Estudiado anteriormente como uno de los supuestos contables fundamentales indicado en la NIC 1 "Revelación de políticas de contabilidad", en el sentido de que la entidad se considera como un negocio en marcha; o sea, como una operación continua y que se mantendrá en el futuro previsible, sin intenciones de liquidar o de reducir sustancialmente la escala de sus operaciones.
El IMCP dice que la vida de la entidad se presume en existencia permanente, salvo especificación en contrario, por lo que las cifras de sus estados financieros representan valores históricos o modificaciones de ellos, sistemáticamente obtenidos.
Esto justifica el hecho de que los empresarios inviertan cantidades fuertes de dinero, con la idea de que la empresa tiene una larga vida por delante (es un negocio en marcha) y en el transcurso de la misma recuperarán la inversión que efectuaron, además de que obtendrán un beneficio económico representado por las utilidades.
Por ello, al presentar los estados financieros de una entidad, no importa que arroje como resultado pérdidas en ese periodo contable, todos los bienes o recursos de la entidad se valuarán a precios de costo, valores históricos o sus modificaciones, toda vez que el simple hecho de obtener pérdidas o no obtener utilidades no implica que la empresa haya quebrado sino, por el contrario, el pensamiento es que "la entidad es un negocio en marcha y tenemos tiempo para reponer y superar la situación actual".
Sólo son aceptables en los estados financieros los valores estimados de liquidación, cuando la entidad efectivamente se encuentre en esa perspectiva y esto debe especificarse claramente.