5. PROYECTOS Y CULTURA

En un sentido amplio y desde un punto de vista operativo las culturas institucionales están compuestas por "proyectos" o sea por grupos de actividades encaminadas hacia un objetivo, de acuerdo a un contexto filosófico y tecnológico específico. Cada proyecto tiene un grupo gestor o sujeto responsable y un medio ambiente específico; la dinámica del proyecto es el resultado de la confrontación entre las decisiones y operaciones de sus gestores y las características de su medio ambiente. Esto sucede en todos los niveles operacionales y pueden distinguirse microproyectos, mesaproyectos o macroproyectos de acuerdo a los recursos comprometidos. Un microproyecto ambiental puede consistir simplemente en la actividad de la telefonista encargada de dar información institucional básica a quienes la soliciten; un mesoproyecto ambiental podría ser la redacción de un reglamento para controlar la contaminación del aire y un macroproyecto la desalinización de un cuerpo de agua o la reforestación de una provincia.

Por su parte, como lo dijimos atrás, el medio ambiente esta conformado por procesos ligados entre si y estos por elementos interrelacionados Los elementos de un proceso son grupos de materia y de energía caracterizados por su organización e incluyen entes vivientes y no vivientes. Los procesos son percibidos y especificados culturalmente, proporcionándoles así un común denominador, como sucede con el proceso de crecimiento de las plantas, con el proceso de erosión, con el proceso de la violencia en Colombia o con el proceso de urbanización de la Sabana de Bogotá. Entre los procesos existen ligamentos y flujos de materia, de energía y de información conformando tejidos semejantes a las telas de araña. La dinámica de los procesos esta regulada por el azar inherente a la inestabilidad de su organización y por las necesidades de sus elementos.

Los procesos pueden considerarse como partes integrantes de sistemas ambientales o sea de sistemas interrelacionados con otros. La percepción cultural de esos sistemas y su dinámica esta definida por la integración holística de procesos y elementos. Los proyectos interfieren procesos específicos y los modifican o no los según su naturaleza, magnitud y continuidad. Las formas en que los proyectos ambientales se acercan o tratan de modificar el ambiente real inducen por si mismas culturas institucionales. Un proyecto ambiental que consista en el control policivo de un Parque Nacional o en la expulsión de la población residente en una reserva forestal induce una cultura violenta en la institución, como ha sucedido a lo largo de la historia colombiana. Un proyecto ambiental que consista simplemente en la divulgación de textos y discursos ambientalistas induce en la institución una cultura retórica no cuantitativa. Al contrario un proyecto ambiental consistente en la medición y modelaje de los procesos de contaminación en un río induce una cultura tecnicista y cuantitativa. Estas inducciones culturales no son abstractas; se concretan en el tipo de personal que se contrata para cada proyecto, en las conversaciones que se realizan diariamente entre sus componentes, en los documentos que se escriben, en los libros que se consultan y en el equipo que se adquiere.

Desde fuera de cada institución estas características culturales inducidas son percibidas como muestra de la cultura de cada institución y como indicio de lo que su clientela puede esperar de ella. A su vez esta percepción exterior se proyecta hacia el interior de cada institución, reforzando tendencias culturales ya existentes, aumentando así la hegemonía cultural interna.' Una institución percibida como muy tecnicista crea demandas técnicas que a su vez aumentan la presencia técnica en su interior mientras que otra orientada al nivel político si se percibe fuertemente como tal en el exterior generará demandas de tipo político que a su vez fortalecerá la posición de quienes mantienen la necesidad de dar prioridad a esta aproximación. En general la gente no le pide peras a lo que percibe como oímos, por eso es muy difícil que alguien proponga un negocio sucio a una institución considerada como paradigma de honestidad, mientras los corruptos tienden a concentrarse en las instituciones que ya hayan comprobado su habilidad en el aprovechamiento ¡legal del erario público.

El tamaño de los proyectos influye en la significación de los rasgos culturales que se desea inducir, en la rapidez con que se inducen y en la permanencia de tales rasgos. Un macroproyecto dirigido por un gerente deshonesto y con facilidades para la malversación de fondos puede crear rápidamente una cultura corrompida en una institución que perdure durante muchos años mientras que un solo funcionario que ejecute honestamente su función de guardabosque difícilmente saneará una institución.

Una golondrina no hace verano pero cientos de golondrinas pueden anunciar que se aproxima; cientos de funcionarios ejecutando honesta y diestramente sus microproyectos personales; atendiendo bien al público, plantando correctamente los árboles, redactando ingeniosamente los textos educativos pueden ser capaces de conformar culturas institucionales significativas.

En la efectividad de los proyectos para inducir cultura hay una condición indescartable y es la conciencia de estar trabajando en un proyecto, no importa lo pequeño que este sea y la percepción personal clara de lo que significa este proyecto como parte de un proceso de conformación cultural. La telefonista que induce un rasgo cultural de claridad y precisión en la información nunca ejecutará bien su función de inductor cultural a no ser que realice y reflexione sobre su cometido y sobre la importancia de su función. Ese estar conciente y reflexionar sobre lo que significa su microproyecto es fundamenta! también para aumentar el bienestar personal de cada funcionario y por lo tanto su eficiencia.

El grupo GUIA aprovechó este sencillo análisis para proponer que la cultura institucional para obtener un desarrollo sostenible por medio del Ministerio y del SI NA se construyera a partir de tres estrategias: tomar conciencia y reflexionar sobre los efectos culturales de proyectos existentes, diseñar macroproyectos capaces de inducir correctivos culturales que redujeran los obstáculos identificados en el camino hacia el desarrollo sostenible e inducir en todos los empleados la definición de su microproyecto como instrumento de validación de su condición de servidor público. En el siguiente punto se describen algunas experiencias al respecto.

 



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