| SALUD | |

Una de las problemáticas más importantes en los países tropicales, es la presencia de ambientes propicios (selvas y humedales) para el desarrollo de un sinnúmero de insectos transmisores de enfermedades. En la actualidad, enfermedades como paludismo, dengue y cólera, se presentan en el territorio colombiano manteniendo latente su potencial epidémico.
Realizar un acercamiento al estado del sector salud en Colombia permite no solo evaluar la condición de los habitantes. En muchos casos, proporciona indicativos de la calidad de vida de la población, de sus carencias fundamentales y de la accesibilidad a los centros de salud.

Ortiz (1999) en su reflexión sobre la búsqueda de un modelo de la transición epidemiológica, define este elemento, junto con la transición demográfica, la transición de los problemas ambientales y la diferencia en los problemas y necesidades de salud entre las clases sociales y económicas, como los grandes componentes del cuadro actual de la salud en Colombia.
Se conoce como Transición Epidemiológica al conjunto de etapas que pueden darse en relación a las enfermedades, la salud y la mortalidad, de acuerdo con las variaciones en el crecimiento, la densidad, y la estructura de la población (Omram, 1971). La transición Epidemiológica constaría de tres fases:
La transición Epidemiológica está dada por la evolución de las sociedades, las cuales parten de un estado de alta mortalidad y fecundidad, espectativa de vida muy baja, estructura de la población muy joven y predominancia de enfermedades transmisibles, perinatales, maternas y nutricionales, y llegan a un estado de baja mortalidad y fecundidad, incremento importante de la esperanza de vida y de la población mayor de 60 años con predominancia de las enfermedades degenerativas (González & Velandia, 1999).
En Colombia, el mayor problema de salud es el de las zonas rurales, donde las condiciones de vida no son adecuadas. El agua no es apta para el consumo y la eliminación de residuos sólidos no es adecuada. Esas condiciones favorecen la incidencia de enfermedades epidémicas. La juventud está especialmente amenazada debido a los accidentes, la violencia, las toxicomanías, los embarazos no deseados, los abortos y las enfermedades de transmisión sexual (MINAMBIENTE, 1997).

A través de la ley 10 de 1990 comenzó el proceso de descentralización del sector Salud en Colombia. El nuevo sistema de salud permitió que los municipios fueran autónomos, distribuyendo sus propios recursos.
Aunque la meta esperada con la implementación de esta ley era llegar a una cobertura del régimen subsidiado de salud del 71.5% para la población con NBI (Necesidades Básicas Insatisfechas), en 1998 se encontró un cubrimiento de sólo el 57.5%. Bajo este porcentaje, pueden encontrarse casos extremos de inequidad entre departamentos, e incluso entre municipios de un mismo departamento.
La disminución en la cobertura de vacunación también es preocupante. Aunque Colombia es de los pocos países en Latinoamérica donde la vacunación es totalmente financiada por el Estado, Los porcentajes de vacunación han disminuido alarmantemente en los departamentos con un alto porcentaje de NBI, como Chocó, Vaupés y Vichada. El problema de la inaccesibilidad de la vacunación durante los últimos 5 años, debe atribuírse en gran parte al conflicto armado. Los decesos de personal de salud que vacuna, en municipios amenazados por la guerrilla y las autodefensas, ha ocasionado el consiguiente abandono del sector (INS, 1999).
Por otra parte, Dennis et al., mediante una encuesta nacional, encontraron que los recursos para los servicios humanos y tecnológicos de cuidado intensivo se encuentran por debajo de los estándares esperados. 42% de las unidades de cuidado intensivo en hospitales públicos registraron rechazo de pacientes que necesitaban cuidados entre 1 a 10 veces por semana. La causa más frecuente fue la no disponibilidad de camas.

