Historia de Vida
"Al igual que Ustedes, que deben tener constancia y trabajo para acceder al
conocimiento de un determinado tema, nosotros también lo hacemos
pero para comprender simplemente el sentido de la vida"
Benjamín Jacanamijoy Tisoy
Nací en Santiago Putumayo, al sur del país. Es un pueblo igual a cualquier otro pueblo de Colombia, tiene una calle principal y alrededor de ella están la escuela, la iglesia, la plaza principal. Claro que la historia sí es diferente.
Dicen que a comienzos de este siglo, en Manoy, como anteriormente se llamaba, solamente vivían los Ingas. Luego las cosas empezaron a cambiar con la llegada de los colonos; ellos empezaron, con el apoyo de los misioneros, a parcelar las tierras como si fueran de su propiedad, diciendo que era territorio sin dueño, territorios baldíos. Inclusive uno de ellos un cura que se llamaba Fray Fidel Montclar, dicen, que hizo aprobar por el Estado Colombiano una ley para que los territorios nacionales fueran declarados tierras baldías; así es, como ellos se pudieron adueñar de la mayor parte del valle de Sibundoy.
Santiago hace parte del Valle de Sibundoy o Valle del Sol. Este valle está conformado por cuatro pueblos, que ahora son municipios: Primero se encuentra Santiago, luego Colón, después Sibundoy que es el más grande. Nuestros padres le dicen pueblo grande o atún llajta y después queda San Francisco, que dicen se formó porque los colonos no querían vivir con los indígenas Kamsá, y por eso se fueron donde no hubiera indios, ni cabildos. Últimamente se formó un cabildo puesto que San Francisco tiene veredas con habitantes Ingas y Kamsá.
El valle tiene ríos por todos lados tales como: Balsayaco, Samangayaco, Quinchoa, Uarmi Yaco, Espinayaco, Tindiyaco, Urcoyaco, Chaquemaillaiyaco, etc. Según mi mamá los nombres son referenciales; había ríos que se llamaban por lo que se hacía en ese lugar o lo que crecía cerca a él. Ejemplo: Chakemaillaiyaco, río donde se lavan los pies; Espinayaco, río de las espinas; Uarmiyaco, río mujer; Samangayako, río del descanso; Ismayaco, río donde se defeca; Tindiyaco, río de los colores.
—¿Sus papas son del valle? —-Sí, son Ingas. Mi mamá se llama Mercedes Tisoy y mi papá Antonio Jacanamijoy Rosero. El dice que su mamá Rosalía, mi abuela y los familiares de ella eran de la laguna, un lugar cercano a Pasto, Nariño, que está como a 10 minutos de allí, donde siembran cebollas, papas, ollocos, etc. El abuelo de mamá Rosalía era de ese lugar; por esto lo del apellido Rosero proveniente de la laguna. Los de la laguna son Quillacingas es decir también Ingas.
—¿A los de la laguna se les dice Quillacingas? —Sí, ellos son los inganos de la luna.
—¿Y ustedes? —Los inganos del Valle de Sibundoy o Valle del Sol.
—¿Y por qué de la luna? —Debe ser porque son sembradores.
—¿Por parte de su mamá es Tisoy? —Sí, ella es Tisoy, mi abuela (la mamá Conchita) es Mansajoy uno de los apellidos Ingas más antiguos, que ya se está perdiendo.
—¿Su abuela es Tisoy Tisoy? —Sí, mi abuelo se llamaba Isidoro Tisoy, ellos eran primos hermanos.
—¿La mamá Conchita y el Esposo? —Sí.
—¿Los apellidos allá también son referenciales? —Dicen que sí.
—¿Por ejemplo, Jacanamijoy qué significado tiene? —Dicen que es "comedores de cuy"; porque, 'Jaca' es cuy y 'namijoy' viene de 'micoy', que es comer. Tisoy significa lugar; me imagino que antes se complementaba con el nombre, ejemplo: Uaira Uaua Tisoy: El hijo del lugar de los Vientos.
—¿Y Mansajoy? —Es un lugar a media hora de Santiago, donde vivían los Mansajoy, un lugar como Insoy. Tisoy es un lugar, viene de Tawantisuyo, de los cuatro lugares del sol; entonces Tisoy es un lugar, simplemente.
—¿Y todo esto lo sabe porque se lo ha contado su mamá? —Sí, claro; hace parte de la educación del pueblo Inga. Cuando era niño nos sentábamos alrededor del fogón y ahí siempre nos contaban historias y cuentos que a veces repetían; por ejemplo la "Kukahuila", el cuento de la bruja.
—¿Ustedes se los contaban después entre ustedes, solo escuchaban y ya? —Jugábamos recreando los cuentos o historias, sobre todo en las noches.
—¿Usted recuerda esas historias? —Sí, pero me tocaría hacer mucho esfuerzo, porque algunas son muy extensas; unas de casi una hora. En el momento de la conversación uno preguntaba ¿por qué? y allí mismo le contestaban con otro cuento y así sucesivamente, hasta que se volvía muy largo.