CAPITULO 1: el concepto de núcleo y los costos de transacción nulos

LAS INSTITUCIONES Y EL FORTALECIMIENTO DE LOS CONTRATOS

Para obtener una sociedad con una cultura de intercambio sostenido, debe existir una información, no sólo acerca de las oportunidades de intercambio sino acerca de cuánto puede llegarse a confiar en los otros agentes con que se va intercambiar.

La dificultad para establecer dicha cultura es la siguiente. Asumamos que dos personas ven el potencial de intercambiar x por y. La persona C puede sugerir a la persona D que provea 1.5 unidades de x y que, después de recibir esta cantidad, C le dará a cambio 1.5 unidades de y. D puede responder preguntando por qué no se hace al revés: que C primero de 1.5 de y y que después el la dará 1.5 de x.

Si ninguna de las partes puede confiar en el otro entonces no se lleva a cabo el intercambio y el pago es cero. Sin embargo, si ambos son de fiar y el intercambio se hace sin trampas entonces tendrán un beneficio neto de, digamos, una unidad. Finalmente, si una de las partes equivocadamente confía en el otro y le envía de su producto (x o y) pero no recibe nada a cambio entonces su beneficio neto será de -1 y el del que hizo trampa será de 2.

.
Persona D
Cooperar
Engañar
Persona
C

Cooperar
1,1
-1,2
Engañar
2,-1
0,0

 

Los pagos de la persona C están dados a la izquierda de cada par y los pagos de la persona D están a la derecha de cada par. Este es el conocido juego de intercambio llamado el dilema de los prisioneros.

Desde el punto de vista de C, si D coopera y le provee a C lo que le corresponde en cantidades de x según lo acordado, el agente C recibirá un pago mayor si engaña a D. Pero si D también decide engañar a C de todas formas C recibirá un pago mayor, ¿por qué?

La peor situación que puede presentarse es ser el que ha sido engañado. Así, por esta razón, la estrategia dominante es "engañar" y este es el dilema de los prisioneros. Esto es así a pesar de que el producto social de combinar el producto de C y D excede cualquier otra alternativa.

¿Pero si la estrategia dominante es "engañar" y cooperar es tan difícil, por qué se encuentran situaciones en que los agentes deciden cooperar?

Posibles respuestas: evolución de normas, el desarrollo de una reputación, el uso de vigilancia externa y de sanciones y, finalmente, la creación de una ética cooperadora a través del liderazgo.

(a) Convenciones y normas

La configuración del "dilema del prisionero" es que hay solamente un encuentro entre los agentes C y D, quienes no se conocen el uno al otro. Si, en cambio, consideramos la posibilidad que las personas C y D puedan repetir su transacción de intercambio muchas veces en el futuro el juego cambiaría su naturaleza.

Juegos repetidos o "superjuegos" pueden ser muy complejos porque el número de posibles estrategias individuales aumenta exponencialmente a medida que el número de interacciones aumenta. Ya no es más sólo una cuestión de cooperar o engañar en la primera ronda, sino que se trata de cooperar o engañar en la segunda ronda sujeto a lo que pasó en la primera ronda y así sucesivamente.

¿Cómo puede propiciarse que la cooperación se arraigue como estrategia entre los agentes?

La estrategia más conocida es la de represalia o la del "ojo por ojo". Una persona que juegue esta estrategia cooperará en la primera ronda y en la segunda dicha persona cooperará si el otro agente cooperó en la primera ronda y engañará si el otro agente engañó en la primera ronda. ¿Qué ocurre si ambos agentes deciden adoptar la estrategia de "ojo por ojo"?

Además de ser ventajosa la estrategia de "ojo por ojo" para la cooperación también ocurrirá que su vulnerabilidad a los timadores será menor y sus pagos serán los mejores posibles.

Imaginemos que después de cada interacción con otros agentes hay una probabilidad de ¾ que se juegue otra ronda, es decir, hay ¼ de probabilidad de que la última ronda haya sido la última del juego. Los jugadores no saben cuántas veces estarán en el juego pero el número esperado de interacciones va a ser 4, según las anteriores probabilidades. Los pagos esperados a los agentes son:

.
Persona D
Ojo por ojo
Engañar siempre
Persona
C

Ojo por ojo
1,1
-1,2
Engañar siempre
2,-1
0,0

 

Si C y D juegan ambos ojo-por-ojo, ellos recibirán un pago esperado de cuatro unidades cada uno. Ambos cooperan en la primera ronda y, porque ambos ha cooperado reiteradamente, ambos continúan cooperando en la siguientes rondas.

