1.1.4.2. ARQUITECTURA DE LAS MOLÉCULAS DE PROTEÍNA
En la estructura de las proteínas se pueden considerar cuatro
niveles de organización: primario,
secundario, terciario
y cuaternario. Cada uno de los cuales resalta
un aspecto diferente y depende de distintos tipos de interacciones. Mientras
la estructura primaria es simplemente la secuencia lineal de aminoácidos
de una cadena polipeptídica las demás establecen su organización
tridimensional de péptidos o conjunto de ellos.
ESTRUCTURA PRIMARIA
Se considera como estructura primaria
a la secuencia lineal específica (sin ramificaciones) de aminoácidos
de una cadena polipeptídica la cual es el resultado de la traducción
de la información genética contenida en la secuencia de
nucleótidos del ADN. La importancia desde el punto de vista químico
de la estructura primaria, radica en la secuencia de los grupos laterales
de los aminoácidos (cadenas laterales, R) dado que es el componente
variable de la molécula que proporciona la identidad a la cadena.
Por otra parte, el significado biológico de esta secuencia se basa
en el control que ella ejerce en la organización de los niveles
de complejidad superiores de la estructura proteica ya que esta permitirá
en última estancia la determinación de su actividad biológica,
es decir, la secuencia de aminoácidos tiene la información
necesaria para que la molécula adopte una conformación tridimensional
adecuada.
Es tan importante esta secuencia que el cambio en solo un aminoácido
como resultado de una mutación, puede ser trágico para la
vida de un organismo.
El grado de tolerancia a los cambios depende del grado de alteración
de la geometría que presente la estructura proteica, así
como del comportamiento químico que tiene la cadena lateral del
aminoácido sustituido (polar, no polar, básico o ácido).
Cabe resaltar que todas las proteínas sin importar su nivel de
organización se originan de una estructura primaria que posteriormente
adopta una conformación tridimensional específica. No obstante,
una proteína que permanece con su estructura primaria inmodificable
pero funcional es la insulina, cuya secuencia de aminoácidos se
conoció por primera vez a principios de la década de 1950.
ESTRUCTURA SECUNDARIA
Consiste en el enrollamiento de la cadena peptídica sobre su
propio eje para formar una hélice o alguna otra estructura tridimensional
específica. La estructura secundaria más común es
la a-hélice (alfa), la cual se caracteriza
por formar una estructura geométrica en espiral, muy uniforme,
en la que cada vuelta está constituida por 3,6 aminoácidos.
La hélice se mantiene mediante puentes de hidrógeno entre
el hidrógeno del grupo amino del enlace peptídico de un
aminoácido y el grupo carboxilo del enlace peptídico de
otro. Dentro de este grupo se pueden mencionar proteínas como el
colágeno, la queratina, elastína (Figura 1).

Figura 1. Colágeno. orientación alfa-hélice
Otro tipo común de estructura secundaria es la hoja
ß plegada, que se caracteriza por presentarse de forma aplanada
y extendida, además posee un máximo de enlaces de hidrógeno
entre los enlaces peptídicos. Esta estructura consta de varias
cadenas peptídicas que permanecen enfrentadas y se mantienen juntas
con enlaces de hidrógeno en un arreglo a manera de zig-zag. La
estructura laminar formada le confiere flexibilidad más no elasticidad
(Figura 2). Debido a que toda cadena polipeptídica tiene un extremo
C-terminal en una dirección y un extremo N- terminal en la otra,
dos cadenas enlazadas con hidrógeno y una al lado de la otra pueden
correr en la misma dirección, paralelas, o en dirección
opuesta, antiparalela. Un ejemplo de estas proteínas es la fibroína
de la seda.

