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CLÍNICA Y ETIOLOGÍA DEL INSOMNIO
Si se analiza porqué la gente consulta al médico
y de los motivos de consulta cuales corresponden a quejas sobre alteraciones
del sueño, se puede encontrar que el porcentaje que consulta por
insomnio es muy bajo. Alrededor del 5% de las personas van al médico
general por este motivo. El paciente casi siempre llega solicitando una
"píldora milagrosa" que le quite el insomnio y lo haga
dormir. Un porcentaje mayor consulta a las farmacias donde les venden
drogas para dormir sin mayor problema. La gran mayoría de pacientes
se acerca al médico con otras quejas además del insomnio
y con frecuencia no discuten este problema (28).
El insomnio se define como la incapacidad para iniciar
el sueño, para mantenerlo, la mala calidad en el dormir o la poca
cantidad de tiempo para dormir. La falta de sueño se refleja al
día siguiente en una jornada diurna de mala calidad, se está
de mal genio o irritable, con dolor de cabeza y dificultad para concentrarse
y recordar cosas sencillas (29).
La prevalencia del insomnio a lo largo de la vida es
aterradora. El 40% de la mujeres se quejan de insomnio y un 30% de los
hombres. Si se evalúan personas mayores de 65 años el 50%
se queja de insomnio y una tercera parte de los adultos tiene insomnio
crónico. Esto es bastante importante ya que un 10% presenta un
insomnio de tipo grave que requeriría de una valoración
en un Centro de Sueño. Hasta la fecha se han descrito 42 causas
de insomnio de origen primario y secundario (30, 31, 32, 33, 34).
El insomnio se clasifica según la causa, duración,
gravedad y naturaleza (35, 36, 37). Habitualmente se usa según
la duración. Si se habla de un insomnio de pocos días se
llama ocasional. Si dura algunas semanas, hasta máximo cuatro semanas,
se habla de transitorio. Cuando dura más de cuatro semanas se trata
de un insomnio crónico. El insomnio crónico se divide a
su vez en insomnio primario y secundario, según se conozca o no
la etiología. También se clasifica según la causa;
si se conoce, es secundario, si no se conoce es primario. Por la gravedad
puede ser leve, moderado o severo. De acuerdo con la naturaleza, si se
presenta al inicio del dormir, se denomina insomnio de conciliación,
si ocurren despertares durante la noche, se llama insomnio de despertares
múltiples, si ocurre en horas de la madrugada, antes del despertar
normal, se llama insomnio de despertar temprano. Puede ser también
global o parcial, frecuente o intermitente según la ocurrencia
y duración (35, 36, 37).
Se han descrito numerosas complicaciones del insomnio.
Se conoce la relación entre accidentes de transito e insomnio.
Los conductores insomnes sufren dos veces mas accidentes que los que duermen
bien (38). El insomnio afecta la calidad de vida del individuo, inclusive
baja la inmunidad celular y aparecen enfermedades de tipo infeccioso (35).
Si se comparan cifras de días de incapacidad laboral producidos
por gripe y días de incapacidad dados por insomnio, en los Estados
Unidos, el insomnio produce más días laborales perdidos
que los estados gripales. Sin embargo, este problema no se reconoce ni
se diagnostica tanto como la gripe (39).

Insomnio Ocasional.
El insomnio transitorio u ocasional es el de mayor consulta.
Los pacientes duran dos o tres noches sin poder dormir. En la consulta
con frecuencia se encuentran factores desencadenantes como situaciones
de estrés emocional agudo o ambientales como la presencia de ruido
insoportable o excesivo calor. Las personas que habitan cerca de aeropuertos
o discotecas duermen poco, sufren de insomnio de conciliación o
de despertares múltiples (40). Cuando se viaja de climas fríos
a climas cálidos los primeros días son difíciles
para dormir. De igual forma cuando se viaja rápidamente y se cruzan
varios husos horarios se produce el conocido síndrome del "Jet
Lag" (41). También ocurre cuando se aumenta la altitud de
manera rápida y se trata de dormir en grandes alturas (42). El
tratamiento en estos casos requiere del uso de hipnóticos durante
algunas noches nada más.
Insomnio de Corta Duración.
El insomnio de corta duración dura alrededor
de tres semanas o menos (16). Con frecuencia los factores desencadenantes
son el estrés emocional agudo y la presencia de enfermedad médica
general (37). Algunos estudios demuestran una prevalencia alta, cercana
al 80%, en pacientes hospitalizados. Es decir, la mayoría de ingresados
a hospitales se quejan de que no duermen durante su estancia y pocos médicos
preguntan a sus pacientes si la noche anterior durmieron bien, si tuvieron
una buena noche o si se despertaron a la tres de la mañana a orinar
o simplemente no durmieron por el ruido del servicio de hospitalización
(38). Se ha demostrado que los pacientes con insomnio alargan las estancias
hospitalarias (39).
