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PROYECTO GENOMA HUMANO |
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INTRODUCCIÓN
Proyecto Genoma Humano: es un programa
internacional de colaboración científica cuyo
objetivo es obtener un conocimiento básico de la
dotación genética humana completa. Esta información
genética se encuentra en todas las células
del cuerpo, codificada en el ácido desoxirribonucleico
(ADN). El programa pretende identificar todos los genes
del núcleo de la célula humana, establecer
el lugar que los genes ocupan en los cromosomas del núcleo
y determinar mediante secuenciación la información
genética codificada por el orden de las subunidades
químicas de ADN.
El objetivo último de la representación
y secuenciación del genoma es asociar rasgos humanos
específicos y enfermedades heredadas con genes situados
en lugares precisos de los cromosomas. Cuando se termine,
el Proyecto Genoma Humano proporcionará un conocimiento
sin precedentes de la organización esencial de los
genes y cromosomas humanos. Promete revolucionar el tratamiento
y la prevención de numerosas enfermedades humanas,
ya que penetrará en los fenómenos bioquímicos
básicos que las sustentan.
La idea de iniciar un estudio coordinado
del genoma humano surgió de una serie de conferencias
científicas celebradas entre 1985 y 1987. El Proyecto
Genoma Humano ganó impulso en Estados Unidos en 1990
con la ampliación de la financiación de los
Institutos Nacionales de Salud (NIH) y del Departamento
de Energía (DOE). Uno de los primeros directores
del programa en Estados Unidos fue el bioquímico
James Watson, que en 1962 compartió el Premio Nobel
de Fisiología y Medicina con los biofísicos
británicos Francis Crick y Maurice Wilkins por el
descubrimiento de la estructura del ADN. Muchos países
tienen en marcha programas oficiales de investigación
sobre el genoma humano como parte de esta colaboración
informal, entre ellos Francia, Alemania, Japón, Reino
Unido y otros miembros de la Unión Europea. El coste
de la parte del programa que se realiza en Estados Unidos
es de 3.000 millones de dólares a lo largo de 15
años, hasta el 2005.
ESTRUCTURA DEL ADN
El elemento más importante del cromosoma
es la molécula continua de ADN. Esta molécula
de doble cadena con forma de escalera retorcida está
formada por compuestos químicos enlazados llamados
nucleótidos. Cada nucleótido consta de tres
partes: un azúcar llamado desoxirribosa, un compuesto
de fósforo y una de cuatro posibles bases: adenina,
timina, guanina o citosina. Estos componentes están
enlazados de manera que el azúcar y el fosfato forman
los lados paralelos de la escalera de ADN; las bases de
ambos lados se unen por parejas para formar los travesaños;
la adenina se enlaza siempre con la timina, y la guanina
siempre con la citosina.
El código genético viene
determinado por el orden que ocupan las bases adenina, timina,
guanina y citosina en la escalera de ADN. Por lo general,
cada sección de esta escalera tiene una secuencia
única de pares de bases. Como un gen no es más
que una de estas secciones, posee también una secuencia
única, que puede utilizarse para diferenciar unos
genes de otros y fijar su posición en el cromosoma.
EL GENOMA HUMANO:
Se llama genoma a la totalidad del material
genético de un organismo. El genoma humano tiene
entre 50.000 y 100.000 genes distribuidos entre los 23 pares
de cromosomas de la célula. Cada cromosoma puede
contener más de 250 millones de pares de bases de
ADN y se estima que la totalidad del genoma tiene aproximadamente
3.000 millones de pares de bases.
El ADN analizado en el Proyecto genoma
humano procede por lo general de pequeñas muestras
de sangre o de tejidos obtenidas de personas diferentes.
Aunque los genes del genoma de cada individuo están
formados por secuencias de ADN exclusivas, se estima que
la variación media de los genomas de dos personas
distintas es muy inferior al 1%. Por tanto, las muestras
de ADN humano de distintas fuentes presentan muchas más
similitudes que diferencias.
