Las hojas pueden ser simples o compuestas. Cuando existe un solo limbo, la hoja es simple, cuando hay mas de uno es compuesta. Cada limbo se llama foliolo y va unido a un eje central o raquis. El limbo de una hoja simple o los foliolos de una hoja compuesta varían de forma y tamaño. Hay hojas lanceoladas de anchura variable. Otras son cilíndricas y algo aplanadas como las agujas de las coníferas.
En algunas plantas las hojas con carnosas y contiene gran cantidad de tejido no fotosintético; en otras, las estructuras foliares son escamosas y la principal actividad fotosintética tiene lugar en el clorénquima del tallo.
En algunas plantas (por ejemplo en muchas especies de Acacias de origen Australiano), el limbo de las hojas es pequeño y es sustituido en su función fotosintética por el peciolo, que adopta una forma aplanada. Este tipo de órgano recibe entonces el nombre de filodio o cladodio.
En cuanto a la nervación de las hojas (disposición de los tejidos conductores), suele haber en las dicotiledóneas un nervio principal y una red de nervios secundarios (nervación reticulada), mientras que en las monocotiledóneas suele encontrarse una serie de nervios de similar calibre y más o menos paralelos.
Aunque la mayoría de las hojas tiene simetría dorsoventral, pueden a veces ser aplanadas lateralmente (en Iris por ejemplo) o ser cilíndricas (como las coníferas) o tener forma tubular (como en algunas plantas insectívoras).
A la superficie foliar que se continua con la superficie de la parte del tallo, situada por encima de la inserción de la hoja, se llama lado superior, ventral o adaxial; el lado opuesto es el inferior, dorsal o abaxial.