Sistema Respiratorio

 

Volúmenes pulmonares

La cantidad de aire que penetra a los pulmones con cada inspiración (o la cantidad que sale con cada espiración) se llama volumen de ventilación pulmonar. El aire inspirado con un esfuerzo inspiratorio máximo que exceda al de ventilación pulmonar es el volumen inspiratorio de reserva. El volumen expelido por un esfuerzo espiratorio activo, después de la espiración pasiva, es el volumen espiratorio de reserva, y el aire que queda en los pulmones después de un esfuerzo espiratorio máximo es el volumen residual. El espacio ocupado por el gas, en la zona conductora de las vías respiratorias, que no se intercambia con el de la sangre de los vasos pulmonares es el espacio muerto respiratorio. La capacidad vital, o sea la mayor cantidad de aire que puede ser espirada después de un esfuerzo inspiratoria máximo, frecuentemente se mide en la clínica como un índice de la función pulmonar. Exige información de utilidad sobre la fuerza de los músculos respiratorios y otros aspectos del fun­cionamiento pulmonar. La fracción de la capacidad vital espirada en un segundo (capacidad vital cronometrada; también llamada volumen de espiración forzada en 1 seg. O vef 1 seg. Da valiosa información adicional; la capacidad vital puede ser normal, pero la capacidad vital cronometrada está bastante reducida en enfermedades como el asma, en las cuales está aumentada la resistencia de las vías respiratorias debido a la constricción bronquiolar. La cantidad de aire inspirado por minuto (ventilación pulmonar o volumen respiratorio por minuto) normalmente es de 6 lt./min. Aproximadamente (500 mi/respiración x 12 respiraciones/min). La ventilación voluntaria máxima (wm) o, como antes se le llamaba, la capacidad respiratoria máxima, es el mayor volumen de gas que puede entrar y salir de los pulmones en un minuto, por esfuerzo voluntario. La vvm normal es de 125 a 170 lt./min.

 

 

 

 

Músculos Respiratorios

 

El movimiento del diafragma produce 75% del cambio en el volumen intratorácico durante la inspiración tranquila. Insertado alrededor de la base de la caja torácica, este músculo se arquea contra el hígado y se mueve hacia abajo como un pistón cuando se contrae. La distancia que se desplaza varía de 1.5 hasta 7 cm en la inspiración profunda. Los otros músculos inspiratorios importantes son los músculos intercostales externos, que corren oblicuamente hacia abajo y hacia afuera de una costilla a otra. Las costillas pivotean como si estuviesen apoyadas en la espalda, de manera que cuando se contraen los intercostales externos, éstos elevan las costillas inferiores. Esto empuja al esternón hacia afuera y aumenta el diámetro anteroposterior del tórax. El diámetro transverso cambia en realidad poco, si es que cambia. Tanto el diafragma como los músculos intercostales externos pueden mantener por sí solos la ventilación adecuada en reposo. La sección de la médula espinal por encima del tercer segmento cervical es mortal al no dar respiración artificial, pero no la sección por debajo de la salida de los nervios frénicos, los cuales inervan el diafragma (tercero al quinto segmento cervicales). También en los pacientes con parálisis de ambos nervios frénicos pero con inervación intacta de los músculos intercostales, la respiración se dificulta pero es suficiente para mantener la vida. Los músculos escaleno y esternocleidomastoideo del cuello son músculos inspiratorios accesorios, que ayudan a elevar la caja torácica durante la respiración profunda y difícil.

Una disminución en el volumen intratorácico y espiración forzada resultan cuando los músculos espiratorios se contraen. Los intercostales internos tienen esta acción porque corren oblicuamente hacia abajo y hacia atrás de costilla a costilla y, por tanto, empujan a las costillas hacia abajo cuando se contraen. Las contracciones de los músculos de la parte anterior de la pared abdominal también ayudan en la espiración llevando a las costillas hacia abajo y hacia adentro e incrementando la presión intraabdominal, que empuja el diafragma hacia arriba.

 

Glotis

Los músculos abductores de la laringe se contraen al principio de la inspiración, separando las cuerdas vocales y abriendo la glotis. Durante la deglución o la náusea, hay contracción refleja de los músculos abductores que cierran la glotis e impiden la aspiración de los alimentos, líquidos o vómito a los pulmones. En los enfermos inconscientes o anestesiados, el cierre de la glotis puede ser incompleto y entrar vómito a la tráquea, causando una reacción inflamatoria en el pulmón (neumonía por aspiración).
Los músculos laríngeos están inervados por los vagos. Cuando los músculos abductores se paralizan hay estridor inspiratorio. Cuando los abductores son los paralizados, los alimentos y líquidos entran a la tráquea, causando neumonía por aspiración y edema.




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