Introducción

INTRODUCCIÓN AL CURSO

 

La enorme desigualdad en la distribución del ingreso y de la propiedad en nuestro país es una de las mayores amenazas para el fortalecimiento de la democracia. Este fenómeno fue objeto de estudio por parte de la intelectualidad académica a lo largo de la década de los 70 y un poco menos en los 80’s.

Analistas de todas las corrientes políticas y economistas de todos los matices se han manifestado sobre el tema. El dirigente liberal Alberto Lleras Camargo presentó en 1974 su opinión en un periódico de la capital, en el cual con magnífica prosa criticaba a la clase dominante acusándola de su culpabilidad en el proceso inflacionario que aquejaba al país y de contribuir con ello a la concentración de la riqueza en pocas manos[1].

Actualmente son pocos los dirigentes políticos que a recogen las quejas de los miles de colombianos descontentos con un régimen que poco hace para establecer límites y controles al manejo desmedido del poder económico y la influencia política que caracterizan a los grupos económicos. Parece todo lo contrario, el enorme poder de los grupos monopolistas estrechan cada vez más sus nexos con los círculos de poder político para obtener ventajas adicionales que favorecen sus intereses económicos, es evidente, este círculo de corrupción se manifiesta en una buena parte de los países de mundo [2].

La economía colombiana está dominada por núcleos muy reducidos de la población que son los propietarios de las principales empresas del país. Tal como dan a entender las estadísticas oficiales. Las empresas más grandes en 1990, contribuyeron con 48% de la producción bruta nacional. Entre estas se encuentran la mayor parte de empresas que están inscritas en la Bolsas de Valores y pertenecen a los principales grupos económicos. Las grandes empresas al contrario de lo que presentan las medianas y pequeñas han disminuido el volumen de personal ocupado pero al mismo tiempo han aumentado su participación en la generación de riqueza.

En los últimos años el proceso de concentración de la propiedad se ha acentuado más. Los grupos económicos no solamente se han consolidado sino que se han extendido a aquellos sectores productivos que en el pasado habían estado vedados a los inversionistas privados.

Con la irrupción del neoliberalismo en Colombia a comienzos de la década de los noventa, a partir del proceso de apertura de la economía y la privatización de las empresas del Estado, los grandes grupos económicos han incursionados en el campo de las comunicaciones, los servicios públicos, puertos, carreteras, ampliado sus inversiones en la banca y acrecentado su poder mediante alianzas con grupos de inversionistas extranjeros.

Pero la investigación económica reciente se ha concentrado en el sector de la pequeña y mediana industria y particularmente la microempresa, con algunas excepciones[3]. Razón suficiente para retomar el hilo de los trabajos que dejaron abandonado esos economistas de la década de los sesenta, que ayer, se alinearon entre los sectores sociales que enfrentaban los grupos monopolistas, pero hoy, actúan como directivos o consejeros de los grandes grupos económicos y favorecen los intereses del capitalismo financiero mundial.

El neoliberalismo irrumpió aplicando una serie de medidas que originalmente fueron presentadas como estrategias para generar más empleo y democratizar la propiedad, pero los resultados de su aplicación no se sustentan con las tendencias que reflejan las estadísticas. Los nuevos desarrollos del mercado requieren nuevos valores, diferentes habilidades y mayor sensibilidad social que deben hacer parte de los líderes de las grandes corporaciones, obviamente estos valores están relacionados con el tipo de industria, por eso tendría una gran importancia para determinar el tipo de sociedad que están ayudando a construir, el conocer cuáles son los valores éticos y la responsabilidad social de nuestros dirigentes empresariales. Sin embargo este importante aspecto no será objeto de análisis en el presente trabajo, algunos investigadores han abordado este tema en otros países y estos estudios podrían orientar en el nuestro investigaciones parecidas [4] .

Así como esta página no se detendrá en los aspectos éticos y morales de las actividades industriales, tampoco será objeto de atención el análisis de los criterios de selección de las actividades económicas, de conformidad con los criterios morales permisibles por la religión predominante en los grupos que toman las decisiones [5].

En vez de esto en el contenido se constataran las evidencias estadísticas del proceso de fortalecimiento de los monopolios y los grupos económicos durante la década de los 90’s e inicios del siglo XXI particularmente en el Grupo Empresarial Bavaria (GEB). Que son los resultados de las decisiones de política y economía tomadas en las esferas gubernamentales y en los centros de decisión de aquellos, sin escrutar el trasfondo ético que estas decisiones guardan. En suma sólo serán tocadas las decisiones cuyo contenido económico es evidente.

Uno de los aspectos de la actual crisis, es la acentuación de las desigualdades sociales; la concentración de la riqueza en unos pocos grupos económicos y el aumento de la miseria rural y urbana a lo que se suma el incremento de la actividad guerrillera, el narcotráfico con su concomitante aumento de criminalidad.

Es notable la acentuación de la explotación de la fuerza de trabajo que se presentó en las empresas de propiedad de algunos grupos económicos, por ejemplo, las que componen el grupo Bavaria. En efecto se pudo observar que el número de trabajadores en el conglomerado disminuyó entre 1993 y diciembre del 2000, en 65%, en tanto los ingresos de la empresa por trabajador, en pesos constantes de 1998 aumentaron en el mismo periodo de 180.6 millones a 204.3 millones en tanto que las utilidades por trabajador crecieron de 20.6 a 53.3. millones.

