El curso del control biológico en Colombia
a través de la historia permite que se pueda ver la evolución
en el uso de esta herramienta en el país. Así mismo,
esta búsqueda se centra en los acontecimientos más
significativos del control biológico, la cual se baso'
en un comienzo, en una lucha contra todos los estamentos del estado
y contra la ignorancia misma, por tratar de mostrar la importancia
de una ciencia y el impacto que acarrearía sobre la economía
nacional si se mantuviera en el olvido.
Me referiré a los episodios de la historia que se encuentran
registrados (muchas veces anecdóticos); dando énfasis
a los aspectos en la vida de verdaderos quijotes que apostaron
todo para que la ciencia entomológica tuviera un lugar
en la historia de la ciencia colombiana.
Se dice que el comienzo de la entomología colombiana y
del control biológico se dio por un trabajo realizado por
el Dr. Luis Zea Uribe en Tocaima (1913) y por el Profesor Federico
Lleras Acosta en Guaduas. En é1, combatieron una langosta
(desafortunadamente no dan la especie) por medio de la bacteria
Coccobacillus acridibrum (Howard, 1930).
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Howard (1930), también menciona en su libro "'A history
of applied entomology" que Colombia en un país que
ha tenido grandes colectores en historia natural, pero, ha desarrollado
pocos entomólogos. En la revista del Ministerio de Industrias
(mayo de 1916), hay un informe de áfidos por A. Girardi
en donde menciona los enemigos naturales y las aspersiones apropiadas
para su control. En el número de junio hay un articulo
sobre la polilla de la papa y en otro los fungicidas e insecticidas
más usados en el control de fitopatógenos (Howard,
1930).
En 1919, en la Revista Agrícola se publicó un articulo
de J. Figueroa sobre el cultivo de clavel, en el cual se consideran
los insectos plaga que los atacan. En la misma revista de ese
año hay un articulo sobre la langosta escrito por A. López
(Howard, 1930).
En 1923 sale un libro sobre el gusano de seda doméstico
por Aureliano Vé1ez y otro sobre seda por Ernesto Murillo.
En 1927, la revista industrial en Bogotá, publicó
un articulo por el Hermano Apolinar Maria sobre insectos en praderas
de la Sabana de Bogotá; asi como un folleto de 34 páginas
por Rafael A. Torro, titulado: "Las enfermedades y plagas
en plantas: sus causas y control" (Howard, 1930).
El 19 de octubre de 1927 es una fecha importante y trascendental
para la entomología colombiana, se fundó los Servicios
de Sanidad Vegetal y Entomología Económica, a cargo
de Luis Maria Murillo. Pero ya que se habla de é1, es justo
ahondar en su historia, que ilustra una vida quijotesca y apasionada
por la ciencia entomológica.
Luis Maria Murillo Quinche nación en Guasca en 1896 y murió
en Bogotá en 1974. Fue un humanista, amante de la naturaleza,
la química, a la física, las ciencias nucleares,
con sus dotes de escritor y periodista aplicados a su labor científica
(Sarmiento, sin fecha).
La universidad fue ajena como discípulo, pero encontró
en é1 un gran profesor. Por 1917, haciendo el recorrido
de las montañas en busca de fósiles nunca encontrados,
halló la vocación por los insectos; pero al no existir
un aula que lo formara, tomó a la naturaleza por maestra
universitaria (Sarmiento, sin fecha).
Su primera producción entomológica fue el poema
"Las avispas chibchas" que recibió buenas criticas
literarias y científicas. Esto le abrió las puertas
a la Sociedad colombiana de Ciencias Naturales, fundada por el
Hermano Apolinar Maria, y al único cargo oficial que desempeñó
por 42 años. Se inició como agrónomo ayudante
de un entomólogo fitopatólogo que nunca se contrató
(Sarmiento, sin fecha).
Con las precarias condiciones de la época recorrió
el país. En 1928, llegó a Antioquia por primera
vez con el objeto de estudiar las plagas del cafeto y recibió
su primera lección de entomología económica
por parte de los campesinos de la zona (Sarmiento, sin fecha).
Comenzó a estudiar las moscas de las frutas del Valle de
Tensa, el pulgón lanígero de los manzanos Eriosoma
lanigerum (Haussman) en Boyacá y los gusanos blancos de
la papa. Así, que el primer insecto que tuvo en sus manos
en su carrera de sanidad vegetal fue la larva de un gorgojo en
cultivos de papa que entró por Nariño (Trypopremnon
sp.). Hizo investigaciones sobre su hábito, los primeros
dibujos y ensayó la rotación de cultivos para su
control.
