El tallo es la porción del eje de la planta que trae las hojas, se desarrolla a partir de la plúmula de embrión. Se caracteriza por la presencia de nudos y entre nudos. En cada nudo se encuentra una o varias hojas, hojas modificadas o cicatrices de hojas. La región entre dos nudos constituye un entrenudo.
En el ápice y en las axilas (de una hoja o superior a la cicatriz de ésta) se encuentran las yemas. Algunas yemas axilares pueden ser modificadas, las yemas son estructuras no desarrollada de los tallos. Se clasifican por su posición u origen (terminales, axilares, accesorias o adventicias); por su actividad (activas o latentes) y por su contenido (foliar, floral o mixto).
La función del tallo esta relacionada con el transporte de agua y nutrientes a través de la planta, además sirve como sitio de reserva de asimilados y sostén de las partes aéreas.
2.3.2.1. CLASES DE TALLO
Desde el tiempo de los antiguos botánicos griegos como Teofrasto
y hasta el siglo XVII, la división clásica de las plantas
establecía, según la estructura del tallo, tres grupos:
hierbas, arbustos y árboles.
Los tallos pueden ser epigeos, si se desarrollan en el aire, hipogeos o subterráneos, cuando lo hacen enterrados; en este caso se les da los nombres de rizomas, tubérculos o bulbos.
2.3.2.2. ANATOMÍA DEL TALLO
Los meristemos apicales son los generadores de los primeros tejidos
del tallo, de la raíz y de los apéndices (hojas). Los tejidos
primarios son estructural y funcionalmente íntegros, al menos temporalmente,
y conforman el cuerpo primario de la planta incrementan la longitud del
eje.
Los tejidos secundarios constituyen, el cuerpo y pueden ser agregados mas tarde; son tejidos suplementarios, reemplazan o refuerzan estructural y funcionalmente ciertos tipos de tejido primarios como la epidermis o para la protección, y los tejidos vascular primario, xilema y floema para la conducción.
El crecimiento primario constituye el cuerpo de la mayoría de monocotiledóneas y pteridofitas. El crecimiento secundario se agrega al crecimiento primario en gimnospermas y muchas dicotiledóneas. El crecimiento secundario se origina en el cambium felógeno que incrementan el grosor del eje. (Figura 1(a) y 1(b))

Figura 1 (a) Corte transversal de tallo con crecimiento primario
(Tomado de Orozco et al, 1990)

Figura 1 (a) Detalle tallo de dicotiledónea (Sauco)
(Tomado de Orozco et al, 1990)
Los tejidos permanentes del tallo son: (Figura 2)

Figura 3(c) Detalle en Iris sp
(Tomado de Orozco et al, 1990)
El procambium es el tejido que origina el xilema y el floema primarios. El procambium mas temprano aparece como bandas aisladas muy estrechas en el ápice del tallo; se continua hacia las zonas mas desarrolladas y diferencia el tejido vascular primario que se desarrolla en forma acropetal. Las primeras células de un haz vascular que maduran corresponden al floema, luego le siguen las primeras del xilema.
El flujo de agua a través de la planta se realiza debido a las diferencias en el potencial hídrico, entre la atmósfera y el suelo, siendo el xilema el tejido conductor. La presión de la raíz es un mecanismo de poca importancia en el transporte, ya que es insuficiente para explicar el proceso, en general solo se observa en condiciones de alta humedad relativa en algunas plantas herbáceas y plántulas.
El flujo de agua en el xilema, ha sido descrito como un proceso físico, en donde la energía necesaria proviene de la transpiración. Como consecuencia de la evaporación del agua en las células del mesófilo se produce el déficit hídrico, el cual hace que el agua fluya de células más internas con mayor potencial de agua. El déficit hídrico inicial se propaga sucesivamente hasta llegar a la altura de los conductos del xilema.
La naturaleza capilar del xilema, las propiedades de cohesión de las moléculas de agua entre sí, la adhesión del agua alas paredes celulares y la tensión desarrollada por diferencias en el potencial hídrico originadas en la transpiración, permiten en conjunto, el movimiento de la columna de agua desde la raíz hasta las hojas.
Es necesario tener en cuenta que al flujo del agua se opone una serie de resistencias que se encuentran a lo largo de la vía, las cuales tienen diferentes valores relativos en las distintas especies de acuerdo con las características anatómicas.