De una manera intuitiva podría pensarse que en general los efectos del predador sobre el crecimiento de la población de la presa son siempre nocivos, es decir, la presencia del predador implica una reducción sustancial de la población de la presa, de igual manera se cree que un aumento en la población de las presas implica una ventaja significativa para el predador, sin embargo veremos que estas afirmaciones no son del todo ciertas, en algunos casos la actividad del predador puede significar ventajas para la población de la presa (Figura 1), así mismo un aumento en el número de presas no necesariamente implica un beneficio para el predador.
| Ventajas que representa la acción del predador sobre la población de la presa | ||
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Figura 1. Ventajas que representa la acción del predador sobre la población de la presa.
De manera general puede decirse que es difícil probar que el predador tiene efecto sobre la población de la presa, ya que este selecciona las presas que le representen una menor inversión de energía en el momento de la captura y sometimiento de las mismas, casi siempre individuos ancianos o enfermos, que no aportan nuevos descendientes a la población, así que en este caso el efecto del predador sobre la el crecimiento de la población de la presa podría considerarse nulo.
| Efectos del tamaño de la población de la presa sobre la población del predador | ||
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Figura 2. Efectos del tamaño de la población de la presa sobre la población del predador.
Una densidad baja de presas puede afectar la densidad de población
del predador, en particular si este es especialista ya que este
invertiría mayor cantidad de energía en la búsqueda
y sometimiento de su presa de la que obtendría en recompensa.
Por otra parte una densidad alta de presas puede no significar un
aumento en la densidad del predador ya que este tiene un limite
fisiológico de consumo, denominado saciación del predador
(Figura 3), por lo cual aunque la densidad de las presas aumente
este no podrá consumirlas.

Figura 3. Gráfica saciación del predador. Los predadores
tienen límites fisiológicos que solo les permiten
consumir un número finito de presas