Por la ausencia de sanidad vegetal, llegó a Colombia el
pulgón lanígero Eriosoma lanigerum (Haussman) y
afectó los cultivos de manzano en 1929. Luis M. Murillo
introdujo de Estados Unidos a Aphefinus mali y consiguió
erradicar la plaga en pocos meses. Este fue el primer ejemplo
de control biológico significativo de una plaga registrado
en Colombia. También liberó el Coleóptero
Neda murilloi que sirvió para ayudar a controlar el áfido.
Ante las graves carencias de los servicios fitosanitarios, Luis
M. Murillo propuso en 1936 al entonces Ministerio de Agricultura
y Comercio una acción enérgica contra la introducción
de plagas exóticas. Se establecieron servicios de sanidad
en los puertos marítimos y terrestres, vigilados por entomólogos
y fitopatólogos. Sugirió que la introducción
de vegetales se hiciera por dos o tres puertos. En 1942 utilizó
a Cryptolaemus montrouzieri contra la palomilla del café;
importó de Puerto Rico una avispa originaria de Filipinas,
un Spalangidae para controlar con éxito a Lyperosia irritans,
mosca hematófaga azote de los ganados del Huila. En 1948
introdujo el coccinélido Rodolia cardinalis para controlar
la cochinilla acanalada de las acacias en Bogotá, llamada
la "Peste Blanca": Icerya purchasi. También hizo
el más completo estudio al gusano rosado colombiano del
algodón, Sacadodes pyralis y de la avispa parasitoide Apanteles
thurberae. Esta interacción fue el principal motivo de
su obra "Sentido de una Lucha Biológica" (Sarmiento,
sin fecha). La entomología era un término desconocido
en esa época. Para los que tenían alguna noción
de ella era una locura y un grave desperdicio del presupuesto
nacional (un entomólogo en Colombia contra 600 en Estados
Unidos).
El trabajo de este hombre que hoy tiene gran reconocimiento, en
un principio no fue comprendido. Por ignorancia y por intrigas,
la sección fundada estuvo a punto de cerrarse cuando llegó
a un juicio en el senado de la república, en el que acusaron
a Murillo porque se desempeñó en un cargo sin tener
títulos ni estudios agronómicos. La comisión
estaba conformada por el senador liberal antioqueño Carlos
Uribe Echeverri, experimentado en los problemas agrarios, y el
Dr. Emilio Robledo conservador antioqueño, botánico,
médico, escritor y miembro de academias. Ellos sabían
que un técnico había ido a estudiar las plagas del
café a Antioquia y que había cumplido bien su comisión,
pero no sabían que era Luis Maria Murillo. Ellos estaban
acompañados de agrónomos de la única facultad
que existía y todos esperaban la crucifixión del
entomólogo. Después de varias preguntas y contra
preguntas los senadores se dieron cuenta de las labores hechas
por Murillo y de fiscales se convirtieron en sus amigos para siempre
(Sarmiento, sin fecha). Su vocación académica se
tradujo en una fabulosa colección de insectos que inició
en 1918 y que llegaría a más de 100.000 ejemplares,
antes de su destrucción en 1947. Fue sometida a constantes
pérdidas y hoy tiene base en Tibaitatá, en la Colección
Nacional de Insectos que Lleva su nombre (Sarmiento, sin fecha).
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Temeroso del daño de los ecosistemas por los insecticidas,
Luis Maria Murillo centró sus investigaciones en el control
biológico de plagas. Sus cuatro décadas de servicio
al estado, fueron su lucha permanente contra el uso indiscriminado
de insecticidas y a favor de la represión de las plagas
por sus depredadores naturales; estos trabajos le valieron su
ingreso como miembro honorario a la Real Sociedad de Entomología
de Bé1gica y en Colombia, el reconocimiento con la más
alta distinción que confiere el gobierno nacional, la cruz
de Boyacá, en 1962 (Sarmiento, sin fecha).
Hay personajes destacados que contribuyeron al avance de la entomología
económica: Francisco Luis Gallego (en el campo académico);
Luis Maria Murillo (en la entomología aplicada), ya mencionado;
asi como Belisario Lozada, Adriano Cabal, Francisco Otaya, Vicente
Velasco Llanos, Adriano Cabal, Adalberto Figueroa, Carlos Marín,
Nelson Delgado, Rafael González Mendoza. Los extranjeros
Edward A. Chapin; Charles Bellou; Paul Rene Roba; Karl Knot; Robert
Ruppel y Robert Hunter, entre otros (Valenzuela, 1973).
