Puesto que una consulta de urgencia se presenta de forma inesperada tanto para el niño como para sus padres y para el odontólogo, es imperativo que el equipo humano odontológico esté preparado para comprender y tratar a toda la familia, no sólo al niño, sino también a los acudientes. Se debe mostrar una actitud calmada, confiada y tranquilizadora desde el mismo momento en que se recibe la llamada telefónica hasta que se brinda la atención. El odontólogo debe estar bien capacitado para dar un diagnóstico y tratamiento adecuado e inmediato y/o remitir o interconsultar con servicios médicos como pediatría, neurología, ortopedia, etc., u otras especialidades odontológicas como cirugía oral y maxilofacial, endodoncia, periodoncia y restauración. |
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| Hay que tener en cuenta que por más urgencia o premura en la atención del paciente, se debe explicar claramente lo sucedido, el tratamiento que se va a efectuar y hacer firmar para que quede constancia por escrito, generalmente en un formato impreso, del consentimiento informado de los padres o acudientes. | |
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Desafortunadamente las lesiones en boca por maltrato infantil son frecuentes, por lo tanto se debe tener un especial cuidado en el examen de tejidos blandos, por ejemplo en el caso de presencia de laceraciones de frenillos labiales superiores se debe sospechar de heridas causadas por cucharas al alimentar a los bebés menores de un año, igualmente cuando hay fracturas dentales pueden ser consecuencia de trompadas o golpes con algún instrumento. También es muy sospechoso cuando los niños sufren traumas a repetición, exceptuando casos en los que por situaciones anatómicas como un perfil muy convexo con protrusión de incisivos superiores o síndromes convulsivos, hace muy susceptible al niño a sufrir estos traumatismos por su misma condición predisponente. |