En septiembre de 2001, Bavaria anunció el cierre de 7 plantas productoras de cerveza en algunas ciudades del país obligando el retiro voluntario de otros 1100.

En 1998, los 16 principales grupos financieros del país ganaron lo mismo que 330.397 asalariados, si se tiene en cuenta que un trabajador devengaba en ese año casi 3 millones de pesos. O sea que durante los últimos tres años estos grupos acapararon utilidades que pagarían los salarios anuales de 1.845.672 trabajadores.

Las grandes corporaciones económicas en las sociedades capitalistas han surgido por la unión de una multitud de capitales dispersos que de alguna manera se constituyen en un núcleo asociado cuyo fin es poner en movimiento grandes sumas de dinero inactivo y hacer su conversión en capital.
Nuestras grandes corporaciones (grandes en términos relativos pues son pequeñas comparadas con las grandes empresas multinacionales de los países industrializados), fueron creadas en su mayoría durante el proceso de sustitución de importaciones y la Crisis Mundial de los años 30, pero a pesar de ser sociedades anónimas conservan todavía en su estructura interna y en su estilo de trabajo el lastre de la empresa familiar en el que prevalecen los criterios de consanguinidad y afinidad para la constitución de las plantillas ejecutivas.

En otras sociedades como la estadounidense, el fenómeno de la concentración y centralización del capital no parece que estuvieran aparejados con la concentración de la propiedad, por ejemplo Berle y Means[6] estudiaron 200 de las más grandes corporaciones de los estados Unidos y las clasificaron en dos categorías aquellas controladas por sus propietarios y aquellas controladas por administradores profesionales independientes, 56% fueron clasificadas dentro de la primer categoría y 44% dentro de la segunda. Las razones indagadas por los autores sobre el enorme peso de esta última, estribaban en el hecho de que las exigencias de la producción moderna obligaba al traslado de las funciones administrativas a personal altamente especializado para quienes no importaba el destinatario final del resultado de su gestión sino ante todo el éxito personal, que podía medirse mediante el alcance de las metas propuestas por cada uno en la actividad de gestión.

 

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Notas de Pie de Página

[1] “Para los empresarios, los miembros de las juntas directivas de las grandes corporaciones industriales y financieras y directores de altas finanzas, el año de 1973 fue excelente. Al paso que nunca fue más difícil y duro para la gran masa de consumidores cautivos a quienes les correspondió subir la cuesta de los precios sin muchas compensaciones o ninguna... Pero además la inflación es discriminatoria hasta más no poder. Favorece el enriquecimiento de las minorías. En Colombia desde luego ha estimulado vertiginosamente la creación de grupos financieros, cinco o seis, que están apunto de quedarse con el país. La inflación facilita sus propósitos. Les dio liquidez oportunamente para hacer operaciones y audaces envites en ese alegre ambiente de aventuras capitalistas de alto estilo se lanzaron a adquirirlo todo. A estas horas el monopolio y el oligopolio dominan casi totalmente lo que era hasta ayer, más o menos, una sociedad económicamente democrática y descentralizada, en la cual dominaba el trabajo como método de enriquecimiento más que el golpe financiero...”Alberto Lleras Camargo, El Tiempo, 15 de febrero de 1974, p 4.

[2] Un interesante análisis económico de este fenómeno puede es el realizado por Prateek Goorha, Corruption: Theory and Evidence Through Economies in Transition, Department of Political Science, Vanderbilt University, Nashville, Tennessee, USA, International Journal of Social Economics, Volume 27 Number 12 2000 pp. 1180-1204, Copyright © MCB University Press ISSN 0306-8293.

[3] Por ejemplo el periodista liberal Abdón Espinosa Valderrama ha tocado varias veces estos temas en su columna publicada en El Tiempo y el dirigente de ese mismo partido por Hernando Agudelo Villa publicó una reflexión, con discutible profundidad académica bajo el título: “De los monopolios a la democracia económica”, Editorial Ariel Economía, Bogotá, junio de 1999. Y de Julio Nieto Bernal el libro “Compañía Ilimitada”. Editorial Grandes Temas, Plante Colombiana Editorial S.A., Bogotá, 1997.

[4] Véase por ejemplo el interesante estudio hecho por Gyula Fülöp, Business Ethics and Social Responsibility in Transition Economies, University of Miskolc, Miskolc, Hungary, Journal of Management Development, Volume 19 Number 1 2000 pp. 5-31, Copyright © MCB University Press ISSN 0262-1711.

[5] Considerar las implicaciones de los criterios del tipo haram y halal (criterios que permiten juzgar si las empresas en perspectiva de inversión en actividades conexas con la producción, distribución o consumos de bebidad al;chólicas, condenados por la doctrina de Mahoma) para tomar decisiones de inversión, así como la evaluación que se le debe a la conducta de los participantes en el mercado en consideración al riba (es otro criterio de inversión que tiene en cuenta los preceptos de la ley islamica respecto a la producción de productos carmicos, empresas de publicidad y publicaciones que ponen al descubierto ciertas partes del cuerpo femenino, etc.) en el mundo islámico, que son de interés obvio a los inversores musulmanes que desean ensanchar sus portafolios financieros.

[6] Adolf Berle y Gardiner Means, The Modern Corporation and Privaty Property, New York, Harcourt, Brace and World, 1932.



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