REFLEXIONES FINALES
Tres características del pensamiento estratégico valen la pena ser consideradas por separado: Cambio, innovación e improvisación.
Muy importante es la percepción que se tenga del cambio, al estar tal concepto ligado por definición al desarrollo, entendido este como evolución, como crecimiento más diferenciación. Hay quienes perciben el cambio como una amenaza. Sus reacciones son de temor, angustia, sensación de desesperación y congoja que los conduce a tener un comportamiento de lucha en contra del cambio.
Otros lo perciben como algo que está fuera de su alcance, y su respuesta es esperar a que alguien actúe en su nombre. Muchos esperan que sea el gobierno, por ejemplo, quien plantee e implemente soluciones; sin embargo la experiencia muestra que los políticos se inclinan por soluciones que se logren en el corto plazo; no son frecuentemente soluciones estructurales ó trascendentes.
Pero hay también quienes ven el cambio como un desafió. Es esta la visión del estratega.
Detrás de la búsqueda del cambio hay una actitud, estratégica también: actitud innovadora. La innovación puede ser concebida como la puesta en práctica de una idea nueva, dentro de una cultura. Cuanto más radical sea esa idea, más traumático y profundo tenderá a ser su impacto. La innovación es algo que es necesario introducir desde el aprendizaje del proceso estratégico. Una mentalidad innovadora, producirá un liderazgo menos interesado en la formulación e implementación de las estrategias, que en el manejo de un proceso mediante el cual las estrategias parecen conformarse casi por si solas. Muchos llegan incluso a proponer que para lograr tener capacidad innovadora, se dependa poco o nada de la planeación; a esto se ha llamado adhocracia (del latín Ad Hoc) y se interpreta como la posibilidad de improvisar.
James Brian Quinn sugiere que la combinación de la planeación estratégica flexible, con una adhocracia conscientemente estructurada da mejores resultados. El control mediante resultados estandarizados, no promueve la innovación.
El trabajo en los proyectos innovadores es particularmente difícil de controlar, aspecto este que solo se resuelve teniendo claros la razón de ser y el objetivo de los mismos. A cambio se obtendrá que las estrategias surjan variadas y silvestres como yerbas en el bosque y no cultivadas como tomates en invernadero. Al surgir de esta manera además, serán apropiadas e institucionalizadas eficientemente. Administrar este proceso significa no preconcebir tanto, sino más bien reconocer el surgimiento de las estrategias e intervenir cuando sea apropiado. Esta es una enorme virtud del estratega.
A muchas personas, especialmente las creativas, les desagrada tanto la rigidez estructural, como la concentración de poder: esto las deja solo ante perspectiva de una configuración: la innovadora. La adhocracia es la única estructura para las personas que creen en mayor democracia y menor burocracia.
Pero por otra parte otras muchas personas necesitan de orden: prefieren las organizaciones tipo maquina. Ven la adhocracia como un lugar agradable para visitar, mas no como un lugar para llevar a cabo un proyecto. Se ven frustradas con la poca fluidez, la confusión y la ambigüedad de la estructura; se presenta ansiedad en relación a la terminación del proyecto, confusión en cuanto a quien es el jefe, falta de claridad en cuanto a la definición del trabajo y las líneas de comunicación.
Verdaderamente no es una forma eficiente de trabajar; no es competente para hacer cosas ordinarias. Esta diseñada para lo extraordinario. Logrando eficiencia a través de la estandarización, la adhocracia es productora sobre pedido, incapaz de estandarizar y, por lo mismo, de ser eficiente. Logra su efectividad (innovación) sacrificando la eficiencia, sobre todo en el uso del tiempo. En la organización innovadora cada uno esta obligado a intervenir; esta es una influencia que se justifica.
a solución para el problema de la ambigüedad y la ineficiencia, será innovar nuevamente hacia una organización ordenada. Tal transición por supuesto no es la mas apropiada. No se debe olvidar que la razón de ser del modelo consiste en resolver problemas con imaginación, no mediante la aplicación de normas en forma indiscriminada; la sociedad tiene más productores en serie de los que necesita. Para el cambio se necesitan planificadores con mentalidad innovadora e improvisadores estratégicos. Para lograrlo es necesario comenzar por organizar las ideas y la propuesta y la planeación estratégica es una buena herramienta.