidad de la dificultad. Conociendo el contexto o circunstancias en el cual aparece la dificultad, se puede llegar a determinar los factores de la realidad del problema y así describir y formular adecuadamente el problema. Es decir, las circunstancias presentan el contexto en el cual aparece la dificultad, y ésta da origen y orienta al problema. Por ello, el problema es la relación existente entre dificultad y circunstancia.
Una vez concretados los puntos del conflicto conviene juzgarlos no desde el punto de vista de si son buenos o malos, sino en relación con la dificultad que se estudia. No se trata de valorar la dificultad sino de enfrentarse a ella; conviene por tanto mirar los puntos del conflicto en razón de su proyección de los problemas de investigación. Un punto de conflicto es la situación de dificultad ante la que pueda uno encontrarse; no es un problema investigable a no ser que haya duda acerca de la solución que conviene aplicar.
Si ya se tiene o se ha determinado el modo como hay que resolver el conflicto, no es necesario investigar más; es decir, si obteniendo en la investigación el resultado que sea, se va a tomar al final una decisión predeterminada inicialmente, ¿qué sentido tendrá la investigación?
Para que sea un problema investigable, un punto de conflicto ha de implicar la existencia y conocimiento de dos posibles soluciones o más, entre las que no hay una preferencia específica, pues, de existir ésta, ¿qué fin tendría la investigación?
Siempre para que un punto de conflicto sea un problema investigable, habrá que encontrar diversas soluciones posibles y tener una duda razonable sobre cuál es la mejor; es decir, una duda que nos prepare para admitir que la solución mejor es una de la cual no habríamos sospechado al principio y cuya presencia resultó de la investigación.
Detectado el punto de conflicto y sus posibles soluciones, y si se presenta duda razonable sobre cuál será la mejor, se estará frente a un problema investigable. Por tanto, después de afrontar situaciones de dificultad y de haber conocido diversos aspectos y observado su contexto, debemos procurar detectar uno o más problemas investigables. Al identificar el problema investigable adquirimos un conocimiento nuevo frente a la situación de dificultad, y ese conocimiento encauza hacia la solución del conflicto planteado por la dificultad.
El investigador tiene que llegar a conocer mejor, en su conjunto, la situación de dificultad que aquellas personas que están dentro de ella. En este sentido es fundamental la experiencia en el terreno o ciencia sobre la cual se va a investigar.
Muchas veces ocurre que los problemas no son investigables, es decir, se encuentran demasiado confusos debido a que la situación de dificultad es extremadamente complicada, tanto desde el punto de vista teórico como práctico, hasta el punto que se hace imposible plantear un problema investigable.
En relación con la descripción y análisis de una situación problemática, se sugiere tener en cuenta los siguientes aspectos:
a) Reunir los hechos en relación con el problema.Elementos del problemab) Determinar la importancia de los hechos.
c) Identificar las posibles relaciones existentes entre los hechos que pudieran indicar la causa de la dificultad.
d) Proponer explicaciones de la causa de la dificultad y determinar su importancia para el problema.
e) Encontrar, entre las explicaciones, aquellas relaciones que permitan adquirir una visión más amplia de la solución del problema.
f) Hallar relaciones entre hechos y explicaciones.
g) Analizar los supuestos en que se apoyan los elementos identificados.
Son elementos aquellas características de la situación problemática imprescindibles para el enunciado del problema, es decir, sumados los elementos del problema se tiene como resultado la estructura de la descripción del problema.
Para poder abarcar la búsqueda de una solución a un problema, el investigador debe precisar la naturaleza y las dimensiones del mismo. Para ello, se requiere reunir datos que se puedan relacionar con el problema y posibles explicaciones del mismo.
Para que la lista obtenida de los elementos del problema adquiera verdadero significado, el investigador procurará hallar las relaciones que existen entre los hechos, por una parte, y entre las explicaciones por la otra, y tratará de relacionar aquellos con éstas.
Después de enumerar los elementos que considere más importantes y de procurar hallar las relaciones existentes entre ellos, el investigador buscará datos que le permitan confirmar sus hallazgos, verificar la exactitud de sus conclusiones y determinar si no existen otros hechos, explicaciones y relaciones.
Luego de incorporar nuevos datos a la lista de elementos y eliminar los que considera carentes de importancia, el investigador realizará un profundo examen de los supuestos en que se basan los hechos, explicaciones y relaciones halladas.
Delimitación del problemaLa identificación y clara delimitación de un problema no es fácil de conseguir pues no existen reglas para ello en la misma forma que sí existen, por ejemplo, para el análisis de datos. El acto mismo de inventar o descubrir un problema para investigación escapa al análisis lógico. Sin embargo, pensar verdaderamente un problema determinado que sea teóricamente significativo y en principio investigable, puede convertirse en una empresa de reflexión muy cuidadosa que no suele emprenderse si un mínimo de vocación.
Sin embargo, ayuda considerablemente en esa difícil tarea la familiaridad del investigador con teorías y conocimiento de su ciencia en general, y en particular con el cuerpo de conceptos y observaciones pertinentes al área que investiga.
Pero, también deberá poseer suficientes conocimientos sobre la lógica de las inferencias probables, a fin de sortear con éxito las falacias de las generalizaciones inválidas. La familiaridad con investigaciones de reconocido valor científico es particularmente indispensable, pero no suficiente desde luego, si se desea ir más allá de la simple copia o replicación de trabajos ya realizados. Éstos son útiles, entre otras cosas, para mostrar cómo se armó teóricamente un problema de investigación, esto es, cómo se lo relaciona con un cuerpo de conocimientos y teorías previos; cómo se diseñó la investigación del problema así formulado; cómo se analizaron los datos, cómo se interpretaron los resultados y quedaron planteados nuevos problemas para subsecuente indagación.
Es imperativo, pues, que el problema se delimite con claridad, para lo cual importa señalar exactamente qué aspecto o conjunto de aspectos específicos se desea investigar y las razones teóricas (o prácticas) por las cuales se aspira a ello. Esta precisión puede hacerse en forma de preguntas muy bien determinadas en su contenido sustantivo y en su alcance significativo.
En contra del sentido común, debe insistirse en que la formulación de un problema de investigación implica lógicamente un concepción previa de la naturaleza de la realidad y la índole conceptual del problema. Aún las encuestas más generales y descriptivas realizadas con fines administrativos, tales como los censos nacionales de población, se preparan y realizan teniendo en cuenta que la información obtenida tendrá significación y utilidad para determinados fines; y esta consideración pragmática es por sí misma un principio conceptual.