1. LA POBLACIÓN (4)

LAS EXPLICACIONES

Aunque los hechos sean contundentes, las explicaciones ambientales no lo son, tal como lo vimos en la primera parte. En la tercera parte vimos cómo la población de cada una de las especies está regulada tanto por la energía que proviene de los niveles inferiores de la escala trófica, como por la predación. Una especie puede multiplicarse tanto cuanto le permite el nivel alimentario inmediatamente inferior y los niveles superiores de predación. Ello significa simplemente que una especie no puede exceder la acumulación energética almacenada en los niveles inferiores y su crecimiento excesivo es controlado por la predación de los niveles superiores. Como lo expresa Odum, la regulación de la población es una función del ecosistema.

La especie humana, al escaparse a las leyes que regulan los nichos ecológicos, se escapa a las regulaciones que un ecosistema particular ejerce sobre la población. A través del manejo científico y tecnológico puede aumentar para si la producción neta de un ecosistema o concentrar los recursos de los más variados ecosistemas. Ello le permite aglomerarse en las grandes megalópolis modernas o en las ciudades comerciales de la antigüedad. El límite de la población coincide con el límite de su desarrollo tecnológico y con las exigencias sociales de la producción material. No es posible, como lo propone Odum, aplicarle en forma mecánica la ley de Allee, según la cual, tanto el exceso como la falta de agregación podrían ser limitativos.

El crecimiento poblacional de la especie humana depende principalmente de la plataforma tecnológica construida. Entre los recursos y el hombre se interpone esa "segunda naturaleza" constituida por el instrumento que actúa como elemento mediador en las relaciones entre la sociedad y el medio físico. La relación Hombre-Ambiente se hace cada vez más mediata, cada vez menos construida por las leyes de la "espontaneidad" natural. La "selección" poblacional tiene ya muy poco de "natural" en d sentido que le atribuyó Malthus y la biología darwiniana. Marx lo había expresado diciendo que el crecimiento de la población resume el desarrollo de las fuerzas productivas.

Sin embargo, los límites de la población humana no se pueden medir solamente dentro del sistema productivo. Tiene también limitantes externos que provienen de lo que ha dado en llamarse "la oferta natural" o la capacidad de carga del medio físico-biótico. El concepto de capacidad de carga es, sin embargo, muy limitado y no se puede aplicar de manera mecánica a los sistemas tecnológicos.

Lo que se quiere hacer comprender es que los límites poblacionales no coinciden con los límites impuestos por los nichos ecológicos. Los límites inmediatos de la población humana coinciden con los límites de su tecnología y de las exigencias de las relaciones' productivas. Por su parte, la tecnología a su vez tiene límites físicos que la obligan a transformarse, pero el limitante inmediato es siempre la base tecnológica y social de la producción y de la reproducción. Desafortunadamente estas relaciones complejas entre ecosistema, tecnología y relaciones sociales han sido muy poco manejadas por los demógrafos o por los científicos sociales.

Los cálculos de la población humana no deberían realizarse, por tanto, contando exclusivamente a los individuos de esta especie, sino su desarrollo tecnológico y su capacidad para someter o domesticar las otras especies. El hombre consume para sí, pero también transforma el equilibrio de las especies, privilegiando a los animales y plantas que ha logrado domesticar. La población total del hombre debería estar acompañada con el cálculo de sus animales domésticos.

Si la densidad del hombre en la actualidad es aproximadamente de un habitante por cuatro hectáreas, con los animales domésticos esta densidad aumenta a un organismo por 0.7 hectáreas. Si la población humana se duplica, difícilmente se podrá seguir alimentando de carne vacuna. El conflicto de la dieta cárnica está en el origen de muchos de los cambios sociales e ideológicos de la historia del hombre.

El cálculo de los niveles óptimos de población depende en gran parte del conocimiento que se adquiera sobre los límites de equilibrio de los ecosistemas y de su capacidad para recibir subsidios tecnológicos. Es muy poco lo que se ha avanzado en la construcción de modelos para medir estos límites, pero de ellos depende en gran parte la solución a los problemas ambientales. Al mismo tiempo, los límites tecnológicos dependen de las formas como el hombre se organiza socialmente en la producción.

Sería importante incorporar estos criterios ambientales en el análisis de la población humana. El equilibrio poblacional no se da solamente con base en los soportes biológicos de la reproducción, ni tampoco en las características socioeconómicas de las formaciones culturales. Es indispensable articular al hombre a sus bases terrenas. La relativa independencia alcanzada por el desarrollo de la técnica no significa que el hombre pueda aumentar indefinidamente su población o ampliar en forma ilimitada los márgenes de equilibrio de los sistemas vivos. Significa sólo que mientras más complejas sea la plataforma tecnológica, el efecto sobre el medio es menos visible en forma inmediata, pero puede ser más desastroso.

Desde el punto de vista ambiental la población no puede considerarse con base en un cálculo exclusivamente cuantitativo. Un habitante de Estados Unidos consume siete veces la energía de un latinoamericano y varias veces más la de un habitante de la India o de África. Los niveles de consumo se corresponden con los niveles de producción. La producción o el consumo de substancias tóxicas para el ambiente está concentrada por encima del trópico de Cáncer. Podría decirse que desde el punto de vista ambiental es muy similar si nace o si muere un norteamericano o siete latinoamericanos.

Esta sobredosis en la explotación de los recursos naturales y en la producción de contaminantes se empieza a llamar en el lenguaje político, "deuda ecológica". Los países del Tercer Mundo, asfixiados por la deuda económica, han inventado este nuevo término para descargar su inmensa insatisfacción ante las condiciones de un Orden Económico Internacional que no les permite satisfacer sus necesidades básicas. Tienen que disminuir su población, para no sobrevivir en condiciones de hambre, siendo así que la producción mundial de granos daría para alimentar suficientemente a toda la población del planeta.

 



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