La base del campo experimental para la ciencia entomológica
y el control biológico de plagas se ve fundamentada en
el cultivo del algodonero. Existe un documento que fue publicado
en 1950 por el IFA (instituto de fomento algodonero), en el que
reúne los puntos de vista sobre el control de plagas en
el algodonero llevado a cabo por Francisco Luis Gallego, Luis
Maria Murillo y Carlos H. Marín el cual ejerció
una gran influencia en los entomólogos posteriores (Valenzuela,
1973).Gallego y Marín destacaron el lado positivo de los
factores bióticos y la bondad de los insecticidas arsenicales,
frente al rechazo de los clorados de síntesis como el DDT
y el BHC (Lindano). Marín también aprobó
este ú1timo aspecto, pero puso en duda la efectividad de
los arsenicales en el control de plagas en este cultivo. También
llama la atención sobre la responsabilidad que deben tener
otros factores, además de los insectos parásitos
y depredadores por acción de los insecticidas de síntesis,
en el aumento de la población de plagas. Posteriormente,
las ideas de estas tres mentes empezaron a unificarse (Valenzuela,
1973).
En 1962 se publica el Boletín Técnico NO 2 del IFA
titulado "Principales plagas del algodón en Colombia"
de Hernán Alcaraz y se impone como referente de todo agrónomo.
Por esta misma época, conduce ensayos de laboratorio y
campo con el fin de introducir del Perú, en el ecosistema
algodonero del Valle del Cauca a Hippodamia convergens (Coleoptera:,Coccinelidae);
el depredador se estableció rápidamente en la zona
del Valle del Cauca y actualmente es considerado como uno de los
más eficientes agentes de control de áfidos. En
1972 se hicieron algunos intentos por trasladar este insecto a
la zona del Tolima, pero no logró adaptarse a estas nuevas
condiciones. Otro aporte lo hace Antonio Beltrán Rincón,
en 1967, al publicar un folleto ilustrado sobre plagas del arroz
(Valenzuela 1973; Siabatto et a. 1993).
En 1962, la sección de entomología de la estación
experimental "'Balboa" de Buga (Valle) del IFA, realizó
la primera cría y liberación de Trichogramma sp.
en algodonero. La técnica de cría fue importada
del Perú, pero en 1965 se hizo definitiva la cría
del parasitoide con los aportes de la Federación Nacional
de Algodoneros y la asesoría del entomólogo peruano
Juan Herrera Aranguena. En 1965, Valenzuela informa sobre la técnica
de cría masiva y liberación de 20 millones de Trichogramma
sp. en la zona algodonera del norte del Tolima (Valenzuela, 1973,
1993).
Aunque la primera evidencia sobre la aplicación del control
biológico en caña de azúcar en Colombia,
data de 1939, donde se liberaron a los campos un millón
de adultos de Trichogramma minutum Rileyi introducidos de los
Estados Unidos al Ingenio Berástegui en el departamento
de Bolívar (Zenner, 1965; citado por Gaviria, 1993) en
1960 el Ingenio Manuelita S.A. inició la cría y
propagación en laboratorio, inclusive reclasificando la
especie por Trichogramma pretiosum Riley (Gaviria 1993). En 1963
el entomólogo Miguel Revelo se hizo acreedor del premio
Alejandro Angel Escobar en ciencias con un trabajo sobre el efecto
de Bacillus thuringiensis sobre a1gunas plagas lepidopteras (Valenzuela
1973).
En 1968 Trichoplusia ni adquiere súbita importancia económica
como plaga del algodón. En el año siguiente los
entomólogos de la Federación Nacional de Algodoneros,
Alvaro Cújar y Teodoro Daza, publicaron un trabajo sobre
la biología y control del insecto. En 1970 se realizó
el control de T. ni con Baculovirus en algodonero del litoral
atlántico (Valenzuela, 1973).
También se hicieron intentos de controlar Helicoverpa (Heliothis)
spp. en campo con muestras de Baculovirus proveniente de Illinois
(EE.UU.) a solicitud de Hernán Alcaraz. Pero no mostró
regularidad debido a que tiene poca estabilidad a nivel de campo
(Valenzuela 1993).
A finales de los sesenta e inicios de los setenta, Alex Bustillo,
Lucrecio Lara, Raúl Vélez, Lázaro Posada
y Alfredo Saldarriaga, constituyeron el grupo de vanguardia de
entomología forestal. Se les debe el conocimiento básico
sobre los gusanos defoliadores Glena bisulca y Cotoria unipennaria,
el gusano medidor Oxydia trichiata, el gusano rojo peludo Lichnoptera
gulo y el gusano canasta Oiketicus kirbi. El profesor Gallego
contribuye con estudios sobre plagas de manzano y plátano;
Rafael González Mendoza contribuye al conocimiento de moscas
de la fruta.
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En 1970, Gaviria inicia una cría masiva de la mosca cubana
Lixophaga diatraea parásito de larvas de Diatraea saccharalis
y libera durante un año, cerca de 60 mil parasitoides.
