Primeros molares.

El primer molar inferior, lo mismo que su antagonista, suele ser destruido por la caries con mayor frecuencia que cualquier otro diente inferior y a menudo se estructura dentaria se ha debilitado como consecuencia de grandes restauraciones, lo cual aumenta la posibilidad de que se fracture al extraerlo. Las raíces son anchas y planas y a menudo son curvas vestalmente en los ápices. En general se hallan ampliamente separadas y a veces la raíz mesial es bifurcada, en algunas ocasiones presenta, en la unión de su tercio superior con los dos inferiores, un abultamiento o codo, el cual le da una sólida retención en el alveolo. La raíz distal, generalmente un poco mas larga que la mesial, tiene también una forma de cono, aplastada en sentido mesiodistal y puede presentar en algunos casos una curvatura hacia mesial. La corteza ósea está bien desarrollada en los lados lingual, vestibular, y en los lados proximales son anchos y sólidos; esto sumado ha que también se halla reforzada por las crestas oblicua interna y externa.

Se debe utilizar una pinza universal o molar inferior si se tiene la impresión de que se podrá retirar el diente de una sola pieza, se hace un movimiento vestíbulo lingual.

Otro instrumento que es muy útil es la pinza en cuernos de vaca la No. 16. Esta pinza no se usa para tomar el diente y balancearlo sino para elevarlo del alveolo. Los bocados aguzados y redondos se introducen en la bifurcación de las raíces, colocando el instrumento en la apófisis alveolar, y se ejerce presión sobre la superficie inferior de la corona (furca) a medida que se cierran los picos. De este modo el diente se eleva y luego se procede a extraerlo con una técnica común con una pinza.

Segundos molares

Aunque los segundos molares inferiores se hallan firmemente rodeados por hueso sólido, ceden a la pinza con mayor facilidad que los primeros molares, porque sus raíces suelen ser más pequeñas, más rectas, más cónicas y menos divergentes y a menudo están fusionadas.

El detalle de interés se refiere a la existencia o ausencia del tercer molar. En caso de erupción normal del tercer molar, el alveolo del segundo molar está en relación normal con el del tercero, separados ambos por un tabique óseo de espesor variable.

Cuando el tercer molar está ausente, por extracción previa de este órgano, el alveolo del segundo molar limita con la rama ascendente, separada de esta por un ancho tabique. Si el tercer molar se halla retenido, por la edad del paciente o patológicamente, el alveolo del segundo molar está en íntimo contacto y aún en comunicación con el del tercero.

El instrumental y la técnica de extracción son iguales que para el primer molar.

 

Tercer molar

Si no están en mala posición ni retenidos y si han erupcionado, los terceros molares se pueden extraer con mucha facilidad con la técnica de la pinza, pero es importante hacer un cuidadoso análisis radiográfico porque las raíces de estos dientes pueden estar largas, múltiples y curvas en distintas direcciones, y el conducto dentario inferior pasa muy cerca de los ápices de este molar.

En ocasiones el hueso alveolar es de un gran espesor en el lado vestibular del diente, donde sobresale la línea oblicua externa y esto puede impedir el uso de la pinza. Para estos casos se debe hacer uso del elevador recto o angulado en el espacio interdental debajo de la superficie mesial y en la mayoría de los casos se luxa el diente y posteriormente se lo puede extraer con la pinza.

 



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