Sistemas y Ecologia

Las definiciones son demasiado abstractas; ¿Qué puede entenderse por estructura y función de niveles de organización supraorganísmicos? ¿En que consiste la estructura de una población o de un ecosistema? ¿Cómo se puede estudiar el funcionamiento de un complejo ecológico? ¿Qué relación guardan estos temas con los tradicionalmente considerados propios de la ecología, por ejemplo la distribución y abundancia de los organismos o el por qué hay tantas clases de los mismos?

Lo que se pretende con las nuevas definiciones no es tanto plantear una temática diferente sino justamente precisar dicha temática e identificar con mayor exactitud los problemas que incumben a la ecología. Esto, que podría parecer un problema ante todo semántico, es una necesidad científica y práctica toda vez que la confusión conceptual alrededor de la ecología ha dado lugar a un desarrollo muy desigual del conocimiento y plantea frecuentes problemas prácticos.

Valga como ejemplo, señalar que por tal imprecisión conceptual: (que en realidad corresponde a poco desarrollo o a ignorancia de la teoría ecológica) muchos temas fundamentales siguen sin estudiarse mientras se da el título de "ecológicos" a trabajos que, independientemente de su importancia, pertenecen a otras disciplinas.

En lo científico esto implica que, por ejemplo, los estudios integrales de ecosistemas estén aún poco desarrollados y se siga estudiando a la naturaleza como compuesta por fragmentos más o menos independientes a pesar de la insistencia de la ecología en la necesaria visión integral, sistémica, de la misma.

En la práctica, los limitados recursos económicos para investigación en ecología se desvían hacia proyectos en otros temas.

La ecología, en cualquier caso, sigue tratando de dar respuesta a las mismas y otras preguntas de lo que podría llamarse ecología tradicional, pero lo hace desde una perspectiva teórica mas productiva que la heredada de la biología clásica y consecuentemente de la física; esta nueva perspectiva es básicamente la teoría general de sistemas.

La evolución hacia esta perspectiva fue inevitable; no era posible explicar el número y distribución de los individuos de una población sin relacionarlas no soto con los factores del medio físico sino con otros individuos y otras poblaciones con los cuales interactúa a través de los intercambios y la competencia por energía y materia. También se evidenció que tales intercambios no estaban controlados por fuerzas más o menos azarosas, como en alguna medida lo implica la concepción física del mundo, sino que dependían de relaciones cuali y cuantitativas bien definidas al nivel del sistema ecológico del cual tales individuos y poblaciones formaban parte.

Así, por ejemplo, la abundancia y la distribución de las poblaciones son atributos estructurales del ecosistema y función de los flujos de energía y materia, así como de la historia del ecosistema como un todo. Tratar de explicar dichas abundancias y distribuciones por fuera del contexto del sistema conduce a mal interpretaciones de los fenómenos naturales no por absurdas o discutibles menos extendidas. Véase, por ejemplo, toda la dinámica de poblaciones pesqueras que sirve como base al manejo actual de las pesquerías mundiales y es causa de muchos de los problemas de sobreexplotación y alteración de recursos importantes; se ha elaborado una vasta formulación matemática para procesar los datos de desembarcos sin consideración alguna del ambiente. Algo similar puede decirse de los esfuerzos orientados a la protección de especies en peligro, que parecen olvidar que dichas especies forman parte de ecosistemas fuera de los cuales dichas especies quedan confinadas a zoológicos y jardines botánicos; sin embargo, rara vez se hacen campañas en defensa de ecosistemas específicos a pesar de las frecuentes acciones en defensa de la especie x o y, que en realidad solo anticipan la destrucción de sus ecosistemas.

Generalizando, podría afirmarse que las posibilidades que tiene la humanidad de adquirir capacidad para una gestión adecuada de la naturaleza y del ambiente depende en alto grado del desarrollo de herramientas teóricas más eficientes para comprenderlos; tales "herramientas" muy probablemente difieren de las de la Biología Clásica y requerirán un cambio en la mentalidad de los biólogos y en la Biología misma.

FUENTES Y REFERENCIAS BÁSICAS

 

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