3. ORGANIZACIÓN SOCIAL (2)

SOCIEDAD Y EVOLUCIÓN

Para un análisis ambiental de las formas organizativas adquiridas por la especie humana es útil estudiar, aunque sea de manera somera, sus diferencias con las formas de organización social de las otras especies. La organización no es una prerrogativa del hombre. Más aún, podemos decir que es una característica inherente al proceso mismo de la evolución biológica e incluso física, al menos en la concepción de Prigogine. La evolución consiste precisamente en la manera como se han venido complejizando las formas organizativas de la materia. El átomo, la molécula, la célula, el organismo, el ecosistema son manifestaciones de ese proceso de complejización.

Nos interesa, sin embargo, el análisis de lo que podemos llamar organización social y que podemos definir, de manera muy general y desde la perspectiva evolutiva, como la distribución de las funciones al interior de una especie o de un nicho. Como vimos en la tercera parte, cada especie ejerce una o varias funciones al interior del ecosistema. Lo característico de la organización social es que el ejercicio de esta función se reparte al interior de la especie.

Una de las páginas más interesantes de la biología consiste en el estudio de estas formas organizativas, que se van complejizando a lo largo del proceso evolutivo. Los mamíferos han llegado a formas organizativas muy complejas, pero estas no son en absoluto prerrogativa de esta clase. Los insectos y las aves también han desarrollado sistemas complejos de organización. No todos los animales son, sin embargo, sociales. Algunos de los grandes predadores, como los tigres, permanecen la mayor parte del tiempo solos y se unen exclusivamente para el apareamiento.

Las razones, evolutivas o no, que han llevado a los animales a formar "sociedades" han sido analizadas extensamente por los etólogos. Influyen muchos factores como la defensa del territorio, la estrategia defensiva contra los predadores o las exigencias de la caza. La relación social básica es la familia. Sin embargo, la familia no puede ser el centro permanente de la vida social.

La estrategia evolutiva defiende las especies de una excesiva endogamia qué acabaría por disminuir el material genético. De hecho la vida social tiene que contar con el desprendimiento del seno familiar. En las aves son generalmente las hembras las que emigran del núcleo familiar, mientras los mamíferos, que por lo general son matriarcales, desplazan al macho. Entre 1os leones, las hembras son las que mantienen el grupo, mientras lo machos se dispersan integrándose y fecundando diferentes grupos.

Las organizaciones sociales de los insectos son las que han llamado quizás más la atención por sus características inéditas. Es bien conocido el caso de las abejas. Un panal es un verdadero matriarcado o mejor aún, es una verdadera tiranía de la reina madre. Es ella la única que reproduce la especie. Las demás hembras son estériles y están sometidas "biológicamente" al trabajo. No tienen ninguna posibilidad de aspirar a reemplazar algún día a la reina, porque ésta es la única que escoge a su sucesora y la prepara proporcionándole un alimento especial. Los machos, por su parte, no trabajan. Son zánganos, producidos de huevos estériles y que, en consecuencia, sólo poseen la mitad de la genes de las hembras.

Más compleja aún es la comunidad de los termes. La organización social como estrategia adaptativa, llega aquí a una extraña perfección. Los termes son tan vulnerables como los gusanos y no tienen medios de defensa. Sus posibilidades de subsistencia consisten solamente en sus curiosas formas de organización social. Maeterlinck los ha descrito con encanto poético. Los termes han logrado hacer ciudades casi inexpugnables, en las que conservan la humedad y el calor requeridos para su subsistencia. Aquí la reina no gobierna sola. De hecho, ella es sólo una máquina gigantesca de poner huevos. No hace más, pero ya tiene suficiente trabajo, porque pone un huevo cada veinte segundos, lo que significa aproximadamente un millón y medio al año. La pareja real es vitalicia. Los obreros son ciegos y carecen de alas. Los soldados, por su parte, son los únicos que poseen como medio de defensa la secreción de una resina venenosa.

Basten estos ejemplos para mostrar la compleja vida social de las especies anteriores al hombre. Uno puede preguntarse si estas formas de organización social no significan etapas más evolucionadas que las sociedades humanas. La otología, o sea, el estudio del comportamiento animal, es una ciencia reciente, pero pocas décadas han sido suficientes para acercar cada vez más el reino animal del humano. Lorenz, uno de los fundadores de la otología, inició su carrera investigativa intrigado al observar cómo los elefantes cumplían un primitivo ritual funerario.

Este asombro ha producido en los sociobiólogos y en gran parte de los otólogos una explicable reacción de rechazo al antropocentrismo. La investigación ha demostrado que la organización social de las especies es mucho más compleja que lo que había estimado una cultura centrada en el predominio del hombre y en su preeminencia tecnológica y social. Katz lo resume en estos términos; "El extenso paralelismo que existe entre grupos sociales de animales superiores y de seres humanos ha llevado a la conclusión de que muchos de los fenómenos sociológicos que hasta ahora habían sido considerados como típicos de las comunidades humanas se deberían considerar característicos de todos los animales que viven en sociedad, incluyendo al hombre".

 



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