Se considera que hasta hoy, 6 millones de personas han muerto por SIDA en el mundo (el 0.1% de la población actual). A comienzos de l998, la cifra estimada de personas contagiadas era de 33.4 millones de personas, y a final del mismo año 5.8 millones más se contagiaron por la enfermedad. Mientras el continente africano es el más afectado, los países latinos se enfrentan a una nueva amenaza, porque aunque no son el foco de la enfermedad, en muchos sitios las condiciones de vida de la población genera ambientes propicios para una transmisión acelerada del VIH.
Para 1999 la Organización Panamericana de la Salud calculaba una cifra de 1.6 millones de personas que viven con la infección del VIH en Latinoamérica y el Caribe. Las tasas de prevalencia en adultos entre 15 y 49 años, para Latinoamérica eran similares a Norteamérica (56%), pero en el Caribe (1.96%) sólo eran superadas por las regiones de mundo más afectadas, en el continente Africano.
De acuerdo a Zacarías (1999), la infección VIH/SIDA se manifiesta actualmente en dos tipos de epidemia diferentes, con vías de trasnsmisión que varían entre países y dentro de un mismo país. En algunos lugares hay pruebas de una mayor propagación en los segmentos pobre y analfabetos de la sociedad. La epidemia sigue afectando principalmente a los hombres. En Latinoamérica el 20% de los VIH-positivos son mujeres.

Entre las infecciones bacterianas relacionadas,se encuentran la tuberculosis, la micobacteriosis, las neumonías bacterianas por gérmenes capsulados, la salmonelosis, la enteritis por campylobacteriáceas y las infecciones por Staphylococcus aureus, Pseudomonas aeruginosa y Rhodococcus equi. La aparición de cepas virales farmacorresistentes, el desplazamiento de la epidemia a los sectores más jóvenes, el aumento de transmisiones madre-hijo, el desconocimiento de muchas personas VIH-positivas de que son portadoras del virus, y las escasas herramientas de los gobiernos en los países más pobres para implementar medidas de ayuda, son los factores más importantes que ponen en alerta a la comunidad entera sobre la gravedad de la epidemia del SIDA.
En Colombia se registró el primer caso de SIDA en 1983. En abril de 1999 se habían reportado 21.048 casos de infección por VIH y de SIDA, de los cuales el 54% corresponden a personas asintomáticas que convivían con el VIH, 27.5% desarrollaron el síndrome y el 18.5% habían fallecido.
De Acuerdo a estimaciones más recientes, la cifra actual de casos supera las 23.000 personas, de las cuales el 40% corresponde a la ciudad de Bogotá. El VIH sería la tercera causa de muerte en la capital, en personas de entre 15 y 44 años de edad.
SIDA Y POBLACIÓN
Los principales factores biológicos para la exitosa transmisión del VIH en una población son: un prolongado período asintomático, el riesgo de transmisión por contacto y los factores coadyudantes, tales como la infección con otras enfermedades de transmisión sexual. Sin embargo, el comportamiento de los individuos es el eje principal de la evolución de la enfermedad. De éste depende la velocidad de propagación, y el grado de riesgo de contagio. La comunidad en general debe concientizarse de que los hábitos alimenticios y de higiene, los movimientos migratorios de la población y los regímenes hidroclimáticos están asociados al SIDA: como en todas las enfermedades epidemiológicas, se ha detectado una relación estrecha con la deficiencia de saneamiento ambiental (característica en los sitios más pobres del país). La reducción del número de compañeros sexuales, el uso de condón y la disminución de las personas con las que se comparte equipo para inyectarse drogas, son sólo algunos de los mecanismos al alcance de la población, que permiten controlar la enfermedad.
¿QUÉ DEBEN HACER LOS GOBIERNOS?
El Banco Mundial (1999), dentro de las medidas que pone a consideración para que los países en desarrollo y la comunidad internacional puedan hacerle frente al SIDA, afirma:
Derechos de las Personas con VIH-SIDA
Uno de los grandes avances en pro de la defensa de las personas VIH-positivas fue la declaración mundial de derechos como (Montreal, 1988):

La tasa de desnutrición en niños se ha reducido significativamente en los últimos treinta años. Sin embargo debe hacerse énfasis en el comportamiento diferencial que presenta en los diferentes sectores del país: De acuerdo a la encuesta realizada por PROFAMILIA (1995), uno de cada cinco niños en la zona rural del país padece de desnutrición crónica, en comparación con 1 de cada 8 en la zona urbana, y los niños en departamentos como Cauca, Nariño y Chocó presentan mayores posibilidades de contraer la enfermedad. En general, el sector litoral Atlántico y Pacífico, en áreas y municipios donde las condiciones de pobreza disminuyen las condiciones sanitarias, es también seriamente afectado por la desnutrición.

