En odontología se utilizan cuatro métodos de anestesia local:
1. Anestesia tópica.
2. Anestesia por infiltración.
3. Bloqueo nervioso.
4. Anestesia intraligamentaria.

 

Anestesia tópica:

La anestesia tópica del epitelio es útil principalmente para impedir el dolor a la inyección. Se consigue anestesia completa a los dos minutos de la aplicación.

Anestesia por infiltración:

El anestésico local se aplica en contacto directo con el hueso, debajo de la membrana mucosa. Debe evitarse la aplicación subperióstica directa ya que se acompaña de un gran dolor a la inyección. La solución de anestésico local debe difundir a través del hueso esponjoso hasta el ápex con el fin de que llegue a las terminaciones nerviosas.

Bloqueo nervioso:

En un bloqueo nervioso, toda la zona inervada por el respectivo nervio se puede anestesiar con una cantidad de anestésico local relativamente pequeña. Sin embargo, es crucial que el anestésico local se coloque exactamente en directa proximidad topográfica del nervio. Es importante y fundamental para obtener un buen resultado inyectar el anestésico despacio, así el paciente se sentirá mas seguro y tendrá mayor confianza en el cirujano durante el procedimiento ya que no experimentará dolor alguno. El cirujano debe tener conocimiento total sobre las diferentes técnicas anestésicas indicadas para cada diente como son: Bloqueo del nervio infraorbitario, nervio nasopalatino, nervio palatino anterior, nervio alveolodentario posterior, nervio dentario, nervio bucal, nervio mentoniano.

Anestesia intraligamentaria:

El modelo clásico de la forma de difusión del anestésico local después de su administración, procede del concepto de que este se distribuye a lo largo del espacio del ligamento periodontal hacia el ápex. Esto causa la inhibición del impulso a ese diente en particular.

 



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