Alvéolo Los alvéolos tienen forma de uno, dos o tres conos, según estén ocupados por dientes de una, dos o tres raíces. El alvéolo varía de forma y está adaptado a las distintas modalidades, desviaciones y patología de las raíces dentarias. El alvéolo óseo, a expensas del cual se practica la extracción dentaria, está constituido por tejido óseo, que varía en su disposición y arquitectura, para los distintos dientes y de acuerdo con la edad de los pacientes. De gran elasticidad en el joven, lo que permite su distensión sin fracturar sus paredes. Sufre proporcionalmente a mayor edad, una mayor mineralización del hueso con pérdida de elasticidad que dificulta los movimientos que se imprimen para extraerlo y comprometen por lo tanto la integridad del mismo alvéolo o del diente. Los alvéolos del maxilar inferior son más compactos que los del superior, porque aquellos poseen una cortical externa más gruesa y menos tejido esponjoso que los segundos.
El diente La porción radicular constituida por cemento, es su cara externa la que forma parte de la articulación alveolodentaria. El cemento es un tejido mesenquimatoso calcificado que constituye la cubierta exterior de la raíz. Se puede encontrar dos tipos de cemento; cemento acelular (primario) y cemento celular (secundario). En el diente encontramos la línea amelocementaria que es la unión entre el esmalte y el cemento. Puede haber tres clases de relación que incluyen al cemento en la unión amelocementaria y son: Espacio entre el esmalte y el cemento con la dentina, relación borde a borde del esmalte y el cemento y el cemento que traspasa el esmalte. La disposición cuantitativa y cualitativa del cemento origina las distintas modalidades que pueden encontrarse en este tejido, de las cuales dependen en parte las modificaciones de la porción radicular que constituyen en muchas ocasiones trabas para la exodoncia (cementosis). |