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Revolcon contable

Colombia tendrá que adoptar estándares internacionales de contabilidad, a partir del 2005. Esta transición luce dolorosa. Hablan los expertos. Las normas de contabilidad colombianas son incomprensibles para los inversionistas extranjeros. Las empresas que deseen competir en el exterior tendrán que aplicar el estándar internacional, lo quieran o no.

La contabilidad, que hasta hace poco pasaba inadvertida para el común de los mortales, está de moda. Gracias a la quiebra de Enron (ver Dinero No. 149), la contabilidad pasó al primer plano de la atención internacional y ahora es objeto de aguda controversia en círculos estatales y privados, que ponen en entredicho su efectividad para reflejar la realidad económica de las empresas. El escándalo de Enron ha servido para revaluar el papel de la contabilidad estadounidense, considerada como ejemplar, y ha puesto sobre el tapete la importancia de contar con información financiera confiable para los mercados de valores. Esta discusión toma un cariz más relevante en momentos en que el mundo se prepara para dar el primer paso de lo que será uno de los puntos críticos de la integración del comercio internacional: la adopción de un estándar único de contabilidad que lo rija. Actualmente, la Junta de Estándares de Contabilidad Financiera de Estados Unidos (FASB, por su sigla en inglés) y la Junta de Estándares Internacionales de Contabilidad (IASB, por su sigla en inglés), los entes rectores de la contabilidad en el mundo, discuten los términos para la creación de un ente único cuyos estándares sean aplicables universalmente. La globalización de la contabilidad ha sido acogida con entusiasmo por la Organización Mundial del Comercio (OMC) y la Comunidad Económica Europea, que a partir del 2005 tomarán medidas decisivas al respecto.

En este contexto, las empresas que quieran competir internacionalmente a partir de ese año no tendrán alternativa: o aplican los estándares internacionales de contabilidad, o salen del juego. Sin embargo, en Colombia, su aplicación se ve limitada por una rígida normatividad que consagra principios en desuso.

El problema es serio. La adecuación de las normas contables colombianas implicará una reforma profunda del régimen comercial, el estudio de los correctivos necesarios ya empezó tarde y, al parecer, el mecanismo de solución que viene impulsando el gobierno va en la dirección equivocada.

2005: ODISEA CONTABLE

La adopción de estándares contables uniformes se viene discutiendo desde la década pasada, en el marco del proceso de globalización económica. Solo si se dispone de información financiera transparente y comparable que fluya libremente entre los diferentes países, será posible internacionalizar el comercio. Así lo entendió la OMC, que, desde su creación en 1995, declaró la adopción de un cuerpo único de estándares de contabilidad como tema prioritario. De este modo, su Consejo para el Comercio de Servicios acordó el 1 de enero del 2005 como fecha límite para que sus 130 países miembros, entre ellos Colombia, se ajusten a parámetros internacionales en lo referente a contabilidad, auditoría y calificación de contadores profesionales.

El 2005 será un hito histórico. Paralelamente a las disposiciones de la OMC, a partir de ese año, la adopción de los estándares internacionales de contabilidad (IAS, por su sigla en inglés) emitidos por la IASB, será obligatoria para todas las empresas inscritas en las bolsas de valores de los países miembros de la Comunidad Económica Europea. Así mismo, para ese año está programada la puesta en marcha del Area de Libre Comercio de las Américas (Alca), en donde la adopción progresiva de un estándar uniforme de contabilidad será decisiva para su desarrollo y buen funcionamiento.

(1) Tomado Revista Dinero - Febrero 2002

 

 



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