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Hipersomnio y salud ocupacional
Introducción
Para entender el diagnóstico y manejo actual del
hipersomnio, es necesario recordar elementos básicos de la fisiología
y neuroanatomía del sueño. Se conoce que la gran mayoría
de los médicos reciben durante el pregrado escasamente entre una
hora y dos horas de clases formales o conferencias magistrales sobre los
trastornos del sueño (1), lo cual desde cualquier punto de vista
es insuficiente.
Cada vez se conocen mejor los mecanismos normales y fisiopatológicos
relacionados con el dormir, para que una persona concilie el sueño
o se mantenga en estado de vigilia (2). En la actualidad se piensa por
una parte, que existen sustancias cerebrales inductoras del sueño,
principalmente la serotonina, acetilcolina y GABA, en segundo lugar, otras
sustancias que ayudan a mantener la vigilia denominadas catecolaminas:
adrenalina, noradrenalina y dopamina.
Existen dos sistemas neuroanatómicos que sirven de sustrato al
ciclo vigilia-sueño en los humanos. El primero denominado Sistema
Inductor del Dormir y el segundo Sistema Inductor de la Vigilia. Estos
se interrelacionan sincrónicamente de forma bastante precisa, hora
tras hora y día tras día en el organismo. El sistema que
induce la vigilia, mantiene los estados de alerta y garantiza la capacidad
de concentración.
Por otro lado, el sistema que induce el dormir produce la aparición
de los diferentes estadios o fases de sueño. Ambos sistemas están
perfectamente sincronizados y para lograr un funcionamiento adecuado requieren
de la maduración del Sistema Nervioso Central (SNC) durante los
primeros años de vida (3). El niño gasta entre 12 y 18 meses
en aprender a mantener la bipedestación y requiere un tiempo mayor
para lograr un patrón de sueño de características
adultas, el cual se consigue aproximadamente a los 3 años de edad
(4). Este patrón de sueño adquirido es sensible a factores
ambientales y situacionales, por ejemplo, los turnos de trabajo nocturnos
son circunstancias que producen una desestructuración de los mecanismos
mencionados y llevan a un funcionamiento inadecuado. Es la llamada desincronización
circadiana (5).
Los mecanismos neurofisiológicos que inducen los estados de vigilia
tienen su sustrato anatómico en el Sistema Reticular Activador
Ascendente (SARA). Allí se encuentra el Locus Cerúleos,
localizado en el piso del cuarto ventrículo. Este núcleo
gris central muy pequeño tiene la mayor cantidad de células
noradrenérgicas ubicadas en el SNC (6). Estas células se
interconectan hacia arriba con la mayor parte de la corteza cerebral y
hacia abajo en forma difusa con el tronco cerebral. Se puede decir, que
este pequeño núcleo gris central funciona como una lámpara,
gobernada por un ritmo circadiano, que la hace encender y apagar según
la presencia de oscilaciones circadianas, con ciclos infradianos de aproximadamente
dos horas de duración.
El Locus Cerúleos tiene un ritmo circadiano durante el día,
el cual se correlaciona bastante bien con la Curva de Temperatura Corporal
Central (CTCC) (7), es decir, cuando aumenta la temperatura, el Locus
Cerúleos aumenta su actividad metabólica produciendo mayor
cantidad de catecolaminas y lo contrario. Lo anterior ayuda a inducir
estados de menor o mayor alerta. Se conoce por estudios realizados con
Tomografía por Emisión de Positrones (PET) su mayor o menor
metabolismo durante el ciclo vigilia sueño (8). Se sabe por ejemplo,
que el ritmo de descarga de catecolaminas ocurre con una ciclicidad de
alrededor de dos horas, correspondiendo la mayor producción catecolaminérgica
con las horas de mayor hipertermia corporal.
Si se relacionan estos datos con la CTCC, medida en el recto y la curva
de atención, se encuentra que a menor temperatura menor actividad
del Locus Cerúleos y lo contrario. Esto explica que los periodos
de mantenimiento de la atención oscilen durante el día y
se correlacionen de manera directa con la mayor o menor temperatura corporal
central (9).
Por otra parte, el Sistema Inductor del Dormir tiene su asiento en los
núcleos grises posteriores del tronco cerebral. Estos núcleos
se conectan con gran parte de la corteza cerebral y con el Has Medial
Frontal. Por medio de este sustrato neuroanatómico, se produce
el efecto contrario al estado de vigilia, es decir, se induce el dormir.
Aquí tienen papel central los núcleos grises del Rafé
Dorsal secretores de serotonina y el Núcleo Giganto Celular de
la Formación Reticular productor de Acetilcolina (10, 11). Vea
Figura 1.

Figura 1. Estructuras neuroanatómicas relacionadas con el ciclo
Vigilia-Sueño.
Para mayor complejidad en el entendimiento de estos mecanismos, existen
factores internos y externos que influyen directamente en el ciclo vigilia-sueño,
como son los relojes externos. El ciclo luz - oscuridad al que se ven
sometidas las personas día a día, las diferentes claves
sociales como el horario de las comidas, horarios laborales y escolares
son algunos ejemplos (12). Igualmente, los ritmos circadianos de sustancias
hormonales como la Hormona del Crecimiento (GH), el Cortisol, la Melatonina
(MLT) y la Prolactina (PRL) inducidos en gran parte por los "zeitgebers"
(relojes internos o endógenos) (13).
