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1.1.4.3 FACTORES QUE AFECTAN LA ESTABILIDAD ESTRUCTURAL DE LAS PROTEÍNAS
Hasta el momento se cree que la estructura primaria de una proteína
induce a establecer las estructuras secundaria, terciaria y cuaternaria
ya que el ADN no sólo determinaría la estructura primaria
sino también los niveles superiores de estructura. Sin embargo,
la actividad biológica de la proteína depende en gran medida
de su estructura terciaria específica mantenida por los enlaces
mencionados anteriormente, de tal manera que cuando una proteína
se somete a:
- calor,
- determinadas sustancias químicas,
- cambios bruscos de pH, etc.
su estructura terciaria se desorganiza y las cadenas peptídicas
adquieren una conformación al azar que induce a la pérdida
de su actividad biológica especialmente cuando actúa como
enzima.
Las temperaturas elevadas, rompen muy fácilmente los puentes débiles
de hidrógeno y las interacciones hidrofóbicas a causa del
aumento en la energía cinética de las moléculas.
La alteración del pH puede cambiar el patrón de ionización
de los grupos carboxilo y amino en las cadenas laterales de los aminoácidos
desorganizando el patrón de atracciones y repulsiones iónicas
que contribuyen a la estructura terciaria normal.
La pérdida de la estructura terciaria se denomina desnaturalización,
y siempre se acompaña de la alteración de las funciones
biológicas normales de las proteínas. La desnaturalización
se puede originar por calor o concentraciones altas de sustancias polares
y solventes no polares tales como la úrea que rompen los puentes
de hidrógeno que mantienen la estructura de la proteína.
Generalmente la desnaturalización es irreversible, particularmente
si muchas proteínas desnaturalizadas interactúan en eventos
no específicos al azar, como se presenta en los cuerpos de inclusión
característicos de algunas enfermedades neurodegenerativas. Sin
embargo, en algunos casos la desnaturalización es reversible, y
una vez las condiciones del ambiente vuelvan a su estado normal, la proteína
puede adquirir su forma activa (ejemplo la lisosima). En este caso se
habla de renaturalización.
CHAPERONAS: SU PAPEL EN EL ESTABLECIMIENTO DE LA FORMA DE LAS PROTEÍNAS
El establecimiento de los pliegues de la molécula en una estructura
terciaria es algo complicado que se ha estudiado por muchos años.
La proteína no se forma toda de una vez, en algunas células
puede tomar varios minutos desde el comienzo de la síntesis hasta
que adquiere la conformación definitiva. Este proceso es de suma
complejidad, sobretodo cuando la proteína es de gran tamaño;
por lo cual la célula con el fin de asegurar la producción
de moléculas de buena calidad utiliza un grupo especial de otras
proteínas, llamadas chaperonas, que
ayudan en parte a prevenir el plegamiento inapropiado que conduce a desórdenes
metabólicos. Algunas chaperonas se unen a proteínas en formación
y las protege de las interacciones con otras hasta que la nueva molécula
adquiere su estructura correcta. Otras por su parte, participan en la
conformación de una molécula proteica específica.
Otro aspecto importante de algunas chaperonas conocidas genéricamente
como proteínas de "Choque Térmico" es la respuesta
que desencadenan ante cambios bruscos de temperatura. Esta respuesta consiste
principalmente en elevar su concentración en la célula con
el fin de permitir su interacción con las demás proteínas
y evitar su desnaturalización. Algunas evidencias sugieren que
las proteínas se pliegan de manera anormal en ciertas enfermedades
infecciosas como el mal de las "vacas locas" o la enfermedad
de Creutzfeldt-Jakob o neurodegenerativas humanas como la enfermedad de
Alzheimer .
PROTEÍNAS COMO CATALIZADORES BIOLÓGICOS
Las proteínas no solo hacen parte de la estructura de la célula,
ellas también juegan un papel importante como catalizadores biólogicos
en las células vivas ya que incrementan la rata
de reacción química, es decir la velocidad a la cual
la reacción se mueve hacia el equilibrio al reducir la energía
de activación y ejercer control sobre las actividades celulares.
La energía de activación es la cantidad de energía
(en kJ) requerida para llevar mediante el rompimiento de enlaces de energía
a las moléculas de los reactivos hacia un estado de catálisis.
El poder catalítico de las enzimas es impresionante, ya que el
incremento de la velocidad de las reacciones químicas está
entre 108 y 1020 veces, comparado con la velocidad
a la que se llevaría a cabo la reacción de manera espontánea.
Louis Pasteur demostró por primera vez la participación
de células vivas de levadura en los procesos de fermentación.
A finales del siglo XIX se concluyó que las células intactas
de levadura no eran necesarias para obtener el alcohol, sino que se podían
preparar extractos por macerado de las levaduras para realizar la misma
conversión enzimática.
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