A. Según su forma y agrupación: Es la clasificación más antigua en la que se consideran: cocos, bacilos, espirilos y espiroquetas.
Bacilos: Son bacterias que tienen forma de bastoncillo, se
pueden encontrar en grupos de dos denominados diplobacilos, o en cadenas
similares a las que presentan los cocos por los que se les llama estreptobacilos.
El género más representativo de esta morfología
lleva el nombre Bacillus, el cual se
caracteriza por la formación de endosporas.
Son útiles en la producción de antibióticos tales
como bacitracina, gramicidina y polimixina, entre otros. También
se han utilizado como biocontroladores en la erradicación de
ciertas plagas en cultivos de importancia económica, de las
cuales son parásitos.
Espirilos: Son bacterias bacilares, helicoidales con movilidad
flagelar, que se clasifican dentro de las Gram negativas. Para su
clasificación taxonómica se utilizan criterios como
la forma de la célula, el tamaño, la flagelación
y las relaciones simbióticas entre otras.
Los espirilos con muchas vueltas a pesar de su semejanza morfológica
con las espiroquetas, se diferencian de ellas porque poseen flagelos
bacterianos típicos externos mientras las espiroquetas poseen
flagelos periplásmicos o filamentos axiales internos.
Dentro de este grupo se pueden encontrar especies benéficas
y patógenas. La especie Azospirillum
lipoferum es un organismo fijador de nitrógeno, de importancia
agronómica debido a que establece una relación simbiótica
laxa con plantas herbáceas tropicales y con cereales cultivados.
Un ejemplo de espirilo patógeno es el género Helicobacter asociado con las úlceras pilóricas en los humanos.