El hombre se ha cuestionado por siglos cual es la función del
sueño. En la primera mitad del siglo pasado cobró importancia
la teoría de la recuperación y reparación metabólica.
En la segunda mitad del mismo siglo cambió esta concepción
por el hallazgo del Sueño con movimientos oculares rápidos
(Sueño MOR). Sin embargo, a pesar de numerosos descubrimientos
en este campo, en la actualidad de la función del sueño
poco se sabe.
Existen varias hipótesis sobre su función aunque en definitiva
no se conoce cual es. De todas maneras se plantean las funciones reparadora,
adaptativa, homeostática y de consolidación de algunas funciones
cognoscitivas, según se trate de una u otra de las dos grandes
fases del dormir, el estado de Sueño MOR o el estado de sueño
sin presencia de movimientos oculares rápidos (Sueño NoMOR)
(14).
Hasta la primera mitad del siglo pasado, se pensaba que el ser humano
tenía básicamente dos estados vitales: el de vigilia y el
de sueño. Se creía que el dormir era como un estado de hibernación,
de reposo que servía para recuperar las fuerzas pérdidas
durante la jornada diaria. Es decir, el sueño era para recuperar
el metabolismo gastado durante el estado de vigilia. La medicina se ha
dedicado a estudiar el estado de vigilia, mientras que del estado de sueño
comparativamente se sabe poco (15).
En los últimos 30 años se ha venido desarrollando la Medicina
del Sueño aceleradamente y se han logrado clasificar hasta el momento
alrededor de ochenta y cuatro trastornos del sueño diferentes (16,17).
La mayoría claramente definidos y con criterios diagnósticos
establecidos. Sin embargo, estas entidades patológicas son poco
conocidas, incluso para los mismos médicos.
Hoy en día se conoce que el hombre tiene tres estados vitales:
un estado de vigilia y dos estados de sueño. El sueño MOR
y el sueño NoMOR. El sueño MOR es un estado en el cual los
movimientos oculares son rápidos y episódicos. Este se conoce
como sueño paradoxal o paradójico, debido a que existe una
atonía muscular, prácticamente de todos los músculos
estriados, excepto los que garantizan que se pueda continuar respirando,
es decir, el diafragma y los músculos intercostales principalmente.
Por otra parte, un estado en el cual no hay movimientos oculares rápidos,
el sueño NoMOR, que tiene una fisiología completamente diferente
al sueño MOR.
Durante el dormir normal, en la fase de sueño NoMOR, se presentan
cuatro etapas o estadios que son conocidos como S1, S2, S3 y S4. Los dos
primeros estadios (S1 y S2) constituyen el Sueño Lento Superficial
y los dos siguientes (S3 y S4) el Sueño Lento Profundo o Sueño
Delta Profundo (6). Durante la fase de sueño NoMOR el organismo
se encarga de recuperarse. Situación fisiológica que ocurre
sobre todo en los estadios S3 y S4, caracterizados por la presencia de
ondas electroencefalográficas lentas de gran amplitud y voltaje,
llamadas ondas deltas. Este sueño profundo es muy importante para
que al día siguiente el individuo se sienta descansado, recuperado
y obtenga un mayor agrado por la calidad de vida durante el día.
El estadio S1 se caracteriza por la presencia electroencefalográfica
de ondas agudas denominadas ondas del vertex por su principal localización
en dicho lugar, asociado a un ritmo mixto, alfa, entremezclado con un
ritmo theta. El S2 presenta característicamente los husos de sueño
y los complejos K y representa cerca de la mitad del Tiempo Total de Sueño
(TTS) (6).
La función del sueño MOR se compara con el trabajo desarrollado
por una computadora. Cuando se labora durante el día con un ordenador
y llega el momento de irse a descansar, se escogen los archivos que se
han de eliminar, se empiezan a organizar los que se van a utilizar al
día siguiente, se guardan otros en el disco duro para su uso posterior,
es decir, se organiza la información usada durante el día.
Se plantea un paralelo con el sueño MOR, es decir, durante el
día el ser humano presenta comportamientos y pensamientos que se
organizarían durante el dormir teniendo en cuenta la interacción
genes - medio ambiente (6, 18). Esta hipótesis es bastante aceptada
en la actualidad.
El sueño tiene dos tipos principales de efectos fisiológicos.
El primero sobre el SNC y el segundo sobre las otras estructuras del cuerpo.
Normalmente la somnolencia es más marcada en horas de la noche,
pero temprano en la tarde se puede presentar un nuevo episodio de somnolencia
fisiológica, durante el cual frecuentemente se toma la siesta (19).
Se reporta que siestas entre 10 y 40 minutos disminuyen el cansancio
cerebral y físico durante el día, aumentan la productividad,
disminuyen el estrés y reducen la saturación mental.
Las siestas refuerzan la memoria y la concentración, reiniciando
un ciclo cerebral de actividad en una forma más relajada. Sin embargo,
esta no debe ser prolongada e, idealmente, no más de una al día,
puesto que puede alterar el patrón normal de sueño (20).
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