- Historia clínica completa con énfasis en
anamnesis próxima del trauma (¿cómo?,
¿dónde? y ¿cuándo?) y estado
sistémico general del paciente.
- Examen clínico.
- Examen radiográfico. No se limita sólo a
la zona traumatizada, sino también a las zonas vecinas
y muchas veces a la antagonista, lo que determina el examen
clínico. Las radiografías deben realizarse
con técnicas estandarizadas de tal forma que sirvan
de referencia con las que se tomarán en los futuros
controles. En el análisis radiográfico se
debe observar:
- Continuidad del ligamento periodontal.
- Continuidad del hueso alveolar.
- Grado de reabsorción radicular en temporales.
- Grado de desarrollo radicular en permanentes.
- Germen de los permanentes.
- Dientes vecinos.
- Integridad de la raiz.
- Tamaño pulpar.
- Tipo y grado de luxación.
- Relación de la fractura con la pulpa.
- Las radiografías más indicadas para trauma
dentoalveolar son las periapicales y digitales. Si se sospecha
de fracturas a nivel de maxilares se solicita la panorámica.
- Registros de Imagén (fotogragrafía, imagenes
digitales, ect.). Se recomienda para ofrecer un material
valioso de la lesión para efectos legales o como
soporte del plan de tratamiento y también para investigación
clínica y docencia.
- Interconsultas (Odontológicas, Médicas,
etc.).
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