
Cuando se ponen en consideración los recursos
de los cuales dispone la población para su sostenimiento,
pocas veces las personas reconocen que el suelo es uno de
los más importantes. Si bien el abastecimiento de agua es
constante gracias a un ciclo eficiente que incluye evaporación
y condensación, los procesos de formación del suelo no se
dan a corto plazo. Se necesitaron millones de años y diferentes
tipos de cobertura de vegetación, para dar lugar al suelo
del cual disponemos hoy en día. La sobreexplotación, el uso
equivocado, y la alteración drástica de la vegetación, causa
daños irreversibles, tras los cuales sólo cabría esperar otros
miles de años para su recuperación.
Usos Actuales y Potenciales
A partir de estudios realizados desde 1980
por el IGAC y el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA),
se conocieron los conflictos de uso y vocación del suelo en
Colombia. El problema radica en que no hay correspondencia
entre estos dos aspectos (usos actuales y potenciales) y por
lo tanto existe un proceso creciente de degradación (IGAC.
1995):

-
Los suelos con aptitud agrícola corresponden
a un 12.7% del territorio colombiano, Sin embargo sólo
el 4.66% es realmente usado con este fin.
-
El 16.8% presentan vocación ganadera,
pero actualmente 35.11% de los suelos tiene este uso,
es decir, que durante las últimas décadas ha cobrado fuerza
el fenómeno de protrerización, mediante el cual es introducido
ganado a un terreno que fue anteriormente cultivado, o
a zonas forestales taladas y quemadas.
-
El 49% corresponde actualmente al recurso
forestal, frente a un 68.5% de vocación. Cada vez son
más comunes los casos de colonización, en la región Andina
y en la Amazonía, no sólo con el fin de tener acceso a
recursos como madera y suelo cultivable. La ola de violencia
que actualmente amenaza a los campesinos, los obliga a
buscar nuevos sitios donde puedan vivir. En muchos caso
la mejor alternativa es participar en cultivos ilícitos
link.
-
Hacia 1990, la cantidad en hectáreas
de tierra apropiada para la producción de cultivos per
cápita era de 0.17, mientras el promedio de tierra cultivable
para América Latina era de 0.35. El bajo potencial agrícola
que presenta el país está estrechamente relacionado a
que gran parte de su extensión la constituyen la región
andina, con suelos de pendiente mayor al 25% ( de acuerdo
a los parámetros internacionales son suelos que no soportan
el cultivo intensivo) y la selva amazónica, de potencial
estrictamente forestal. Colombia presenta una de las menores
porciones de tierra cultivable de América latina, y se
estima que para el 2025 los índices se reducirán entre
un 30 y 35 % para estos países (IDEAM, 1998).
Alteración Antrópica
De acuerdo al IGAC (1988) la erosión en Colombia
abarca el 49% del territorio. Puede clasificarse en diferentes
tipos de acuerdo a su intensidad, y es heterogénea a lo largo
y ancho de país:
- El aumento de pastizales frente al decremento de áreas
forestales y agrícolas, resulta desventajosa, ya que el
pisoteo de ganado en suelos frágiles, causa la destrucción
de los horizontes superficiales y posteriormente, su compactación.
-
-
La deforestación con fines de apropiación
y cultivo es ampliamente negativa. Generalmente la ocupación
se da pendiente arriba, en sectores cada vez más escarpados
donde la capa de suelo es mucho más débil, y altamente
erosionable sin cobertura vegetal. El campesino recién
establecido, realiza un proceso de tala o corta de la
cobertura natural. Posteriormente se emplean bueyes, o
se introduce tractor para adecuar el terreno, y finalmente
se inician las siembras. Durante los períodos que permanece
desnudo, antes de que las plántulas del cultivo sean lo
suficientemente grandes, la lluvia provoca la escorrentía
superficial superficial dañando la estructura del suelo.
-
El minifundio es una práctica que implica
usos extensivos y degradativos del suelo, debido a la
falta de sistemas de labranza que permitan arreglos multiestratificados.
El empleo de cultivos combinados, de abonos verdes, la
implementación del "mulching", y el uso de pequeñas hierbas
de baja competitividad que protejan la superficie, son
sólo algunas de las alternativas que garantizan el cuidado
del recurso.
-
El uso inadecuado de la tierra, la
recolección de leña y el pastoreo han tenido efectos sustanciales
en lo concerniente a la desertificación. El Ministerio
del Medio Ambiente (1997) reporta que los sectores con
mayor riesgo de desertización abarcan una extensión aproximada
de 7.200 Km2 e incluyen: la Baja Guajira, el Desierto
de la Tatacoa, el Cañón de Chicamocha, La Playa y Abrego,
los alrededores de Cúcuta, Villa de Leyva, Ráquira, Pesca,
cuencas del Checua y Cucunubá, cuenca del Patía, Juanambú,
Dagua, Yatoco, Repelón, Tubará, Juan de Acosta, Santa
Catalina, Villanueva, San Fernando, San Jacinto y Carmen
de Bolívar.
-
El desplazamiento de los colonos que
cultivan coca y amapola en la Orinoquía y Amazonía, generado
por la fumigación intensiva, facilita la potrerización
de los terrenos abandonados. De acuerdo a proyecciones
realizadas por la Defensoría del Pueblo (2000), para el
año 2017 mas del 50% del área boscosa de estas regiones
del país será convertido en potreros infértiles y zonas
desérticas. Cabe resaltar la baja capacidad de carga de
estos suelos.

