2. EL PARADIGMA TECNOLÓGICO

El problema poblacional no puede analizarse desde la perspectiva ambiental, sin considerar al mismo tiempo el paradigma tecnológico dentro del cual dicha población produce y se reproduce. La tecnología es, por lo tanto, el segundo aspecto básico que es necesario estudiar dentro del análisis ambiental de la cultura. Intentaremos explicar ante lodo lo que entendemos por paradigma tecnológico, para ubicar luego la tecnología dentro del proceso histórico y al interior de la estructura cultural.


EL SIGNIFICADO

Llamamos paradigma tecnológico al conjunto de conocimientos y técnicas que permiten un determinado dominio del medio natural y de desarrollo material del sistema cultural en su conjunto. El concepto de paradigma significa que cada cultura está construida sobre una plataforma tecnológica diferente. Cuando hablamos de paradigma, nos referimos a las características tecnológicas propias de cada cultura. Cuando hablamos de plataforma nos referimos en cambio a la inevitable base tecnológica que fundamenta todo desarrollo cultural. El paradigma tecnológico no es solamente un manojo de instrumentos físicos. Implica igualmente la creatividad científica y la capacidad de manejo del mundo instrumental. Por el momento nos vamos a referir a esta plataforma tecnológica, sin preocuparnos de su inserción en el mundo social. Ello será el objeto del siguiente capítulo.

La plataforma tecnológica así concebida es, de hecho, una segunda naturaleza. Es lo que permite al hombre transformar físicamente el mundo natural y, por lo tanto, no sólo subsistir, sino progresar como especie. De hecho la especie humana es la única que ha podido progresar aumentando o complejizando su plataforma tecnológica. El hombre ante todo, es un animal tecnológico y es esa, posiblemente su diferencia más visible y significativa que lo distancia de las demás especies.

Entender lo que significa la tecnología es indispensable para lograr una adecuada explicación del problema ambiental. Puede decirse que la adaptación tecnológica es la raíz de dicho problema. El término problema no tiene aquí un significado negativo. Es algo que el hombre tiene que resolver. Por otra parte, el crecimiento poblacional y su densificación, como vimos antes, depende del paradigma tecnológico adoptado o desarrollado por cada sistema cultural.

Sobre este tema no se ha profundizado suficientemente ni desde la perspectiva de las ciencias naturales, ni desde las ciencias sociales. La biología da por hecho la técnica, pero no se ha preocupado por desentrañar su sentido desde la teoría de la evolución. Para las ciencias sociales igualmente es un hedió, pero la mayor parte de las corrientes ni siquiera le dan importancia en la determinación de la cultura.


LA PERCEPCIÓN CULTURAL DE LA TECNOLOGÍA

Los mitos primitivos resaltan el hecho tecnológico, pero lo matizan con un cierto sentimiento de culpa. Ello se ve en el mito de Prometeo. Como se recordará, el hermano de Prometeo, llamado Epimeteo, había sido el responsable de plasmar al hombre. Lo había hecho con cierto descuido, pues lo había dejado desnudo e indefenso ante un medio agresivo. Prometeo, se compadece de esa criatura inválida y le proporciona los medios tecnológicos para que pueda subsistir. Zeus empieza a temer el poder del hombre y descarga su ira contra Prometeo a quien encadena en las rocas del Cáucaso y permite que un buitre le desgarre eternamente las entrañas.

El segundo mito tomado de la mitología griega se refiere al amigo de Zeus, Tántalo, quien tuvo el atrevimiento de proporcionar al hombre el conocimiento de la agricultura y por ello fue relegado al Hades, sometido a un castigo singular. Rodeado de frutos y de fuentes de agua, no podía alcanzarlas y se vio sometido a perecer eternamente de hambre. La eternidad que acompañaba a los dioses y semidioses, no era por lo visto, un privilegio muy apetecible.

Escenas como estas se pueden recoger en la tradición de muchas culturas. En la mayor parte de las cosmogonías primitivas, el asombro mítico aflora, no tanto como resultado de la subordinación del hombre a las fuerzas de la naturaleza, sino por la percepción de que el trabajo tecnológico significa un rompimiento con el orden que hasta ese momento había regido la naturaleza. El primitivo Adán babilónico sólo es consciente de su propia historia en el momento en que se rompe la armonía paradisíaca a través del trabajo agrícola.

 



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