2. EL PASO DE UNA ETICIDAD INSTRUMENTAL A UNA ETICIDAD AMBIENTAL
Son estos valores modernizadores, los que determinan lo que vamos a llamar una eticidad de tipo instrumental, que está a la base de la relación entre el sujeto y el objeto modernos. Utilizar lo que conviene y desechar lo que no conviene a los "intereses productivos, es un modelo que penetra en todas las relaciones. El paso de unas relaciones ecológicas (ecología significa el cuidado de la casa) a una relaciones económicas (economía significa el dominio de la casa), determina la afectividad, la cotidianidad, el arte, la política, es decir, al cultura en su sentido profundo.
Los problemas actuales de tipo ambiental: la contaminación de las aguas, la tala inmisericorde de los bosques, el ruido y la polución del aire, la destrucción de miles de especies marinas, de aves, de mamíferos; la violación incesante del derecho a la vida (humana, animal, vegetal), la explotación inadecuada de minas y canteras; la destrucción de los símbolos históricos en las ciudades, la baja calidad de vida de muchas regiones del mundo, las guerras y las diversas formas de violencias, han sido un constante llamado de atención, de que algo no anda bien. Las reacciones de grupos sociales, comunidades científicas, gremios económicos, fuerzas políticas, no se han hecho esperar, la problemática ambiental y el nuevo enfoque que esta problemática nos ha exigido construir, implica:
- El reconocimiento del valor que las ciencias y la tecnologías modernas tienen en cuanto al desarrollo del conocimiento instrumental, es decir científico-tecnológico.
- A partir de este reconocimiento, mirar las posibilidades reales que desde las mismas ciencias y tecnologías existen actualmente para cuidar, con ellas mismas, la casa, es decir las distintas formas de naturaleza.
- Esta mirada, implica una revaloración y reconceptualización de la naturaleza: sin perder la perspectiva de que esta puede ser estudiada como objeto de la razón lógico-analítica, recordar que ante todo, nosotros, somos parte integral de ella, y ella, nuestro apriori. En otros términos, reclamar nuestro derecho a reconocernos a nosotros mismos como naturaleza.
- Una vez que comenzamos a reconocernos como naturaleza, nuestra racionalidad se recontextualiza. No es ésta metanatural, metafísica, sino una manifestación esencial de nuestra naturaleza. Con este reconocimiento, encontramos que la razón no es superior a la naturaleza, sino parte de ella, lo cual lleva a un cambio de actitud que concretamente es el respeto por nosotros mismo y por la naturaleza en su totalidad.