Los estudios realizados hasta hoy sobre el consumo de alimentos en el país, sugieren que ciertas regiones del litoral Pacífico presentan un dieta muy por debajo del nivel adecuado de nutrientes, aunque aún no existe un dato real sobre el porcentaje de la población colombiana que se alimenta deficientemente.
En cuanto a la desnutrición en mujeres, los porcentajes de bajo peso son mayores en la región atlántica (7.9%) y mínimos en Bogotá (1.5%). De acuerdo a las encuestas nacionales, la prevalencia de la anemia en mujeres ha disminuido, aunque las cifras son variables entre regiones.
La situación actual del país en cuanto a desnutrición, al igual que como muchas otras enfermedades, no puede ser evaluada confiablemente desde 1995, debido al aislamiento a que han sido sometidos miles de municipios en medio de la guerra interna. Los desplazamientos, la inaccesibilidad a los servicios de salud, la disminución, en general de la productividad agraria campesina, y el incremento en las ciudades de la indigencia infantil (como consecuencia de los desplazamientos), son fuertes indicativos de que la desnutrición habría aumentado considerablemente en los últimos años, pudiendo llegar incluso al 20%, si tenemos en cuenta además que la potabilidad del agua se está reduciendo ampliamente como resultado de diferentes tipos de contaminación que se han fortalecido durante la última década.
Esta Enfermedad es causada por el gérmen Mycobacterium tuberculosis, un bacilo aerobio, inmóvil, que se desarrolla a temperaturas óptimas de 37 grados; es incapaz de formar esporas, pero es resistente al frío y a la desecación. Mycobacterium bovis es otro agente que ocasiona casos de TB (TB bovina) por ingestión de leche contaminada.
Un paciente que presente la enfermedad puede agravarse seriamente antes de ser identificada la tuberculossis. En general, se requiere de 30 a 40 días para diagnosticar la enfermedad desde el momento en que se entrega la muestra para su análisis microbiológico. Frente a la poca sensibilidad y especificidad de la prueba, se han desarrollado metodologías que permitirán, en un futuro más o menos cercano, llegar al diagnóstico rápido de la TB.
De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, casi un tercio de la población mundial está infectada con el bacilo Mycobacterium tuberculosis. La enfermedad ha cobrado importancia en los últimos años, debido al vínculo que se ha encontrado con el VIH. El 95% de las muertes ocurren en países en desarrollo, y el 75% de los casos se produce en la edad productiva (15-50 años).
El Instituto Nacional de Salud (INS), calcula que cada año se diagnostican 10.000 casos nuevos de tuberculosis en Colombia. Los departamentos que se consideran con más alto riesgo son: Vaupés, Guainía, La Guajira, San Andrés y Putumayo,

