IntroducciÓn al anÁlisis del empresario
La persona empresaria (en el idioma inglés conocido como “entrepreneur”) es aquel agente con la energía, el dinamismo y la flexibilidad para resolver los problemas y además es ambiciosa e inquiridora. Este tipo características y estrategias provienen del latín quaero que significa “buscar”. La teoría moderna del empresario está principalmente interesada en estudiar la característica primaria del empresario: la búsqueda de, o descubrimiento de, nuevo conocimiento.
Sin embargo, las visiones clásica y neoclásica del empresario no tienen una descripción sofisticada del empresario. Su énfasis es en el establecimiento de los precios naturales o de equilibrio, lo que significa, un énfasis en el estado final y no en el proceso de cómo se llega al dicho estado final. Con esta perspectiva, precisamente, se puede pasar por alto fácilmente el papel y la contribución del empresario ya que en el mecanismo de precios el empresario es pasivo e invisible. Pero cuando hay desequilibrio, incertidumbre, información imperfecta o racionalidad limitada el papel del empresario es suplir al mecanismo de precios.
“Al asentar su análisis sobre el mecanismo de coordinación descentralizada, que es el sistema de precios, la teoría económica neoclásica dejó en la oscuridad todo lo relacionado con la organización de la producción, donde se encuentra el empresario y la empresa como sujetos activos –no pasivos– del intercambio y la asignación de recursos” (Torres 2003, p. 6). Así también, los clásicos fallaron en distinguir entre quien provee el capital y quien organiza la producción. Talvez porque ambas funciones podían presentarse en una sola persona en el capitalismo de los siglos XVIII y XIX. Pero es precisamente los conceptos de división y especialización del trabajo, característicos del capitalismo, que ayudan a explicar por qué las funciones empiezan a fracturarse entre distintas personas. Smith, Ricardo y Mill dieron un uso inadecuado, por ejemplo, a conceptos como “ganancia” para describir el retorno total del proveedor del capital, cuando muchos elementos podrían haber sido llamados apropiadamente como en el caso de los salarios de los gerentes, el interés del capital, rentas monopólicas, etc..
La ganancia en realidad es un tipo de ingreso que va hacia el empresario y debe distinguirse del ingreso recibido por capital, que es un ingreso por interés. La ganancia, para algunos teóricos, es como una remuneración o un salario a quien organiza la producción. Sin embargo, para otros teóricos es el pago por llevar sobre sí incertidumbres y riesgos que no pueden ser cubiertos por un seguro y no es un salario o remuneración. Así también debe hacerse la distinción entre empresario e innovador. El ‘fundador’, el ‘dueño’, el ‘tomador de riesgo’ y el ‘manufacturero’ no son las mismas funciones pero, eventualmente, podrían estar fusionadas, unificadas o agrupadas en una sola persona. Así también ocurre con los innovadores. No tienen que ser al mismo tiempo el fundador ni el dueño ni el capitalista. Así como el sistema de tenencia de la tierra ha facilitado la distinción entre campesino y el terrateniente, el sistema corporativo distingue entre dueños, gerentes e innovadores (p.e. un elemento del proceso de innovación son las unidades de Investigación y Desarrollo I&D).
El innovador se distingue del capitalista (quien posee el dinero) incluso cuando, coincidentemente, son la misma persona. Pero también el innovador y el empresario pueden diferenciarse entre sí debido al papel más amplio que tiene el innovador pues no sólo consiste en fundar una firma, crear y liderar una jerarquía. No obstante, la relación entre los empresarios y los capitalistas para financiar innovaciones es una función vital en una economía de capitalista, pues la relación entre los dueños, los capitalistas, los gerentes, y los innovadores es esencial para realizar las nuevas combinaciones.