2.3
IMPORTANCIA DEL AGUA
2.3.1 Importancia
Ecológica del Agua
2.3.2 Economía
hídrica de la tierra y su importancia para la vegetación
La principal reserva de la economía
hídrica de la tierra son los mares donde se almacena un 99.7%
de la reserva total de la tierra. Aproximadamente el 2% de las reservas
se encuentran allí congeladas en forma de hielo y nieve en
los polos, glaciares y nevados. El agua continental, en su mayor
parte es subterránea, tan solo el 1% de ella, se encuentra
cerca de la superficie y puede ser utilizada por las plantas. El
resto se filtra profundamente formando depósitos subterráneos.
Por último, el agua de las nubes, la niebla y el vapor de
agua representa una cantidad ínfima de la reserva hídrica.
Las reservas de agua de la tierra,
se encuentran en equilibrio dinámico. El agua superficial
de los mares se evapora en mayor proporción de lo que cae
como precipitación, el exceso es arrastrado llega a las zonas
continentales. Estas por término medio, ceden menor cantidad
de agua debido a la evaporación por unidad de superficie
y a veces mucho menos que el agua que reciben porque su humedad
superficial es menor que la de una superficie de agua; por otra
parte, la superficie terrestre es menos de la mitad de la marina.
Si las precipitaciones anuales superan la evaporación, se
habla de zonas húmedas y en el caso inverso de zonas áridas.
Alrededor de 1/3 de la zona continental presenta déficit
de lluvias y la mitad de esta (aproximadamente 12% de la superficie
terrestre) es árida en extremo con precipitaciones anuales
de 250 mm y una capacidad de evaporación superior a 1000
mm. Por el contrario, menos del 3% de la zona continental es excesivamente
húmeda con exceso de precipitaciones.
El agua y la temperatura son los
principales factores que controlan la distribución de la
vegetación sobre la superficie de la tierra; donde la temperatura
permite, las plantas crecen principalmente por la cantidad y distribución
de la precipitación más que por cualquier otro factor
aislado. Por ejemplo
En regiones donde las lluvias copiosas
se distribuyen regularmente durante el año y sobrepasan los
2.5 metros cúbicos, hay abundante vegetación y gran
biodiversidad; la cubierta forestal es tan densa que en un día
de sol, el suelo recibe solamente el 1% de la luz solar como sucede
en las selvas lluviosas tropicales del Chocó y del Amazonas,
en la vegetación de la Península Olímpica al
noreste de los Estados Unidos y en las selvas del sur de los Apalaches.
En zonas de fuerte variación
estacional con veranos o épocas secas y calientes la vegetación
arbustiva es dominante como sucede en las zonas Mediterráneas,
la del Sur de California.
Donde las sequías veraniegas
son frecuentes y graves, surgen las praderas como las estepas en
Eurasia, las praderas en EU, las sabanas en los llanos orientales
de Colombia y Venezuela o las pampas en Argentina.
En zonas con veranos cálidos
y secos e inviernos moderados donde la precipitación es de
38 a 50 cc año-1, se presentan los chaparrales constituidos
por vegetación arbustiva, allí la precipitación
pluvial es alta pero estacional, los arbustos son perennes, espinosos
con hojas pequeñas y coriáceas.
Un descenso mayor en la cantidad de lluvias da por resultado los
matorrales desérticos que crecen en zonas donde la precipitación
pluvial es menor de 25 cc año-1 se caracterizan por los arbustos
separados entre sí, con sistemas radicales de gran tamaño
y adaptados para reducir las pérdidas de agua por transpiración;
se asocian con especies suculentas como se observa en la Guajira.
Y finalmente en las áreas más secas se presentan los
desiertos.
En contraste donde hay drenaje
deficiente y los suelos se saturan más o menos permanentemente
ocurre la vegetación característica de esteros y pantanos.
El efecto de la temperatura parcialmente
se impone mediante la relación hídrica, donde la temperatura
es baja, la evaporación y la transpiración disminuyen,
lo contrario ocurre donde la temperatura es alta. Por eso la cantidad
de agua adecuada para praderas de un clima cálido, podría
suplir las necesidades de un bosque en un clima más frío
(Kramer, 1974).
2.3.3
Importancia Fisiológica del Agua
La importancia ecológica del agua se debe a la importancia
fisiológica; un factor ambiental como el agua puede afectar
el crecimiento de las plantas porque afecta los procesos fisiológicos
y las condiciones internas de las plantas (Fig. 1-1 Kramer). Prácticamente
todos los procesos vegetales dependen del abastecimiento de agua;
en células y plantas, la actividad metabólica se relaciona
estrechamente con su contenido de agua, por ejemplo
La respiración de las semillas
jóvenes en proceso de maduración es muy alta, pero
disminuye gradualmente durante la maduración, con la disminución
del contenido de agua (Fig. 1-2 Kramer). El coeficiente respiratorio
durante el secado de semillas es bajo, pero aumenta lentamente con
el contenido hídrico. La relación respiración
y contenido hídrico es muy importante en los procesos de
almacenamiento de granos; cuando el contenido de agua es alto, aumenta
el calentamiento y el deterioro de las semillas.
Fig. 2-2.- Descenso del contenido
hídrico y de la respiración durante la maduración
de la semilla de centeno. Esto muestra la relación entre
contenido hídrico y la cuota de respiración que suele
encontrarse frecuentemente en tejidos vegetales (Deee Shiirkk, 1942)
(De Kramer, P. 1974. Relaciones hídricas de suelos y plantas.
Edutex. S.A).
El crecimiento de las plantas
depende de la velocidad de división y alargamiento celular
y del abastecimiento de compuestos orgánicos e inorgánicos
necesarios para la síntesis de nuevo citoplasma y pared celular.
El alargamiento celular varía con el turgor y la elongación
de tallos, raíces y hojas disminuye o se detiene por déficit
de agua, condición que también inhibe la fotosíntesis,
la respiración y los procesos mediados por enzimas. La reducción
de agua en un órgano o tejido se acompaña de pérdida
de turgor y marchitamiento, cesa el alargamiento de las células,
los estomas se cierran, se reduce la velocidad de la fotosíntesis
y la tasa de asimilación neta. La deshidratación prolongada
causa desorganización del protoplasma y la muerte de la mayor
parte de organismos (Kramer, 1974). |