Después de las observaciones
de los primeros filósofos griegos, las contribuciones a
conformar el cuerpo del conocimiento sobre las relaciones hídricas
de las plantas fueron limitadas durante 2000 años. En el
siglo 17 se estudió la anatomía de las plantas y
se especuló a cerca de algunos procesos vegetales. Durante
el siglo XVIII y principios del XIX, se destaca el trabajo de
Hales, quien en 1927, publicó los resultados de los primeros
estudios cuantitativos de las relaciones hídricas de la
plantas y los avances químicos, que permitieron una mejor
comprensión de los procesos de fotosíntesis y nutrición
vegetal.
En la segunda parte del siglo XIX aparecen publicados los trabajos
realizados por Sachs, Strasburger y otros botánicos alemanes,
que se dedicaron a la Fisiología Vegetal. En Norte América,
inicialmente la invetigación apuntó hacia la clasificación
de las plantas y fue conducida por los exploradores; sin embargo
se publican varios libros como el de Gray, que contienen algunos
apuntes de Fisiología Vegetal, aparentemente derivados
de las publicaciones europeas.
Con la entrada del siglo XX, en el mundo aumentó la investigación
sobre las relaciones hídricas de las plantas, se destacan
los trabajos relacionados con la humedad del suelo, con los sistemas
de raíces y las medidas del estatus de agua de las plantas.
En este campo, las primeras investigaciones en los Estados Unidos,
se desarrollaron especialmente en estaciones experimentales agrícolas,
en algunas universidades y en el laboratorio del desierto en Tuckson,
(Arizona).
A mediados del siglo XX, se da énfasis a la presión
osmótica y al potencial hídrico, como indicadores
del estatus de agua de la planta; Es importante el desarrollo
de algunos instrumentos como la bomba de equilibrio de presión
y los psicrómetros de termocupla para cuantificar el potencial
hídrico. Y al finalizar el siglo la investigación
a nivel celular y molecular se multiplica con el objeto de lograr
la comprensión de la forma como el estrés por agua,
daña las plantas y la manera de incrementar su tolerancia
al estrés hídrico. Se desarrollan varios conceptos
que permiten organizar efectivamente la información y la
investigación relacionada con las relaciones hídricas
de los vegetales:
Balance de agua de la planta, aplicación de la Ley de Ohm
para manejar el continuo suelo-planta-atmósfera y la interacción
entre potencial genético y los factores ambientales sobre
los procesos fisiológicos determinantes la cantidad y calidad
del crecimiento.
Al comenzar el siglo XXI, es evidente la evolución en el
conocimiento de las relaciones hídricas de las plantas;
se cuestionan conceptos que habían perdurado varios años
y se proponen nuevas explicaciones. Por otra parte, el énfasis
de la investigación a nivel de organismo salta al nivel
celular y molecular.