| COMUNIDADES INDÍGENAS | |

La industrialización, el desarrollo de la ciencia y el complejo económico global, conforman la concepción actual del progreso. Esta misma concepción permitió el aterrador incremento poblacional de los últimos dos siglos, bajo la errada creencia de que el mundo sería una fuente inagotable para la humanidad, estando entonces, a su servicio.
Existe sin embargo, una ideología bastante distinta, que paradójicamente es compartida por cientos de comunidades de diferentes lugares del globo, que lo único que tienen en común es su sabiduría ancestral. Ellos, los indígenas, y todos los que conservan su cultura tradicional, afirman que es el hombre quien está al servicio de la naturaleza, que debe existir un sentido de pertenencia espiritual con el agua, la tierra y el cielo.

La naturaleza, desde el punto de vista de las comunidades indígenas, hace parte del contexto cosmológico y espiritual que rige al mundo. Las siguiente son algunas premisas comunes a diferentes culturas:
Son unidades de producción indígena, manejadas por el grupo familiar. Consisten en áreas con cultivos transitorios durante los dos o tres primeros años, y "rastrojos" que son las mismas áreas luego de terminados estos cultivos. La ubicación, tamaño y composición florística de las chagras varía de acuerdo a las características de los suelos, al tipo de cultivo apropiado para cada lugar y sus requerimientos básicos, y al manejo agronómico que tiene cada grupo familiar.
Mientras para la agricultura y selvicultura modernas las especies de bosque poco conocidas son desechadas por considerarse improductivas y complejas en cuanto a su ordenamiento espacial, estas plantas son la base del sistema agroforestal de las chagras (Vélez, 1995).
Algunas actividades que se realizan en paralelo con el desarrollo de la chagra, son:


Durante los últimos años en el mundo se ha reconocido que debe existir una propiedad legítima de los pueblos originarios, aquellos que han convivido usando sabiamente los recursos de los lugares a donde pertenecen.
Ante la gran importancia que cobra la propiedad en cualquier país, los pueblos indígenas, en desventaja frente los terratenientes, las empresas y los grupos armados, han decidido iniciar la participación activa en elecciones, juntas y otras actividades de tipo político. El derecho de propiedad y la estabilidad socio-económica de estas comunidades se enfrenta a fuertes obstáculos:
Hasta hoy son innumerables los atropellos y delitos cometidos en contra de nuestras culturas indígenas. Baste mencionar el asesinato de líderes y campesinos en diferentes sitios del país y el confinamiento que han tenido que soportar en los resguardos, todos estos actos orientados a retrasar su representación en cargos del gobierno.
La presión a la que están sometidos estos pueblos y las etnias en general, les ha obligado a abandonar muchos de sus principios tradicionales, a participar en la dinámica económica y monetaria del país, e incluso a enfrentar grupos de un mismo núcleo étnico por la propiedad o la ganancia. Como quiera que sea, la intromisión de la civilización avanza como un cáncer incurable.
Convenio 169 de la OIT (Organización Internacional del Trabajo): establece la protección de los valores culturales, sociales y espirituales de los indígenas; promueve la creación de medios que permitan a los pueblos indígenas participar libremente; establece el derecho de los pueblos indígenas a la propiedad, a conservar sus instituciones propias, incluidas las judiciales y a convivir en un ambiente sano.
Artículo 5, decreto 1386 de 1994. Alcaldes y gobernadores serán quienes desarrollen los proyectos elaborados por los resguardos, lo cual implica que serían ellos quienes decidirían sobre ejecución de los recursos, contrataciones, gastos, etc. de acuerdo con la Ley 80 de 1993.