Si ambos engañan en ambas rondas, el pago para ambos es cero. Cuando uno juega ojo por ojo y el otro engaña, el primero es explotado sólo en la primera ronda (recibe -1 mientras que el timador recibe 2). En las rondas siguientes ambos engañan y sus pagos son cero.

Por ende, una probabilidad alta de repetición cambia la estructura del juego de intercambio. Si un agente se enfrenta a un timador, la mejor estrategia es engañar. Pero entonces engañar ya no será más la estrategia dominante. Si alguien está jugando a ojo-por-ojo entonces la mejor estrategia es jugar lo mismo y ya no engañar.

Si asumimos que es imposible saber por adelantado cuál es la estrategia que los agentes van a tomar, la elección de estrategia dependerá de la probabilidad que los agentes le den a encontrarse a una persona adoptando ojo-por-ojo.

Sea la probabilidad de encontrarse a un oponente adoptando ojo-por-ojo sea p* y la probabilidad de encontrarse a un oponente adoptando "engañar" (1-p*). El pago esperado de desquitarse o de "ojo por ojo" será:


4p*+(-1)(1-p*)


El pago por no cooperar será:


2p*+(0)(1-p*)

Por ende, "ojo por ojo" dará un pago esperado mayor dado que:


5p*-1>2p* Ò p*>1/3


Si la probabilidad de encontrarse con una persona que juegue a desquitarse es mayor que 1/3 entonces es mejor adoptar esa misma estrategia.

Entonces, una vez esta proporción crítica de 1/3 sea excedida para los agentes adoptando 1/3, existirá una tendencia a crecer. Los agentes aprenderán que la cooperación es benéfica para sus intereses. También, entre más alta sea la probabilidad de repetir las interacciones en el juego, más pequeño es el valor crítico, p*.

Volvamos a los pagos de la primera tabla del "dilema de los prisioneros". Asumamos que 1/100 es la probabilidad de que una ronda sea la última que se juega (por tanto el némro esperado de jugadas o interacciones es 100). Ojo-por-ojo sería la estrategia con mayor beneficio esperado, sobrepasando a la estrategia de "engañar" continuamente, incluso en el caso de que la probabilidad de encontrar otro agente que juegue ojo-por-ojo sea tan pequeña como 1/99.

 

.
Persona D
Cooperar
Engañar
Persona
C

Cooperar
1,1
-1,2
Engañar
2,-1
0,0

 

Son tan enormes las ganancias potenciales de encontrar alguien cooperador que ni las grandes pérdidas que genera encontrarse timadores al principio pueden cesar la búsqueda.

Es así como la estrategia de ojo-por-ojo se establece y se difunde como convención. Y una vez establecida hay poderosas fuerzas egoístas que tenderán a mantener dicha convención. Así que, las personas obedecen las normas o convenciones establecidas, no necesariamente porque piensen que son dignas de respeto desde un punto de vista ético, sino que están acordes a sus intereses egoístas.

(b) Reputación

Un comportamiento cooperador se desarrolla también por el conocimiento de los agentes y su comportamiento en juegos sucesivos. La repetición le permite a los agentes conocer a su oponente y tener una experiencia de interacciones con él/ella. Así se podrá tener registro de aquellos que cooperaron y aquellos que engañaron. Esta memoria va a determinar la estrategia que se tomará en un encuentro futuro con estas personas.

Así que, las fuerzas que lideran a la cooperación se fortalecerían si la información acerca de la estrategia que tomó cierto agente con otra persona está disponible para todos los otros agentes (potenciales futuras transacciones). Un agente que haya sido sorprendido engañando en la primera ronda sabría entonces que todas las futuras interacciones no van a representarle ninguna ganancia, ni siquiera con nuevos agentes. Un timador debe esperar entonces ya sea que otros traten de engañarlo o simplemente ahuyentará a los demás agentes. La única forma de "lavar su reputación" es someterse cooperar pero dejándose engañar.



Universidad Nacional de Colombia
Carrera 30 No 45-03 - Edificio 477
Bogotá D.C. - Colombia
PBX: 3165000
webmaster@unal.edu.co

Aviso Legal - Copyright
Gobierno en LíneaAgencia de Noticias UN