Figura 2. Estructura secundaria en forma de hoja plegada.
ESTRUCTURA TERCIARIA
Es raro para una proteína entera permanecer con la estructura
de a-hélice u hoja ß-plegada . La mayoría de ellas
adquieren formas tridimensionales complejas denominadas estructuras
terciarias, debido a que mientras la secundaria trata fundamentalmente
de la conformación de los aminoácidos adyacentes de la cadena
polipeptídica, la estructura terciaria describe la conformación
definitiva y específica de la proteína. Durante el enrollamiento
de la cadena peptídica, para dar origen a la estructura terciaria,
los puentes de hidrógeno y la interacciones iónicas e hidrofóbicas
entre una parte de la cadena y otra son las fuerzas que mantienen los
pliegues en posición espacial correcta. Por otra parte, los puentes
disulfuro (-S-S-) que se forman entre los aminoácidos de cisteína
pueden acercar partes que se hayan distantes en una proteína, de
hecho algunos sitios activos de enzimas están constituidos por
ellos. Además, en la proteína también se forman algunos
otros enlaces covalentes para mantener su estructura terciaria que por
lo general es globular.
Con respecto a la estructura terciaria de cadenas polipeptídicas
largas, cabe destacar la presencia de regiones compactas semiindependientes
denominadas dominios, que se caracterizan
por poseer una geometría casi esférica específica
con un interior hidrofóbico y un exterior polar. El carácter
independiente del dominio es evidente cuando al separlo de la cadena,
su estructura primaria es capaz de plegarse sobre sí misma para
adoptar la conformación nativa.
Una proteína puede presentar más de un dominio, a menudo
interconectados por un segmento polipeptídico carente de estructura
secundaria regular (Figura 3) y alternativamente estar separados por una
hendidura o una región menos densa en la estructura terciaria de
la proteína. Los diferentes dominios de una proteína pueden
gozar de movimiento relativo que está asociado con una función.
Así por ejemplo, en la enzima hexoquinasa, el sitio activo de unión
del sustrato glucosa está en una hendidura entre dos dominios,
cuando la glucosa se une a la hendidura, los dominios colindantes se cierran
sobre el sustrato, atrapándolo para la fosforilación.
Figura 3. Secuencia de conformación de la proteína
hemoglobina.
Ejemplos de proteínas con este nivel de organización terciaria
son: algunas enzimas como la lisozima, algunas proteínas estructurales
de la membrana, etc.
ESTRUCTURA CUATERNARIA
Como se mencionó anteriormente muchas proteínas tienen
dos o más cadenas plegadas de polipéptidos (subunidades)
para formar su estructura terciaria. En la estructura
cuaternaria se consideran moléculas proteicas superiores
a los 50 mil daltons en donde las subunidades constitutivas pueden ser
idénticas o diferentes y se asocian para formar dímeros,
trímeros y tetrámeros. En algunos casos las cadenas aisladas
son inactivas, pero en otros pueden cumplir la misma función que
el complejo, aunque con diferente cinética. El ejemplo más
conocido es la hemoglobina en donde las
interacciones hidrofóbicas, los enlaces de hidrógeno y los
enlaces iónicos ayudan a mantener las cuatro subunidades juntas
para formar una molécula funcional, así cada subunidad de
hemoglobina se pliega de manera similar a la estructura terciaria de mioglobina.
Dado que la hemoglobina dentro de los glóbulos rojos está
constituida por dos cadenas alfa y dos cadenas beta (Figura 4) que permiten
tomar una molécula de oxígeno, para "atrapar"
moléculas adicionales de oxígeno, las cuatro subunidades
cambian ligeramente su conformación y los enlaces iónicos
se rompen para exponer las cadenas y facilitar esta función. Esto
indica que las asociaciones estrechas de las cadenas de polipéptidos
dentro de la misma proteína proporcionan un tipo de comunicación
entre las unidades y se puede entender que en las cadenas de aminoácidos
existen dos tipos de información: uno que genera la conformación
adecuada de las estructuras secundarias, terciarias y cuaternarias y otro
que permite la reactividad correcta de las moléculas.

Figura 4. Estructura Cuaternaria de la hemoglobina. Observe
los grupos hem en cada dominio.
La asociación espontánea de las cadenas de polipéptidos
no se detiene en la estructura cuaternaria hay ejemplos en los cuales
varias enzimas se asocian para realizar funciones en cooperación
constituyendo complejos multienzimáticos que se utilizan para catalizar
secuencias de reacciones.
|