Capitulo 1: La Fibra Muscular
Tema 4: Mecanismo y Bioquímica de la Contracción
Muscular– Músculo Esquelético.
1.4.5. Aspectos Bioquímicos de la contracción.
En estado de reposo el músculo consume una cantidad importante
de energía en el mantenimiento del potencial de reposo (bomba
sodio – potasio) y en la conservación del Ca++
en las cisternas (bombas de calcio). Al entrar en actividad, este
consumo se incrementa notablemente por la puesta en marcha de una
serie de procesos activos relacionados con la excitación
muscular y por el giro de los puentes de miosina que determinan
la contracción.
La fuente de energía directamente utilizable por el músculo
es el ATP. Sin embargo, las reservas musculares de ATP son muy pequeñas,
se calcula que sólo serían suficientes para ocho crispamientos,
por lo que no bastarían para la realización de un
trabajo muscular ligeramente intenso.
En los mamíferos y aves existe otra molécula capaz
de almacenar energía en el músculo, la fosfocreatina,
en concentraciones varias veces superiores a la del ATP. Entre ambas
moléculas existe una reacción de equilibrio:
| Fosfocreatina + ADP = Creatina + ATP |
Con una constante de equilibrio = 20, y catalizada por la enzima
creatin-quinasa.
Al consumirse el ATP, la reacción se desplaza hacia la derecha
tan rápidamente que, mientras haya reserva de fosfocreatina,
no se aprecian modificaciones en la concentración de ATP.
Durante el reposo muscular la reacción se desplaza hacia
la izquierda, regenerándose la fosfocreatina a partir del
ATP que la célula va fabricando.
| Diagrama 2.
Bioquímica de la contracción muscular

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En un músculo sometido a un trabajo prolongado y/o
intenso, también las reservas de fosfocreatina llegarían
a agotarse, por lo que el músculo ha de obtener la energía
directamente a partir de la combustión de sustancias de reserva
y de las que le llegan por intermedio de la sangre.
En el músculo esquelético, los principales suministradores
de energía son los glúcidos, pero pueden utilizarse
como substrato también las grasas e incluso las proteínas.
La glucosa de la sangre, o la que se obtiene por hidrólisis
del glucógeno muscular, sufre un proceso de glucólisis
como consecuencia del cual se forman dos piruvatos y tres moléculas
de ATP.
En condiciones aeróbicas, cuando el músculo recibe
suficiente oxígeno a través de la sangre, o bien lo
tiene a su disposición ligado a la mioglobina, los piruvatos
sufren una descarboxilación (dando un radical acetilo y liberando
un carbónico) y posteriormente son oxidados completamente
siguiendo el ciclo de Krebs, produciéndose carbónico
y agua y liberando energía que servirá para la síntesis
de 18 ATP.
Si la cantidad de oxígeno que llega al músculo es
insuficiente, el ácido pirúvico forma ácido
láctico. Parte del ácido láctico producido
pasa a la sangre y estimula a los receptores situados en las venas
a la salida del músculo, poniendo en marcha una serie de
mecanismos de carácter general (vasodilatación en
la zona, aumento de la frecuencia e intensidad cardíaca y
respiratoria) encaminadas a lograr un mayor aporte de oxígeno
y materias primas a dicho músculo. Así mismo, el ácido
láctico circulante es utilizado como sustrato para el músculo
cardíaco mientras que en el hígado es metabolizado
a glucosa.
Si la actividad anaeróbica continua, el ácido láctico
no difunde suficientemente y se acumula en el músculo, baja
su pH y cuando éste alcanza valores de 6.0-6.5, la velocidad
de la glucólisis se reduce drásticamente, lo que se
acompaña de una reducción adicional de la resíntesis
de ATP. Bajo estas condiciones se presenta rápidamente fatiga
y el músculo no puede contraerse.
Durante la glucólisis anaeróbica, el músculo
trabaja por encima de sus posibilidades y la acumulación
de ácido láctico representa una “deuda de oxígeno”
que tiene que ser liquidada mediante la oxigenación del lactato
a piruvato, por lo que durante el reposo se mantiene elevado el
recambio energético hasta compensar la deuda, en una fase
llamada de recuperación.
Aunque el fenómeno que venimos describiendo es de carácter
general, las fibras musculares no se comportan de igual manera,
ni por las sustancias que utilizan ni por la vía de producción
de energía.
Actualmente se considera la existencia de dos tipos básicos
de fibras y otras de caracteres intermedios.
-Fibras rojas.
Utilizan preferentemente la vía aerobia, lo que les permite
obtener mayor cantidad de energía por molécula degradada,
aunque emplean más tiempo en liberar dicha energía.
Utilizan como sustrato tanto la glucosa que toman de la sangre
(1 molécula de glucosa proporciona 40 ATP) como las grasas
que almacenan (1 molécula de ácido graso proporciona
130 ATP).
-Fibras blancas.
Utilizan preferentemente la vía anaerobia con lo que producen
menos energía por molécula degradada pero más
rápidamente. Almacenan hidratos de carbono en forma de
glucógeno del que por glucogenolisis obtienen glucosa que
luego, y al igual que con la glucosa que toman de la sangre, someten
a glucólisis por vía aerobia o, principalmente por
vía anaerobia, obteniendo 3 ATP por molécula.
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