1.7 Aparecen los organismos
autótrofos
Las moléculas primitivas
complejas de las cuales dependía la existencia de los organismos
heterótrofos y cuya acumulación había gastado
millones de años, se fueron agotando con el aumento de quienes
las consumían, entonces comenzó la competencia, y
bajo esa presión competitiva, aquellas células que
usaban más eficientemente la energía de las fuentes
tenían mayor posibilidad de sobrevivir.
La enorme cantidad de anhídrido carbónico liberado
a la atmósfera por los volcanes, acidificó los océanos
y creo las condiciones ideales para el desarrollo de organismos
autótrofos. Por otra parte, en el curso
del tiempo por largos y lentos procesos de eliminación de
los organismos menos adaptados, evolucionaron las células
que podían fabricar sus propias moléculas ricas en
energía a partir de moléculas inorgánicas simples.
Sin la aparición de estos organismos autótrofos la
vida sobre la tierra pronto hubiese terminado.
Los primeros autótrofos fotosintéticos en romper moléculas
de agua fueron las cianobacterias. Su capacidad de romper moléculas
de agua, dio a estas bacterias una ventaja selectiva para prosperar.
La liberación de O2 por ruptura del agua inicialmente oxidó
minerales del océano y de la corteza terrestre. Con el tiempo
su producción superó el volumen que podía ser
absorbido y el gas se empezó a acumular en los océanos
y en la atmósfera.
Los autótrofos más exitosos fueron los que podían
utilizar la energía de la luz solar en el proceso de fotosíntesis.
Los primeros organismos fotosintéticos, aunque simples en
comparación con las plantas fueron mucho más complejos
que los heterótrofos primitivos. El uso de la energía
solar, necesitó un sistema complejo de pigmentos para capturar
la energía y ligada a ese sistema una forma de almacenar
la energía en compuestos orgánicos.
Mediante el proceso de fotosíntesis los organismos autótrofos
desprenden oxígeno, elemento indispensable para el metabolismo
(respiración animal). La reducción del anhídrido
carbónico por acción de los organismos fotosintéticos
progresivamente modificó la naturaleza ácida del océano
y lo alcalinizó..
Se han encontrado evidencias de la actividad de los organismos fotosintéticos
desde hace 3.4 billones de años, Unos 100 millones de años
después de la primera evidencia fósil de la vida sobre
la tierra. Con el surgimiento de los autótrofos, el flujo
de energía en la biosfera, asumió
una forma moderna: la energía radiante del sol se canalizó
a través de los autótrofos fotosintéticos hacia
las otras formas de vida.
Los primeros fósiles que se conocen se encontraron en rocas
del oriente de Australia, datan de hace unos 3.5 billones de años
y consisten en varias clases de células pequeñas relativamente
simples que recuerdan las bacterias. Las evidencias obtenidas por
el análisis de partículas de carbón embebidas
en las rocas más viejas de la tierra (Isla de Akilia), en
el sureste de Groenlandia, indican que la vida ya existía
desde hace 3.85 billones de años.
Desde su origen hace unos 4 a 3.5 billones de años, las plantas
y los animales vivían exclusivamente en el medio acuático.
Los continentes eran inmensos desiertos rocosos. La proliferación
de los organismos fotosintéticos en el óceano, cambió
las condiciones del planeta, debido a que una de las estrategias
más eficientes de esos organismos involucra la ruptura de
las moléculas de agua y la liberación de moléculas
de oxígeno (O2), en consecuencia la concentración
de oxígeno gaseoso en la atmósfera aumentó
y eso produjo consecuencias importantes.
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Algunas moléculas
de O2, se convirtieron en ozono (O3),
en la capa externa de la atmósfera. El ozono acumulado
formó una capa protectora que absorbe los rayos UV procedentes
de la luz solar, los cuales tienen un alto poder destructor
sobre los organismos vivos.
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El incremento de O2
permitió una vía de utilización más
eficiente de moléculas de carbohidratos ricas en energía
formadas por fotosíntesis. Así los organismos
degradaron esas moléculas por un proceso de respiración
que utiliza oxígeno.
El metabolismo de los vegetales marinos fue el
mecanismo que permitió la producción y liberación
de oxígeno necesario para la diversificación de la
vida acuática y para hacer respirable la atmósfera,
de esta manera los organismos empezaron a colonizar la tierra.
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