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3. La fase clásica de la geografía regional (final del siglo XIX, principios del siglo XX). Al final del siglo XVIII los geógrafos aún no entendían lo que ganarían de la idea de regiones naturales. Al inicio del siglo XIX Humboldt identificó la importancia de las zonas de latitud y altitud e hizo clara la influencia del relieve en el clima y en la actividad humana. En Francia, Vidal de la Blache y sus estudiantes decidieron que en el futuro la disciplina debería ser practicada primero que todo en el Campo, en contacto con las realidades perceptibles. Esta fue una ruptura en la tradición del enfoque regional. La fotografía ocupo un papel importante para mejorar la calidad de las descripciones. Elissée reclus recopiló abundante documentación para su Geographie universelle, que enfatizó los rasgos más importantes de la estructura regional en todas las partes del mundo. Fue la cúspide del trabajo del siglo XVIII. La perspectiva cambió al final del siglo XIX con el predominio del evolucionismo de D. Darwin. El interés no fue solamente por la descripción sino también por la explicación de cómo las condiciones naturales influenciaban las formas de vida y de los humanos. Vidal de la Blache introdujo el concepto de Género de Vida, mostró cómo la gente hacía uso del ambiente en el cual se había asentado. En principio la gente obtiene del ambiente todo lo que necesita para vivir; cuando esto no es posible o las necesidades llegan a ser muy diversas, el comercio emerge y les permite sobreponerse a las limitaciones que encuentran en un determinado lugar. La gente desarrolló actividades para las cuales las condiciones ambientales eran más propicias. El comercio y los mercados les permitieron hacer provisiones dentro de un área mayor. Así, la geografía regional le dió importancia a las interconexiones entre áreas de la tierra a diferentes escalas (pays, regiones y a una combinación de los mismos dentro de áreas regionales) y en ese contexto se construyeron las "personalidades regionales". Según Vidal de la Blache, a través del comercio, la gente se encontró con nuevas ideas, adoptó nuevos modelos y modificó la forma de ver las cosas y la manera de tomar ventaja del medio ambiente. Al final del siglo XIX los geógrafos sintetizaban las dos tradiciones del momento en el análisis regional: la primera, que intentaba construir el carácter específico de cada lugar, y la segunda, que se concentraba en la demarcación de las áreas homogéneas. Al principio de este siglo, el aálisi regional parecía ser el centro de la disciplina. Al mismo tiempo los geografos participaron por ese entonces en los debates sobre el determinismo geográfico. La reflexión de vidal de la Blache permitió un entendimiento de las solidaridades profundas de la nación. Los geógrafos franceses participaron en el período previo y posterior a la primera guerra mundial en el debate frente al tradicional centralismo político francés. Se preguntaban, por ejemplo, ¿si no era necesario revisar la distribución de poderes entre el gobierno central y el territorial de las comunidades? Se preguntaban ¿si la forma de departamento era la estructura adaptada a las formas de la economía basadas en un comercio creciente, en el cual la movilidad se había incrementado enormemente?. Durante los años posteriores a la primera guerra mundial el exito de la geografía regional en Francia era total. La geografía debía su unidad como disciplina a la geografía regional. Sin embargo la geografía de Vidal de la Blache encaraba otros problemas tanto en el mundo que para entonces empezaba a llamarse como subdesarrollado como en el desarrollado. Sobre el primero había poca información y experiencia de terreno. En cuanto al segundo, los cambios económicos y sociales eran evidentes: reducción de la población rural, creciente población de los centros urbanos, crecimiento de la importancia de la industria y de los servicios como generadores de empleo. Las herramientas ofrecidas para un análisi de "géneros de vida" perdió su eficacia en un mundo donde todos escogían la misma forma de gastar el tiempo , las mismas formas de vida y de consumo. El estudio de la circulación y el papel de los centros urbanos fue insuficiente para responder a los nuevos cambios. Lo más importante, el evolucionismo dejó de estar en el centro del debate de las ideas. Surgieron entonces las ramas sistemáticas de la geografía. En Francia, por ejemplo, se promovieron nuevos debates sobre la dinámica demográfica a partir de 1942. El desarrollo se convirtió en el tema central. Por ello, la cuestión regional emergió en otro contexto. Es esta la razón por la cual, al principio de los años cincuenta, después de la segunda guerra mundial, los geógrafos se interesaron por las cuestiones económicas; ya se habían ido los día en que los geógrafos eran básicamente ruralistas. El interés sobre los fenómenos de circulación y comercio se hicieron más explícitos. Se identificaron dos grandes factores diferenciadores de áreas: la diversidad de la oferta natural del medio ambiente y el obstáculo causado por la distancia para el movimiento, gente e información. El impacto de la distancia se intentó minimizar mediante el paso de grandes cantidades de flujos a través de rutas muy bien equipadas y la información se concentró en los centros de transferencia de flujos. Al final de los años 50s, la nueva geografía se basaba en la teoría económica espacial, la cual buscaba proveer la estructura conceptual para explicar, en una economía abierta , la especialización agrícola e industrial, la formación de centros o regiones industriales y la arquitectura de las redes urbanas. Se abordó la explicación de las relaciones entre centro y periferia. Pero los estudios en este sentido se repitieron una y otra vez hasta finales de los años 70s, cuando virtualmente desaparecieron de los países de habla inglesa, manteniendose muy débiles en Francia. |