Incisivos centrales. La raíz del diente es cónica y pocas veces es deforme o curva. En consecuencia, se puede rotar este diente sin peligro, primero en una dirección y después en la otra hasta desprender su inserción y retirarla traccionando un poco. Para la extracción del diente se utiliza una pinza recta, cuya parte acanalada se adapta al cuello del mismo. Incisivos laterales. Los incisivos laterales superiores permanentes suelen
tomarse con el mismo fórceps que se emplea para el
incisivo central. El diente tiene una raíz más
pequeña de diámetro que la del incisivo central
que muchas veces termina en punta fina y su extremo apical
es curvo en dirección palatina. Además está
incluida en un hueso mas grueso que su vecino y por estos
motivos es más difícil de extraer. Los movimientos vestibulopalatinos, se deben
realizar con prudencia,
en particular si la raíz esta dilacerada. |
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Caninos. Estos dientes pueden ser los más difíciles
de extraer por la longitud de sus raíces y por la curvatura
apical que a menudo presentan estas. Se hallan incluidos con
firmeza en el maxilar. Como en estos dientes se necesita mucha
fuerza para su extracción, es común que se produzca
una fractura parcial o total de la pared vestibular del alveolo.
Después de lograr una buena luxación y expansión
del alveolo con el elevador, tomamos el fórceps el
mismo que usamos para los incisivos, alojándolo lo
más apical posible, con respecto al eje del diente
y rotamos cuidadosamente en ambas direcciones mientras se
mantiene una presión hacia arriba. Una vez que
el diente se ha desprendido, se tracciona para extraerlo.
Si ocurre una fractura de la cortical alveolar esta puede
quedar insertada en el periostio y no se retira. Por lo general
vuelve a cicatrizar y contribuye a preservar la forma de la
eminencia canina. En el caso que se realice una mala técnica
y el fragmento de la fractura de la cortical alveolar quede
adherido al diente, origina un defecto difícil de reparar. |
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