CARTOGRAFÍA Y SECUENCIACIÓN:
Hay dos categorías principales de
técnicas de cartografía genética: ligamiento
o cartografía genética, que identifica sólo
el orden relativo a los genes a lo largo del cromosoma;
y cartografía física, un conjunto de métodos
más precisos que permite determinar las distancias
entre genes dentro del cromosoma. Ambos tipos de cartografía
utilizan marcadores genéticos, que son características
físicas o moleculares detectables que se diferencian
entre los individuos y se transmiten por herencia.
La cartografía mediante ligamiento
se desarrolló a principios de la década de
1900 gracias al trabajo del biólogo y genetista estadounidense
Thomas Hunt Morgan. Al observar la frecuencia con que determinadas
características se heredaban unidas en numerosas
generaciones de moscas de la fruta, llegó a la conclusión
de que estos rasgos que con frecuencia se heredan juntos
debían estar asociados con genes próximos
en el cromosoma. Basándose en sus investigaciones,
Morgan logró elaborar un mapa aproximado que recogía
el orden relativo de estos genes asociados en los cromosomas,
y en 1933 recibió el Premio Nobel de Fisiología
y Medicina por su obra.
Los mapas de ligamiento humanos se han
elaborado sobre todo siguiendo las pautas de herencia de
familias extensas a lo largo de muchas generaciones. Inicialmente,
estos estudios se limitaban a los rasgos físicos
heredados, fácilmente observables en todos los miembros
de la familia. Pero actualmente hay técnicas de laboratorio
muy refinadas que permiten a los investigadores crear mapas
de ligamiento más detallados comparando la posición
de los genes diana en relación con el orden de marcadores
genéticos o de segmentos específicos y conocidos
del ADN.
La cartografía física determina
la distancia real entre puntos diferenciados de los cromosomas.
Las técnicas más precisas combinan robótica,
uso de láser e informática para medir la distancia
entre marcadores genéticos. Para realizar estos mapas
se extrae ADN de los cromosomas humanos y se rompe aleatoriamente
en numerosos fragmentos. A continuación, éstos
se duplican muchas veces en el laboratorio para analizar
en las copias idénticas así obtenidas, llamadas
clones, la presencia o ausencia de marcas genéticas
específicas distintivas. Los clones que comparten
varias marcas proceden por lo general de segmentos solapados
del cromosoma. Las regiones de solapamiento de los clones
pueden a continuación compararse para determinar
el orden global de las marcas a lo largo del cromosoma y
la secuencia exacta que ocupan inicialmente los segmentos
de ADN clonados.
Para determinar la secuencia real de nucleótidos
hacen falta mapas físicos muy detallados que recojan
el orden exacto de las piezas clonadas del cromosoma. En
el Proyecto Genoma Humano se utiliza primordialmente un
método de secuenciación desarrollado por el
bioquímico británico y dos veces premio Nobel,
Frederick Sanger. Este método consiste en replicar
piezas específicas de ADN y modificarlas de modo
que terminen en una forma fluorescente de uno de los cuatro
nucleótidos. En los modernos secuenciadores automáticos
de ADN, el nucleótido modificado situado al extremo
de una de estas cadenas se detecta con un haz de láser
y se determina el número exacto de nucleótidos
de la cadena. A continuación se combina esta información
en un ordenador para reconstruir la secuencia de pares de
bases de la molécula original de ADN.
Duplicar el ADN con precisión y
rápidamente tiene una importancia crítica,
tanto para la cartografía como para la secuenciación.
Inicialmente los fragmentos de ADN humano se replicaban
mediante clonación en organismos unicelulares que
se dividen rápidamente, como bacterias o levaduras.
Esta técnica exige mucho tiempo y mucho trabajo.
A finales de la década de 1980 se generalizó
el uso de un método revolucionario de reproducción
de ADN llamado reacción en cadena de polimerasa (RCP).
Esta técnica es fácil de automatizar y puede
copiar una sola molécula de ADN varios millones de
veces en unas pocas horas. En 1993, el bioquímico
estadounidense Kary Mullis recibió el Premio Nobel
de Química por idear esta técnica.
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