-
La lluvia ácida ocasiona la lixiviación
del suelo. Esta se origina a partir de la emisión de ácidos
de azufre y nitrógeno, que suelen ser producidos por la
combustión de hulla y petróleo, y por muchas otras actividades
industriales. Al modificarse el pH disminuyen los nutrientes
del suelo, aumentan las concentraciones de Al y Fe y se
reduce el contenido de cationes básicos. Las plantas pierden
su eficiencia metabólica por falta de nutrientes, y por
lo tanto bajan los rendimientos de las cosechas.
Alteración Natural

Dentro de los eventos más comunes que pueden
darse en el territorio colombiano se encuentran:
- Procesos de Erosión y Sedimentación Los suelos que
conforman las planicies aluviales o de inundación, en
regiones altamente propensas, pierden estabilidad estructural
en la temporada húmeda, y reciben acumulación de sedimentos
cuando baja el nivel del agua.
- Carcavamiento Los suelos frágiles y denudados, con
una capa inexistente o muy delgada de horizonte orgánico,
sufren degradación con las lluvias, produciendo cárcavas
o surcos de profundidad variable. Este proceso sefavorece
en suelos de pendiente y mal drenados
- Deslizamientos Los procesos de deshielo en las cimas
andinas han provocado avalanchas y deslizamientos que
arrancan las capas superficiales del suelo, incluyendo,
en muchos casos, árboles y arbustos de alto porte.
- Remoción Los eventos sísmicos y volcánicos han ocasionado
la destrucción, remosión y deformación del suelo en pendientes
escarpadas de los cañones fluviales. El IDEAM (1998) reportó
eventos de este tipo en los departamentos de Antioquia,
Boyacá, Casanare, Cundinamarca, Huila, Meta, Nariño, Risaralda,
Santander, Tolima y Valle del Cauca.
- Desertización Los lentos incrementos de temperatura
típicos de un período interglacial, sumados a déficits
de humedad relativa del ambiente, dan lugar al resecamiento
del suelo, resquebrajamiento, y en la etapa final, al
afloramiento del lecho rocoso. Aunque no siempre se da
un cambio climático drástico, este fenómeno es facilitado
cuando previamente ha habido alteración o disturbio del
material vegetal. Ejemplo de esto son los paisajes del
sector nororiental del departamento de Boyacá (Villa de
Leyva, Samacá, Chíquiza y sus alrededores).

Agricultura Ecológica
Esta forma alternativa de producción surgió
con el fin de solucionar los problemas clave que constituyen
el desequilibrio de un agroecosistema. Plantea, entro otros,
seis puntos importantes:
- Sustituir los insumos y reducirlos al máximo
- Empleo de abonos verdes, es decir, plantas fijadoras
de nitrógeno de baja competición con el cultivo.
- Estímulo de interacciones planta cultivada/animal,
promoviendo interacciones biológicas que aumentan la fertilidad
del suelo en forma natural.
- Empleo de abonos orgánicos como estiércol, compost y
residuos.
- Uso controlado y en cantidades mínimas de agruquímicos.
- Prevalencia de los cultivos combinados y estratificados
frente a los monocultivos.
El desarrollo de la agroecología evita la
pérdida del material orgánico del suelo, mejora la calidad
del alimento cultivado (y por lo tanto resulta mas saludable
su consumo) y permite interacciones ecológicas, favoreciendo
la biodiversidad.
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