Dantakunapa Suyumanda Yaya
"El dueño del lugar de las dantas"

Era el tiempo en el que las plantas y los animales transmitían sus poderes y saberes a los hombres durante la cacería y los sueños.

Un día Taita Yacha Runa, cazador y Kuraka del pueblo Inga, salió de su casa en busca del lugar de las Dantas.

Había caminado un largo tiempo junto a su perro llamado Alkosacha, llevando con él su bodoquera y una mochila con los dardos propios de un cazador. Iba tan concentrado en sus pensamientos, que no se dio cuenta que ya se encontraba en un lugar cercano al páramo.

Siguiendo su camino entre los frailejones empezó a divisar el Ruku Sacha; la vegetación espesa y misteriosa de las montañas cercanas al páramo.

A medida que el Taita cazador y su fiel Alkosacha se iban adentrando en las montañas cercanas al páramo empezaron a sentir una extraña sensación en sus cuerpos y al instante apareció ante sus ojos un lugar increíble y hermoso, donde se unían diferentes formas y colores con la espesa vegetación.

Allí Taita Yacha Runa, cazador y Kuraka, empezó a mirar diversos y variados tipos de 'vinan': unas pequeñas plantas que según se dice, sirven para obtener la buena suerte. Estas matas con sus bonitas hojas iban conformando una especie de Chagra multicolor.

Habiendo mirado esto decidió cortar algunas hojas de vinan y al momento empezó a tronar y a llover. Enseguida miró dos plantas una pequeña y una grande; eran las Shishaja, una planta que preparada como bebida, sirve como "contra" contra los enemigos.

Siendo necesario escoger una de las dos plantas pensó en la más pequeña porque sería a través de ella, que conocería a los buenos espíritus; desechó la grande porque mediante ella iría hacia los espíritus malignos.

Allí mismo también pudo observar una laguna y en sus alrededores por primera vez descubrió el lugar donde dormían las Dantas. En aquel momento, sin darse cuenta se quedó dormido y mediante el sueño empezó a comprender el valor que tenía cada una de las plantas que había visto. Aprendió que las vinan eran para obtener y regalar la buena suerte y el Shishaja pequeño para evitar a los malos espíritus.

En ese mismo sueño volvió a ver la laguna y dentro de ella miró dos patos nadando: uno blanco y otro amarillo. Escogió el pato blanco y a pesar de tener la oportunidad de llevarse el pato amarillo lo dejó en el mismo lugar.

Pasado un tiempo, Taita Yacha Runa, se encontró con un Kuraka de avanzada edad. Creyendo conveniente hacerlo, empezó a narrarle lo que había visto, cuando se encontraba despierto y lo que había observado en el sueño. El contó que había tomado todos los saberes que se le habían ido ofreciendo en las montañas cercanas al páramo, pero que había dejado uno en el lugar donde lo vio. Se trataba del pato amarillo que había dejado nadando en la laguna. Al momento que dejó de hablar el Taita Yacha Runa, el anciano Kuraka le contestó: Nokak Kanem DantaKunapa Suyumanda Yaya; "yo soy el dueño y señor del lugar de las Dantas", de todo lo que viste y oíste, hiciste bien en escoger lo que tú querías, debiste haber tomado el pato amarillo cuando tú lo mirabas; el pato blanco significa dinero y el pato amarillo el oro. Ahora jamás volverás a verlo y ya nunca será tuyo.

Fue así como Taita Yacha Runa, cazador y Kuraka descubrió el saber que había en el lugar de las Dantas.

Desde entonces, las Dantas son el augurio de buenos tiempos y las pezuñas de sus patas son utilizadas para curar la enfermedad del mal aire.

Del perro se cuenta que es uno de los animales que tiene el espíritu más noble; por ello seguirá acompañado al hombre hasta el final de los tiempos.

 



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