El pénfigo se inicia por la conformación de anticuerpos sin la activación del complemento, los cuales se unen y destruyen loas uniones polipeptídicas de los desmosomas y hemidesmosomas, que a su vez son las proteínas encargadas de la conformación del citoesqueleto de las células vecinas. El entendimiento de la patogénia del pénfigo
radica en la comprensión de la estructura de los
desmosomas que está conformada por tres grupos bien
definidos de polipéptidos relacionados funcional
y arquitectónicamente (Figura 4). |
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Existen a su vez dos tipos de desmogleinas
denominadas respectivamente I y III. La primera tiene un peso
molecular de 160 Kd y la segunda de 130 Kd, el predominio
y localización anatómica de las desmogleinas
determinan las manifestaciones clínicas. La desmogleina
I predomina en las capas superficiales de la epidermis de
localización sub-córnea, mientras que la desmogleina
III predomina en las capas profundas de la epidermis y epitelios,
localizándose por encima de la membrana basal de la
piel y las mucosas. |
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La selectividad antígeno-anticuerpo
determina en buena parte las manifestaciones clínicas.
El pénfigo foliáceo, caracterizado por anticuerpos
contra la desmogleina I de localización sub-córnea
(Figura 5), refleja clínicamente la exfoliación
de la piel (Figura 6) sin comprometer las mucosas donde predomina
la desmogleina III. |
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El pénfigo vulgar está
determinado por anticuerpos dirigidos contra la desmogleina
I y III, la desmogleina III como ya se mencionó, se
localiza en las capas suprabasales de la piel y las mucosas(Figura
7), que al ser destruidas se traduce clínicamente en
ampollas tensas sobre la piel y erosiones de las mucosas(Figura
8), en las cuales predomina la desmogleina III.
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Con relación a otras
variedades de pénfigo, que escapan a la finalidad de
este artículo, se debe mencionar el pénfigo
paraneoplásico asociado invariablemente a neoplasias
hematológicas, linforreticulares y sólidas;
este tipo de pénfigo se caracteriza por el desarrollo
de anticuerpos contra las plaquinas, desmogleinas y antígenos
del penfigoide ampollar, estos últimos localizados
en los hemi-desmosomas de la lámina basal. Esta plétora
de eventos inmunológicos en el pénfigo paraneoplásico
desencadena un cuadro clínico con intenso compromiso
mucoso y cutáneo, dando la apariencia de una mezcla
de eritema multiforme mayor y pénfigo, que a su vez
se observarán histológicamente combinando acantolisis
y necrosis epidérmica. (Figura 9) |
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