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PROYECTO GENOMA HUMANO |
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BIOINFORMÁTICA:
Cuando esté terminado, el Proyecto
Genoma Humano habrá generado un catálogo con
la descripción de 50.000 a 100.000 genes humanos
con cierto grado de detalle, mapas de alta resolución
de los cromosomas, incluidos cientos de miles de puntos
significativos, y miles de millones de información
sobre secuencias de pares de bases. Para ayudar a los investigadores
del genoma a determinar el sentido de este aluvión
de datos hacen falta muchos instrumentos informáticos,
como sistemas de información y gestión de
laboratorios, robots, sistemas de gestión de bases
de datos e interfaces de usuario gráficas.
Se ha desarrollado un nuevo campo de investigación
llamado bioinformática para satisfacer las exigencias
planteadas por el programa. Los investigadores de bioinformática
han creado bases de datos públicas conectadas a Internet
para poner los datos del genoma a disposición de
los científicos de todo el mundo. Así, los
resultados de la cartografía de los genes humanos
se encuentran en la Genome Database, y la información
de secuenciación del ADN en varias bases de datos,
entre ellas GenBank del NIH, Base de Datos de Secuencias
de Nucleóticos del Laboratorio Europeo de Biología
Molecular, DNA Databank de Japón y Genome Sequence
Database del DOE.
SITUCACIÓN
DEL PROYECTO:
A principios de 1996, el Proyecto Genoma
Humano iba ya por delante del calendario y por detrás
del presupuesto. Se han cartografiado más de 4.000
genes al menos en un cromosoma específico, se han
clonado 1.600 genes de función conocida, se han asociado
1.000 enfermedades genéticas con algún defecto
de un gen cartografiado y se han secuenciado más
de 150 millones de pares de bases de ADN humano. Se han
publicado mapas de todo el genoma humano con marcas separadas
por término medio cerca de 200.000 pares de bases.
El objeto final del Proyecto Genoma Humano es estrechar
la separación entre marcas hasta aproximadamente
100.000 pares de bases y secuenciar al menos 3.000 millones
de pares de bases para el año 2005.
En años recientes se han identificado
los genes asociados con enfermedades hereditarias, como
la fibrosis quística, la distrofia muscular o la
enfermedad de Huntington. Éste es el primer paso
en el desarrollo de mejores pruebas de selección
genética, nuevos medicamentos y tratamientos genéticos
para combatir estas patologías. La capacidad para
corregir defectos mortales de la herencia genética
humana puede alterar espectacularmente la forma de enfocar
la enfermedad.
El mayor conocimiento del genoma humano
puede tener también consecuencias éticas,
jurídicas y sociales muy controvertidas. Los primeros
resultados ya han estimulado un debate internacional sobre
la conveniencia o no de patentar para uso comercial secuencias
de genes humanos y de poner la información sobre
genética humana a disposición de empresas
de seguros y empleadores, así como de corregir los
defectos genéticos de forma que podrían transmitirse
de generación en generación.
Articulo que salio el Domingo en el Diario Clarín
Domingo 19 de marzo de 2000
La Guerra De Los Genes: Polemica En Los Estados Unidos
Los intereses que hay detrás del proyecto Genoma
Humano
Algunos científicos se oponen a que las empresas
privadas patenten los genes. Sin embargo, éstos ya
se cotizan en Wall Street. El primer borrador del mapa genético
humano se conocerá en setiembre.
La guerra de los genes" tuvo un nuevo
capítulo esta semana cuando el presidente estadounidense
Bill Clinton y el primer ministro británico Tony
Blair aseguraron que la información sobre el proyecto
Genoma Humano debe ser de dominio público. Pero ambos
mandatarios obviaron una parte importante del debate, más
cercana a Wall Street que a un laboratorio: si es ético
patentar genes.
El proyecto Genoma Humano, que ya lleva
diez años, se propone "dibujar" el conjunto
de genes que posee un individuo y que determina todas las
características que conforman su herencia, desde
sus rasgos físicos hasta su predisposición
a padecer algunas enfermedades.
Quien posea esta información tendrá
mucho poder en el futuro. Porque sabrá qué
gen está vinculado a determinada enfermedad y podrá
desarrollar fármacos precisos para combatirla. Además,
quien sea dueño de un gen podrá cobrar derechos
a quien quiera utilizar esa información. En pocas
palabras, los genes ya comenzaron a cotizar en bolsa.
En sus orígenes, el proyecto era
exclusivamente estatal, financiado por el Instituto Nacional
de Salud de los Estados Unidos y por el Welcome Trust de
Londres. Pero en 1995 entraron en carrera empresas privadas
como Celera Genomics, que ya patentó cientos de genes.
Ambos sectores invierten por año 600 millones de
dólares en esta investigación.
Mientras los logros eran pequeños, la convivencia
fue tranquila. Pero a medida en que el mapa genético
fue tomando forma, todos mostraron las garras. Y el debate
explotó cuando se anunció que el primer borrador
estará listo esta primavera.
Ahora, los científicos del organismo
estatal quieren difundir los resultados del proyecto por
Internet y los empresarios pretenden que sea de acceso más
restringido. Los primeros están en contra de "patentar
el conocimiento" y aseguran que hay que evitar el monopolio
de los genes. Los segundos creen, sin embargo, que invirtieron
muchos años y mucho dinero y que las reglas del mercado
son otras.
El experto argentino Víctor Penchaszadeh
es jefe de la División de Genética Médica
del Betch Israel Medical Center en Nueva York y es miembro
del comité asesor sobre pruebas genéticas
de la Secretaría de Salud Pública de los Estados
Unidos. En una charla telefónica con Clarín,
explicó la complejidad de este debate.
"Las palabras de Clinton y Blair respondieron
a una presión de la comunidad científica que
se opone al patentamiento", explicó. A partir
de estas investigaciones nació HUGO (Human Genome
Organization), una organización formada por expertos
que "luchan porque la ciencia se limpie de tanto negocio".
Penchaszadeh contó que el patentamiento de genes
no es algo nuevo en los Estados Unidos. "Pero puede
ser muy peligroso. Pongo el caso del cáncer de mama.
Una empresa descubrió un gen que predispone a la
mujer a padecer este mal. Lo patentaron y ahora tienen el
monopolio exclusivo del análisis que detecta la mutación
del gen que provoca la enfermedad".
"Además, -contó-, muchas
veces se da que dos empresas patentan fragmentos de un mismo
gen y la pelea por quién es dueño de ese gen
llega a los tribunales." ¿Es lícito este
tironeo genético? La cosa no es nada fácil.
Y concentra intereses cruzados. Por un lado están
las empresas biotecnológicas (como Celera) que secuencian
y patentan los genes. Su objetivo es patentar el máximo
de conocimiento para "venderlo" después
a posibles usuarios como, por ejemplo, los laboratorios
interesados en desarrollar medicamentos o métodos
de detección a partir de esa información.
Y también están los médicos, que son
los que prescriben análisis y remedios y que consideran
que la patente traba y encarece el sistema de salud.
Algo lejos quedó el paciente. Y
la naturaleza de las cosas. Porque, como bien dicen algunos,
patentar un gen es como patentar la Luna y después
pretender cobrarle al que quiera mirarla. "El acerbo
genético de una especie no puede ser patentado porque
es algo propio de la naturaleza", reflexionó
Penchaszadeh. Además se está sobrevalorando
la información. No podemos volver a un peligroso
determinismo genético. El 90% de las enfermedades
como el cáncer o los males cardiovasculares depende
de interacciones mucho más complejas que la sola
presencia de un gen defectuoso."
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