Sin embargo, la especie no logró adaptarse al medio ecológico
del Valle del Cauca. A finales de 1970 se introdujo de Brasil
otro parasitoide de la plaga, la mosca Metagonistilum minense
y se liberaron 40 mil insectos criados masivamente en el ingenio
Riopaila. En 1972 se comprueba que se había adaptado exitosamente
a su nuevo ambiente. Entre 1970 y 1972 se liberaron cerca de 250mil
insectos adultos de Paratheresia clavipalpis (Mosca indígena),
el agente biológico que fue más importante para
el control del barrenador. Esto fue en el Ingenio Riopaila, mediante
puparios obtenidos en el Instituto Central de Investigaciones
Azucareras de Trujillo (Perú) (Valenzuela, 1973; Gaviria,
1993).
En 1973 se creó la Sociedad Colombiana de Entomología
(SOCOLEN) producto de una idea de dos años atrás
gestada en la cafetería del Hotel Intercontinental de Medellín.
Esta idea surgió entre Hernán Alcaraz y Germán
Valenzuela quienes junto a Alfredo Saldarriaga, Hugo Calvache,
Teodoro Daza, Benigno Lozano, Raúl Vélez, formaron
una junta directiva cuya sede se estableció en Bogotá
(Valenzuela, 1973).
A partir de este año se empezó a dar una tendencia
al tratamiento de los problemas entomológicos con el ingrediente
bioecológico. Se presentan muchos aportes en el campo del
control biológico, a1gunas veces repetitivos, pero en general
hay aportes significativos en control biológico de plagas
de cultivos de importancia económica, como palma africana,
soya, arroz, tomate y flores.
Durante los primeros 20 años historia reciente de la investigación
en SOCOLEN, el control microbial de insectos se centró
en el uso de B. thuringiensis; el entomófago más
utilizado fue el parasitoide Trichogramma y los ácaros
Phytoseiidae fueron los depredadores que tuvieron mayor atención
(Zuluaga y Duque, 1993). Para el año 1999, la investigación
entomológica se centró en temas relacionados con
el manejo integrado de plagas teniendo como base el control biológico,
involucrando en sus investigaciones en mayor medida a los grupos
Coleoptera, Diptera, Hymenoptera, Homoptera y Lepidoptera. Los
hongos entomopatógenos han tenido un gran repunte como
tema de investigación, encaminados a la selección
de cepas, pruebas de compatibilidad y desarrollo de productos.
Los cultivos en los que se están trabajando, son leguminosas,
caña de azúcar, café, arroz, frutales, pastos,
ornamentales y palma de aceite (SOCOLEN, 1999).
La universidad colombiana ha tenido responsabilidades compartidas
en la historia de éxitos del control biológico,
destacándose las contribuciones hechas por la Universidad
Nacional en plagas de cultivos como maíz, tomate, flores,
algodonero, arroz y forestales; todas sus sedes han tenido la
mayor participación en investigación dentro de los
centros educativos del país. También se mencionan
otras facultades de agronomía y biología de universidades
como la del Valle, Universidad de Antioquia, Universidad de Tolima,
Universidad Javeriana y otras, a través de sus trabajos
de grado y tesis de postgrado (Vergara 1990, SOCOLEN 1999).
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Literatura Citada
Gaviria, J. 1993. El control biológico de insectos plaga
de la caña de azúcar en Colombia. En: Control Biológico
en Colombia. Historia, Avances, proyecciones. Palmira. pp. 42?71.
Howard, L.O. 1930. A hystory of applied entomology (Somewhat anecdotal).
The Smithsonian Institution. v.84. pp. 442?443.
Sarmiento, L. M. "Luis Maria Murillo, fundador de la sanidad
vegetal en Colombia". En: www.catie.ac.cr/información/?RMIP/??rmip56/??biblio?a.htm.
Boletín MIP No. 56.
Sociedad Colombiana de Entomología (SOCOLEN) 1999. Resúmenes
del XXVI congreso de SOCOLEN. Bogotá. 178 pp.
Notas adicionales sobre la historia del control biológico
internacional. M. S. Serrano.
Historia del Control Biológico Literatura
De Bach, P. 1974. Biological control by natural enemies. Cambridge
Univ. Press. 323p.
Huffaker, C.B. & P.S. Messenger. 1976. Theory and practice
of biological control. Academic Press. 788p.
Van Driesche, R.G. & T.S. Bellows Jr. 1996. Biological control.
Chapman & Hall. 539p.
Van den Bosch, R. & P.S. Messenger. 1973. Biological control.
Intext Press Inc. 180p.
Origen Antiguo