6.4
El agua como solvente
El desequilibrio eléctrico,
es la causa del gran poder disolvente del agua para con los cristales
iónicos (determinadas sales, ácidos o bases). Las
moléculas de agua pueden insertarse entre los iones constitutivos
del cristal orientando hacia ellos la parte de carga eléctrica
opuesta. Por estas razones, se debilita considerablemente la atracción
entre los iones cristalinos, reduciendo la cohesión del cristal
y facilitando su disolución.
Por su capacidad para formar puentes de hidrógeno con otras
sustancias, el agua es el líquido que más sustancias
disuelve (disolvente universal), es el mejor solvente conocido.
El agua, constituye el medio para el movimiento de las moléculas
dentro y entre las células e influye marcadamente sobre la
estructura de proteínas, ácidos nucleicos y otros
constituyentes celulares. En el agua ocurre la mayoría de
reacciones bioquímicas celulares y la molécula directamente
participa en reacciones químicas esenciales como la de hidrólisis
y deshidratación. La corriente de agua absorbida por las
raíces, también es un medio principal para conducir
sales minerales disueltas en el suelo hacia la superficie de la
raíz donde son absorbidas.
La capacidad disolvente del agua permite dos
funciones importantes para los seres vivos:
a. es el medio en que transcurre la mayoría de reacciones
del metabolismo,
b. el aporte de nutrientes y la eliminación de desechos
se realizan a través de sistemas de transporte acuosos.
| Fig. 6.4.- La disolución de
un cristal de cloruro de sodio es posible, porque las moléculas
de agua bombardean la superficie del cristal desalojando los
iones, los cuales quedan rodeados por moléculas de
agua como se indica a la derecha. |
Su versatilidad como solvente
se debe al tamaño pequeño de la molécula
y a su naturaleza polar, lo cual hace del agua un buen solvente
para sustancias iónicas y para moléculas como azúcares
y proteínas, que contienen O-H polares y residuos -NH2.
Las moléculas de agua se orientan alrededor de iones y
solutos polares en solución y protegen efectivamente sus
cargas eléctricas. Esta envoltura disminuye la atracción
electrostática entre las sustancias cargadas por consiguiente
aumentan su solubilidad. Además los extremos polares de
las moléculas de agua se pueden orientar próximos
a los grupos cargados o parcialmente cargados de las macromoléculas,
formando envolturas de hidratación. Los puentes de hidrógeno
entre moléculas y agua, reducen la interacción entre
las macromoléculas y ayuda a mantenerlas en solución.
De manera similar, cualquier sustancia que contiene una carga
eléctrica neta, incluyendo los compuestos iónicos
y moléculas covalentes polares (las que tienen un dipolo),
pueden disolverse en el agua. Esta idea también explica
el por qué algunas substancias no se disuelven en el agua.
El aceite, por ejemplo, es una molécula no-polar. Ya que
no hay una carga eléctrica neta a través del aceite,
éste no atrae las moléculas de agua y no se disuelve
en ella.
6.4
El agua como solvente
El desequilibrio eléctrico,
es la causa del gran poder disolvente del agua para con los cristales
iónicos (determinadas sales, ácidos o bases). Las
moléculas de agua pueden insertarse entre los iones constitutivos
del cristal orientando hacia ellos la parte de carga eléctrica
opuesta. Por estas razones, se debilita considerablemente la atracción
entre los iones cristalinos, reduciendo la cohesión del cristal
y facilitando su disolución.
Por su capacidad para formar puentes de hidrógeno con otras
sustancias, el agua es el líquido que más sustancias
disuelve (disolvente universal), es el mejor solvente conocido.
El agua, constituye el medio para el movimiento de las moléculas
dentro y entre las células e influye marcadamente sobre la
estructura de proteínas, ácidos nucleicos y otros
constituyentes celulares. En el agua ocurre la mayoría de
reacciones bioquímicas celulares y la molécula directamente
participa en reacciones químicas esenciales como la de hidrólisis
y deshidratación. La corriente de agua absorbida por las
raíces, también es un medio principal para conducir
sales minerales disueltas en el suelo hacia la superficie de la
raíz donde son absorbidas.
La capacidad disolvente del agua permite dos
funciones importantes para los seres vivos:
a. es el medio en que transcurre la mayoría de reacciones
del metabolismo,
b. el aporte de nutrientes y la eliminación de desechos
se realizan a través de sistemas de transporte acuosos.
| Fig. 6.4.- La disolución de
un cristal de cloruro de sodio es posible, porque las moléculas
de agua bombardean la superficie del cristal desalojando los
iones, los cuales quedan rodeados por moléculas de
agua como se indica a la derecha. |
Su versatilidad como solvente
se debe al tamaño pequeño de la molécula
y a su naturaleza polar, lo cual hace del agua un buen solvente
para sustancias iónicas y para moléculas como azúcares
y proteínas, que contienen O-H polares y residuos -NH2.
Las moléculas de agua se orientan alrededor de iones y
solutos polares en solución y protegen efectivamente sus
cargas eléctricas. Esta envoltura disminuye la atracción
electrostática entre las sustancias cargadas por consiguiente
aumentan su solubilidad. Además los extremos polares de
las moléculas de agua se pueden orientar próximos
a los grupos cargados o parcialmente cargados de las macromoléculas,
formando envolturas de hidratación. Los puentes de hidrógeno
entre moléculas y agua, reducen la interacción entre
las macromoléculas y ayuda a mantenerlas en solución.
De manera similar, cualquier sustancia que contiene una carga
eléctrica neta, incluyendo los compuestos iónicos
y moléculas covalentes polares (las que tienen un dipolo),
pueden disolverse en el agua. Esta idea también explica
el por qué algunas substancias no se disuelven en el agua.
El aceite, por ejemplo, es una molécula no-polar. Ya que
no hay una carga eléctrica neta a través del aceite,
éste no atrae las moléculas de agua y no se disuelve
en ella.
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