Riesgo e incertidumbre

 

C. Riesgo e incertidumbre

La maximización de ganancias con base en la conducta racional de los empresarios y la adecuada toma de decisiones, se enfrenta al mundo real donde imperan el riesgo y la incertidumbre. Si se tuviera la certeza de lo que sucederá en el futuro, las nuevas ideas y las innovaciones no tendrían razón de ser; es por ello que la ganancia también es producto en buena medida de los riesgos que se corran y de la incertidumbre.

El riesgo es la posibilidad de que ocurra un determinado acontecimiento que signifique un peligro, un contratiempo o un daño que perjudique la buena marcha de la organización. La ganancia es el "premio" que obtienen los empresarios por enfrentar riesgos en el proceso productivo.

La incertidumbre es la perplejidad o la duda en torno a la manera como se van a desenvolver los acontecimientos en el tiempo y que pueden afectar positiva o negativamente el desarrollo empresarial. Un ejemplo de incertidumbre sería el hecho de que un empresario calcule equivocadamente el volumen esperado de ventas y sobre esta base realice un determinado volumen de producción.

El riesgo y la incertidumbre ocurren porque los empresarios se encuentran en un mundo dinámico donde los cambios se suceden rápidamente, el mundo estático no ocurre más que en teoría y sirve para comparar el comportamiento real de las condiciones económicas.

Stonier afirma que:

La moderna teoría del beneficio considera la contribución del empresario al proceso de producción como la que lleva consigo riesgos e incertidumbres no asegurables. La distinción entre riesgos asegurables y riesgos no asegurables es importante. Cada empresario tiene que hacer frente a muchos riesgos además del riesgo más importante, es decir, el de perder su dinero como resultado de un juicio equivocado de las condiciones del mercado.

Los riesgos asegurables son aquellos que se pueden calcular con base en ciertos estudios que uniforman el cálculo como el robo, el fuego, etcétera. Mediante el pago de una prima de seguro, el empresario se asegura contra estos riesgos.

Los riesgos no asegurables son aquellos que no se pueden prevenir ni calcular, dado que muchas veces dependen del azar y objetivamente no sabemos qué posibilidad existe de que ciertos fenómenos ocurran. Los riesgos no asegurables dependen de la incertidumbre, son imprevistos que pueden surgir por:

Al tomar decisiones, los empresarios deben estar conscientes de los resultados que esperan obtener, los cuales se pueden dar en cualquiera de las tres circunstancias siguientes:

  1. Certeza, cuando sabemos que una determinada acción conduce necesariamente a un resultado específico; por ejemplo, si se fabrican pantalones, es evidente que vamos a incurrir en gastos de insumos y mano de obra.
  2. Riesgo, si una determinada acción puede conducir a varios resultados con una determinada probabilidad; por ejemplo, si una compañía lanza un nuevo producto, sabe que existe cierta probabilidad de que se venda con base en sus estudios de mercado.
  3. Incertidumbre, cuando los posibles resultados de una determinada acción son completamente desconocidos; por ejemplo, si una compañía compra insumos en dólares y el precio del dólar aumenta con relación al peso, esta situación es totalmente imprevisible para el empresario.

Existen riesgos que son asegurables cuando se conoce el monto del posible daño y la posibilidad de que ocurra. Los riesgos no asegurables son aquellos en los que no se puede conocer el monto del daño, ni la probabilidad de que ocurra.

Para protegerse de ciertos riesgos, los empresarios utilizan el mercado de futuros, con lo cual se aseguran de la provisión de ciertos insumos a un precio determinado. A estas acciones se les conoce corno "cobertura de riesgos". También se pueden asegurar.

Al referirse a la incertidumbre económica en el México actual, José Esteva empresario mexicano afirma:

Por lo que se refiere al manejo de la incertidumbre: en un mundo cambiante como el de hoy, no siempre se tienen los datos que garanticen una elección adecuada a la hora de decidir. A veces no sólo hay carencia de datos: tampoco hay precedentes de que alguien haya tomado una decisión similar. Aquí entra el espíritu de empresa para decidir, pese a la ausencia de datos. Esto se llama tomar riesgos. En la incertidumbre, no siempre se tiene la información; si uno espera, tal vez la tendrá: pero, para ese momento, lo que tal vez ya no tendrá es la oportunidad. Entonces, el verbo es lanzarse. Los empresarios lo conjugan todos los días. Y nuestro trabajo es hacer que corran riesgos con la mejor orientación posible, con los mejores respaldos, estímulos y responsabilidades de información, y con los menos obstáculos posibles. Y al último, por lo que se refiere al uso de recursos, es constante la impresión de que para ser empresario, se necesita ser rico, de que sólo se puede emprender después de los recursos.

 



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