LA FIRMA
Anteriormente fue sugerido que la
firma es como un nexo de contratos que ayuda a proveer la flexibilidad
que se requiere ante el hecho de eventos impredecibles. Es decir,
los contratos que contraen contratistas y la firma, permiten cierta
flexibilidad para enfrentar contingencias imprevistas.
La incertidumbre y la dificultad de precisar los términos
de los contratos de cada especialista, se constituyen entonces en
el punto de partida para la teoría neoinstitucional de la
firma.
Para Coase (1937), pionero en dicha teoría, "la razón
principal de por qué es provechoso establecer una firma sería
que hay un costo de utilizar el mecanismo de precios" (p. 336).
Coase se refiere a "negociar y llevar a término un contrato
separado para cada transacción de intercambio".
![]() |
En ausencia de la firma, cada factor de producción debe contratar con todos los demás factores de los que requiere cooperación. Dentro de la firma, cada factor negocia UN solo contrato.
Por ende, una persona se convertiría en el agente central contractual y sólo se necesitaría un total de cuatro contratos (en el caso de 5 individuos) para vincular a todas las partes. Es importante recordar que las ventajas de la firma en términos de ahorro en los costos de contratar presuponen las condiciones de incertidumbre. Si la información no tiene costo no habría ventajas para un número reducido de contratos, dado que establecer contratos no cuesta.
Según Coase, la firma economiza en costos de transacción porque el proceso de negociar sobre lo que tiene que hacerse y los términos en que tiene que hacerse, no da a lugar. La firma se caracteriza por organizarse conscientemente y dirigir los recursos en el tiempo: "cuando la dirección de los recursos (dentro de los límites del contrato) se convierte en dependiente del comprador (i.e. contratante) esa relación que [Coase] llama firma se obtiene" (p. 337). Dentro de la firma, las personas hacen lo que se les dice que tienen que hacer.