PERSPECTIVAS
De acuerdo con todo lo anterior, proponemos al hombre de hoy a las puertas del siglo XXI una nueva valoración de la naturaleza, teniendo en cuenta que somos parte integral de ella, admitiendo que la razón no es superior a la naturaleza sincoparte de la misma, lo que nos llevará a un cambio de actitud que se fundamente en el respeto a todas las formas de vida.
"Esta mirada, implica una revaloración de la naturaleza... en otros términos, reclamar nuestro derecho a reconocernos a nosotros mismos como naturaleza" (Noguera 1993:51).
En este sentido la racionalidad se enriquece al reconocerse como natural y nos debe llevar a buscar tecnologías alternativas, desarrollos científicos, sociales y culturales armónicos con la naturaleza, partiendo del gran valor que la ciencia y la técnica —expresiones de la racionalidad humana— pueden aportar para lograr establecer esos nuevos equilibrios en la relación sociedad-naturaleza. Al respecto, los elementos encontrados en las culturas indígenas nos sirven como piezas fundamentales en la construcción de actitudes y valores ciudadanos, armónicos con la naturaleza, para el hombre de hoy, porque como bien lo afirma la Misión de Ciencia: "Colombia es un país pluricultural y multiétnico que puede utilizar con provecho el acceso de que dispone a los legados occidental, amerindio y afroamericano, a elementos de las sociedades modernas, premodemas y postmodemas. Esto le permitirá maximizar habilidades de diversas bases culturales para diseñar nuevos sistemas de aprendizaje e incorporar una variedad de orientaciones culturales al dominio del racionalismo científico y de la tecnología contemporánea" (1994:18).
Hemos retomado en este trabajo las visiones de los pueblos indígenas no para quedarnos románticamente allí, sino para que a manera de bisagra (de puente entre el pasado y el presente) nos permitan plantear, hacia el futuro, propuestas innovadoras que se puedan hacer viables mediante la educación de los niños, jóvenes y habitantes de nuestro país. Porque "la única verdadera forma de garantizar un cambio de largo plazo, permanente y con futuro, es logrando la construcción colectiva de nuevos valores en lo social, en lo económico, en lo ambiental. Para ello se utiliza la pedagogía en doble sentido: por un lado aquella que proporcionan quienes han estado ausentes en la construcción del modelo actual, por ejemplo las comunidades indígenas, los niños, los jóvenes, la mujer, y de otro lado quienes tienen la experiencia y la técnica para producir el cambio, algo fundamental en este proceso. La educación es un pilar fundamental, ya que es el hombre quien con su manera de actuar sobre la naturaleza decide la destrucción o el aprovechamiento sostenible de los recursos que lo rodean" (Ministerio del Medio Ambiente 1995:11).
Y de acuerdo con la misión de Ciencia, "La verdadera ventaja competitiva sostenible que Colombia debe buscar con todo empeño es la de que todos, individuos y organizaciones, aprendamos a aprender. Aprendamos a vivir en paz con nosotros mismos y con la naturaleza, a desarrollar todo nuestro potencial humano, y a crear participativa y colectivamente" (1994:48).
En este trabajo el papel de la educación ambiental cobra especial importancia al plantear la necesidad de retomar la rica diversidad cultural de nuestras regiones y sus potencialidades, así como el énfasis en la investigación de nuestro medio tropical, la historia de nuestras gentes y su cotidianidad, lo mismo que la recuperación de los mitos y leyendas, así como la música y el folclor regional como parte de nuestras potencialidades regionales.
El aporte fundamental será la construcción de una cultura para la vida, una ética donde el hombre se reconozca no como amo y dominador, sino como parte integral y responsable de la naturaleza. Una ética que se constituya como fundamento de cohesión social (Bermúdez 1992), y donde la diversidad cultural sea un elemento fundamental y enriquecedor para el logro de una sociedad plural y democrática.