La complicación frecuente de este tipo de insomnio
es evolucionar a un insomnio crónico condicionado (25). El tratamiento
inicial consiste en suministrar hipnóticos por un corto periodo
de tiempo. Se pueden usar hipnóticos de tercera generación
o la dosis efectiva mínima de un hipnótico benzodiacepínico
(BZD) de acción ultracorta o corta. Se realiza educación
en higiene del sueño al paciente y el período de tratamiento
en general, dura menos de tres semanas.
Insomnio Crónico
El insomnio de larga duración es el problema más
grave. Se define como aquel que tiene una duración de semanas a
meses e incluso años (16). Los pacientes en general consultan a
los centros de sueño luego de haber solicitado ayuda a otros servicios
de salud. En Europa un 10 a 20% de los pacientes con insomnio presentan
un cuadro severo (43). El factor desencadenante es el estrés emocional
crónico (21). Se puede observar insomnio crónico luego de
la muerte de algún ser querido o si la persona tuvo una situación
económica difícil y dejó de dormir unos días
y a partir de ese momento, empieza a no dormir o a consumir alcohol. Luego,
no puede volver a dormir y es entonces cuando se desarrolla el insomnio
de larga duración.
La etiología más frecuente en estos casos
está dada por enfermedades psiquiátricas (21, 44). El 50%
de los pacientes presentan ansiedad, depresión o consumen sustancias
psicoactivas. Por lo anterior el médico debe indagar siempre este
tipo de patología cuando el paciente es un insomne crónico.
Por otro lado, el 50% restante son personas con trastornos específicos
del sueño como Síndrome de Movimientos Periódicos
de la Extremidades, Síndrome de las Piernas Inquietas, Síndrome
de Apnea / Hipopnea Obstructiva del Sueño u otras alteraciones
médicas. El tratamiento general consiste en administrar hipnóticos
de tercera generación asociados a antidepresivos sedantes. Los
primeros se pueden usar a libre demanda y cuando el paciente lo necesita,
según recientes estudios (45, 46), higiene de sueño, psicoterapia,
luminoterapia, cronoterapia, etc., dependiendo de la etiología.
El insomnio crónico puede ser primario o secundario.
El insomnio primario se presenta hasta en un 12% de las consultas de sueño
en centros especializados (29). El Insomnio Psicofisiológico ocurre
en personas cuya única queja es que no duermen. Si se examinan
cuidadosamente parecen estar ansiosos, no tienen ninguna alteración
neurológica ni psiquiátrica. Simplemente son personas que
poco duermen y de manera crónica solicitan ayuda médica,
pasando por numerosas tratamientos no farmacológicos e hipnóticos
sin encontrar solución a su queja (35).
El insomnio infantil se inicia en la niñez y es muy parecido al
insomnio psicofisiológico mencionado arriba. Otra clase de insomnio
primario es el conocido como Pseudoinsomnio o Mala Percepción del
Dormir en el que no hay ningún hallazgo polisomnográfico
objetivo y por lo general ocurre en personas que se quejan crónicamente
de falta de sueño (21, 44).
En pacientes con insomnio secundario, una causa importante
es la mala higiene del sueño. Los médicos que hacen turnos
de 36 y 48 horas continuas durante años, a largo plazo, sufren
un insomnio crónico por insuficiencia de sueño (40). Pacientes
con abstinencia al alcohol tardan hasta dos años en resincronizar
los mecanismos que controlan el ciclo de vigilia sueño (47). Las
enfermedades médicas que producen dolor en las noches hacen que
los pacientes tengan dificultad en mantener el sueño (48). En otros
casos, como en la Enfermedad de Parkinson, el síntoma inicial puede
ser insomnio hasta en un 25% de los pacientes (48).
El tratamiento consiste en identificar y tratar la condición
de base (etiológica). Existen tres opciones de tratamiento: la
Terapia psicológica o conductual, la Terapia farmacológica:
con dosis interdiaria, a libre demanda y un abordaje combinado (conductual
y farmacológico). Se pueden usar dosis intermitentes de hipnóticos
combinados con antidepresivos sedantes. Para suspender el hipnótico
se hace gradualmente y es necesario reevaluar el paciente con frecuencia.

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