TeorÍa de la intra-empresarialidad
La literatura económica ha entendido tradicionalmente el emprenderismo como la creación de una empresa que se inicia con una jerarquía a cargo del empresario (Dyer 1994, Westhead y Wright 1998). Sin embargo, hace aproximadamente dos décadas, se ha multiplicado, en un sinnúmero de estudios en la literatura de gestión, una nueva perspectiva del emprenderismo. Se entiende como aquel proceso que no necesariamente comienza en la cima sino que puede iniciarse en la base de la escala jerárquica e ir ascendiendo paulatinamente. Dicho proceso emprendedor se denomina el proceso intraempresarial (conocido en el mundo anglosajón como intrapreneurship, palabra que nace de la combinación entre las palabras "intra-firm" y "entrepreneurship") se distingue del concepto tradicional del emprenderismo básicamente en que el proceso de innovación (que conlleva el acto empresarial) se lleva a cabo dentro del contexto de las organizaciones existentes. Existe otra diferencia en cuanto al entorno que enmarca al proceso intra-empresarial o de intrapreneurship y el que enmarca al tradicional empresarial. El proceso intra-empresarial no está sometido a la presión del proceso competitivo como ocurre con el proceso puramente empresarial sino que es seleccionado y reconocido dentro de una estructura jerárquica.
Las encuestas pioneras de Gartner (1990) sobre el tema, aplicadas tanto a investigadores como a empresarios, muestran que la aplicabilidad de la perspectiva empresarial tan sólo como fundador, dueño y gerente es considerada demasiado elemental. De hecho, no fue clasificada dentro de los temas más importantes que los expertos en emprenderismo examinaron. Cuatro de cinco expertos centraron sus estudios en las características del espíritu emprendedor y solamente uno de cinco se centró en los resultados del espíritu emprendedor. El problema proviene, según lo observado ya, de una definición demasiado reducida del proceso empresarial y del contexto en el que se ha circunscrito tradicionalmente.
Como hemos mencionado anteriormente, varios estudios han intentado extender la definición del espíritu emprendedor como la distinción entre los empresarios innovadores fuera y dentro de las organizaciones existentes (Gartner 1989, 1990 Carland et. el al. 1984). Investigaciones como las de Sharma y Chrisman (1999) proponen una definición para el emprenderismo que es altamente consistente con los autores principales del emprenderismo (Schumpeter 1934 y Gartner 1990) y del proceso intra-empresarial (conocido también como emprenderismo corporativo, Zahra 1995). Identifican a los empresarios como individuos, o grupos de individuos, que actúan ya sea independientemente o como parte de un sistema corporativo, que crean nuevas organizaciones, o instigan la renovación o innovación dentro de una organización existente (Sharma y Chrisman 1999).
Esta definición indica que el espíritu emprendedor no debería limitarse más en la literatura a la descripción de los esfuerzos emprendedores de los individuos que funcionan solamente fuera del contexto de una organización existente. Además, las actividades emprendedoras llevadas a cabo independientemente y aquellas emprendidas dentro del contexto de una organización ya pueden distinguirse entre sí como emprenderismo independiente y intra-emprenderismo o intrapraneurship, respectivamente. El emprenderismo independiente es el proceso por el cual un individuo o un grupo de individuos, actuando independientemente de cualquier asociación con una organización existente, crea una nueva organización. El intra-emprenderismo o intrapreneurship es el proceso por el cual un individuo o un grupo de individuos, en asocio con una organización existente, crea una nueva organización o instiga la renovación o innovación dentro de la organización (Sharma y Chrisman 1999).
Una variedad enorme de conceptos describe esfuerzos emprendedores dentro de una organización existente como el emprenderismo corporativo (Burgelman, 1983), el venture corporativo (Biggadike, 1979), emprenderismo corporativo interno (Jones y Butler, 1992), emprenderismo corporativo externo (Schollhammer, 1982; Vesper, 1984), y renovación estratégica (Guth y Ginsberg, 1990), entre otros. Pero la característica más interesante dentro de esta clasificación, para nuestro caso, es la presencia de la innovación como condición suficiente para el emprenderismo, aunque no condición necesaria. La creación o la renovación de organización pueden ocurrir en ausencia de la innovación, ya que la innovación o novedad es una cuestión de grado. Además, nuevo al mercado no significa necesariamente que la innovación esté vendida, como en el caso de una nueva forma de organización. Puesto que la innovación puede variar en su cantidad e impacto, es muy difícil y, de hecho, ineficaz procurar especificar el nivel exacto de la innovación necesaria para el espíritu emprendedor.
Por lo tanto, es mejor entender la innovación como un acto de emprenderismo más que como el único acto del proceso emprendedor (Sharma y Chrisman 1999). Bajo este marco, mientras que todos los incentivos que son conducentes al aumento de las innovaciones realzan también el proceso emprendedor, no todos los incentivos conducentes al proceso emprendedor del aumento también realzan la innovación. Por lo tanto nuestra tarea de encontrar el ambiente institucional apropiado para el espíritu emprendedor puede no ser suficiente para encontrar el apropiado para la innovación. Así pues, podríamos encontrarnos con el dilema de investigar las medidas para desarrollar el proceso emprendedor que no aumentan comportamiento innovador sino simplemente crean o renuevan las organizaciones en las cuales la innovación está ausente.
Por ello, la pregunta en que debemos estar centrados es, qué incentivos institucionales son aquellos que realzan los actos emprendedores relacionados con la innovación, pues es un hecho que la promoción de la innovación debería ser una prioridad para las firmas que desean mantener su competitividad con un globalización del mercado en aumento (Carrier, 1996).
Recordemos que el proceso innovador (schumpeteriano) se entende como la introducción de una invención o de una idea original en una forma comercialmente usable, que sea nueva al mercado y tenga el potencial de transformar el ambiente competitivo así como la organización (Stopford Baden-Baden-Fuller, 1994). El proceso de la innovación intra-empresarial adquiere importancia especial en el contexto de los países tales como Colombia, porque la mayoría del valor agregado se crea dentro de las firmas existentes. Sin embargo, veremos adelante, el cambio estructural no ha favorecido las actividades innovadoras. Esto ha aumentado el número de firmas de baja-productividad que reducen el nivel promedio total de la productividad de trabajo y del crecimiento industrial. Esto evidencia el importante problema que las instituciones intra-organizacionales no han sido las apropiadas para conducir el emprenderismo innovador dentro de la firma.