3. ORGANIZACIÓN SOCIAL (5)
LA SOCIEDAD COMO TRANSFORMADORA DEL MEDIO
El segundo aspecto que es indispensable estudiar desde una perspectiva ambiental es la manera como las relaciones sociales influyen en la transformación del medio. En efecto, los cambios que el sistema cultural induce sobre el medio ecosistémico no dependen solamente de las herramientas técnicas. Las formas de organización social tienen en ocasiones una importancia igual o superior. El ejemplo más sencillo que se puede aducir es el de los sistemas esclavistas. Los grandes Imperios Agrarios o Comerciales, desde Egipto o Babilonia, hasta Roma, no modificaron el medio basándose en una sofisticada tecnología. De hecho, como vimos antes, los Imperios Agrarios no transformaron substancialmente las herramientas técnicas heredadas del Neolítico. Lo que se modifica radicalmente son las formas de organización social.
Desde el momento en que aparece la esclavitud, la organización social pasa a convertirse en un poderoso instrumento de manejo del medio. El sistema esclavista permitió la realización de las grandes obras de infraestructura propias de. los Imperios Agrarios. La desecación de los pantanos, la construcción de las grandes obras hidráulicas y el cultivo de vastas extensiones sólo fue posible con base en la utilización de la energía humana, canalizada a través del sistema esclavista.
Es posible que los procesos erosivos, que según Rostzosev fue la mayor catástrofe ambiental ocasionada por el Imperio Romano y una de las causas de su decadencia, se hubiese originado al menos parcialmente por las formas de la organización esclavista. Las pro-piedades de las provincias romanas se habían acumulado en pocas manos y eran manejadas por capataces poco interesados en las consecuencias ambientales, con tal de presentar los rendimientos económicos esperados por los dueños ausentes.
Si miramos los impactos ambientales del desarrollo moderno podemos ver también las relaciones entre el deterioro del medio y las formas de organización productiva o política. El desarrollo moderno no puede comprenderse sin la conquista colonial del mundo y sin la acumulación de recursos en los países situados al norte del Trópico de Cáncer. La gesta colonizadora de Europa tuvo un significado ambiental que apenas empieza a estudiarse. Significó ante todo, la aniquilación de las culturas nativas, que habían logrado estrategias adaptativas a las distintas condiciones de vida y al mismo tiempo la vinculación de estas poblaciones a un trabajo productivo en donde predominaba la extracción de recursos minerales o la producción de recursos agrarios para la exportación.
¿Cómo explicar sin estos cambios en las relaciones productivas los impactos ambientales de la historia moderna, íntimamente vinculados a los impactos sociales? Baste mencionar algunos ejemplos.La minería impulsó la deforestación de vastas regiones y concentró población en suelos generalmente poco fértiles. El azúcar, que fue uno de los productos fundamentales de las colonias, significó la destrucción de las selvas tropicales en el Este brasileño o en las Islas del Caribe y, por lo general, dejó suelos mal tratados que apenas pueden satisfacer las necesidades de la población. No sin razón el Nordeste brasileño y Haití registran en la actualidad unos de los mayores índices de pobreza y de deterioro ambiental. Esa calamitosa proeza no hubiese sido posible sin el sistema esclavista.
Otro ejemplo de la manera como las relaciones productivas influyen en la transformación o el deterioro del medio se puede extraer de la comparación entre los dos regímenes de producción prevalecientes en este siglo. Sin duda, tanto la economía de mercado, como la planificación centralizada del socialismo han tenido graves impactos ambientales. Las razones que han llevado allá, son, sin embargo, distintas. En el régimen capitalista el motor del desarrollo es la rápida reproducción del capital y el incentivo, el aumento de la ganancia individual. Ello requiere la ampliación del mercado. Se produce para poder vender más bienes. La ampliación del mercado se puede realizar o vendiéndole a más gente o vendiéndole más a la misma gente. Esta última estrategia, como vimos antes, es la que ha predominado desde la Segunda Guerra Mundial. Para ello ha sido necesario disminuir la vida útil de los productos. Este es el significado del "consumismo", término que ha sido popularizado por las corrientes ambientales.
Para entender los impactos ambientales del régimen socialista de producción, es necesario partir de presupuestos distintos. La acumulación del capital se realiza a través de una rígida planificación central y es este mecanismo el que ha originado muchos de los deterioros del medio. Para comprenderlos es indispensable entender el sistema social que los produce. Dentro de una sociedad que no estimula el consumo, porque no está interesada en el aumento de la tasa de retorno del capital privado, la producción no tiene que acudir a los mecanismos de ampliación del mercado, disminuyendo la vida útil de los productos.
Los deterioros ambientales del socialismo soviético provenían de las formas estructurales de su desarrollo. El centralismo burocrático no tuvo en cuenta las circunstancias regionales de adaptación ecológica. Por otra parte, el impulso a la industrialización en tiempo de Stalin, dejó abandonado el campo. La crítica de Kruschev fue contundente en ese sentido. La camarilla del acero no permitió el desarrollo de la química y, por tanto, su aplicación a los cultivos fue mínima. Los problemas ambientales de la agricultura soviética se debieron más al despilfarro de recursos naturales, que a la contaminación por residuos químicos. Los Koljoz no se mostraban interesados en la compra de máquinas de aspersión del agua, porque nada les costaba, ni propiciaban el aumento de la rentabilidad del suelo, porque no existía renta de la tierra.
Los ejemplos, se pueden multiplicar. Citaremos, sin embargo, en los capítulos siguientes, algunos de los problemas ambientales que surgen de la estructura de producción agraria y de la densidad urbana, consideradas ambas como formas sociales de apropiación del espacio.