Ocasionada por parásitos del género Plasmodium, esta enfermedad es transmitida por el mosquito Anopheles. La persona infectada experimente inicialmente fiebre y malestar general, y diversos trastornos digestivos como náuseas, vómito y diarrea durante las 24-48 horas siguientes.
El Comportamiento histórico de esta enfermedad se ha caracterizado por presentar picos de infección con cierta periodicidad, especialmente en las áreas endémicas del país (por ejemplo, en el departamento del Chocó). Los casos más numerosos se presentan en pequeños municipios, asociados a las corrientes primarias y secundarias de las regiones Atlántica, Pacífica y Orinoquía (En 1999, el 29.5% de los casos reportados correspondía a la región pacífica, mientras 41% se presentaron en los departamentos de Bolívar, Córdoba, Antioquia y Sucre. En el Guaviare, el 11%). En Colombia, la población que habita en altitudes mayores a 1800 msnm, bajo condiciones de temperatura y humedad favorables para el patógeno, están en alto riesgo. Montoya (1999) informa que incluso se han reportado casos en las ciudades como Pereira y Valledupar. Se sabe, además, que el Plasmodium puede transmitirse a una persona sana mediante transfusión de sangre, ya que no siempre se realiza en los centros de salud el procedimiento requerido para eliminar la parasitemia.
En Latinoamérica, a diferencia de lo que ocurre en Africa, el riesgo de infección para los visitantes a áreas urbanas en general y especialmente en aquellas ubicadas por encima de los 800 metros de altura, es extremadamente bajo.

Causada por el patógeno Vibrio cholerae, la epidemia de cólera tuvo su foco entre 1991 y 1993 en la Guajira, desplazándose posteriormente a lo largo de toda la franja costera, caribe y Pacífica hasta adentrarse en el territorio colombiano. Se reportó en11 departamentos: Atlántico, Bolívar, Magdalena, Norte de Santander, Antioquia, Sucre, Cauca, Tolima, Chocó y Valle. En 1997, presentó una incidencia de 4.2/100.000 y una letalidad por encima del 2%.
El mecanismo típico de transmisión es el ciclo contaminación con materia fecal - ingestión (de alimentos o agua), ocasionada por deficientes hábitos de higiene. En la mayoría de los casos, medidas tan sencillas como el lavado de manos después de evacuar y antes de comer, evitan el riesgo a contraer la infección. El vibrión del cólera sobrevive por periodos hasta de 7 días fuera del organismo, especialmente en ambientes húmedos y templados; en el agua sobrevive unas cuantas horas y algunas semanas si ésta se encuentra contaminada con material orgánico. Presenta dos serotipos, de similar manifestación en el organismo.
Aunque se ha encontrado que no existe resistencia del germen a los antibióticos usados comúnmente, se han visto porcentajes preocupantes de letalidad en algunos departamentos (mayores al 5% de las personas contagiadas). Un indicador sensible del cólera es el número de casos de enfermedad diarréica aguda en mayores de 5 años. En muchos municipios debe intensificarse la vigilancia de este indicador, por parte del personal médico.
Actualmente, el cólera se encuentra en descenso en el país (y en Latinoamérica en general), pero no deja de ser preocupante la alta letalidad que presenta en Bolívar y Chocó.

Entre 1991 y 1992 comenzó el incremento en el número de pacientes con dengue hemorrágico en Colombia, cuatro décadas después de la eficiente erradicación del Aedis aegypti en casi todo el país. En 1972, este patógeno había ocasionado 450.000 casos de dengue clásico en la costa atlántica. Recientemente se clasificaba a Colombia y Venezuela dentro de los cinco países con mayor número de casos de dengue en Latinoamérica.
El dengue es transmitido por la hembra del mosquito Aedes aegypti. Desova en diferentes sitios de viviendas humanas donde pueda acumularse el agua, como en tanques, cisternas, macetas o recipientes que permanezcan en sitios expuestos al ambiente durante demasiado tiempo. La reproducción del mosquito aumente con a temperatura y la humedad.
Para minimizar la proliferación del insecto sólo es necesario eliminar los criaderos: evitar la acumulación de agua en recipientes y tapar los tanques de abastecimiento. La transmisión se reduce al evitar el traslado de recipientes de una a otra vivienda, y mejorando el saneamiento doméstico.
El dengue afecta preferentemente a niños y ancianos, y la gravedad de sus efectos depende en buena parte de la salud de la persona. La sintomatología incluye fiebre alta, náuseas y vómito, entre otros. De acuerdo a la Organización Panamericana de Salud, en América circulan 4 serotipos, y el número de casos en 1998 fue 11 veces mayor a lo reportado para 1980. El dengue hemorrágico es la forma que más decesos ha ocasionado en el mundo.